Cambio de ritmo
¡Alma, calma! Aunque lo
había leído en un escrito de Josemaría Escrivá, atribuía su origen a Teresa de
Jesús, pero mi apreciación era incorrecta (1). Tras consultar en internet descubro
que tiene que ver con un lema heráldico familiar del santo barbastrense que
estimula el ejercicio de la paciencia. Parece una expresión apropiada para
repetirla como un mantra en momentos de ansiedad, inquietud, irritación o
nerviosismo.
La calma sería un buen
regalo para el alma esta Navidad:
Calma para moderar el
ritmo de actuación a una velocidad que permita saborear lo que se hace, que es
la condición necesaria para poderlo disfrutar; si no es así tan solo se consume.
Calma para afrontar las
reuniones con familiares, con amigos o con compañeros de trabajo con ánimo de
que predomine el respeto mutuo y se colabore a dotar de un ambiente de
fraternidad el encuentro.
Calma para evitar los
excesos que perturban la armonía personal y colectiva.
Calma para detenernos a
contemplar el Misterio de la Navidad: observando un pesebre, cantando un
villancico, o asistiendo a las celebraciones civiles o religiosas. Ahondar en
la maravilla que supone –por mucho que imaginemos siempre nos quedaremos
cortos- lo que relata san Juan al comienzo de su evangelio: “el Verbo se hizo
carne, y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria como de
Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (2).
Como en la búsqueda
relacionaba la expresión con la santa abulense, Google me mostró como
alternativa el conocido poema de la santa abulense: Nada te turbe, cuyos versos iniciales son:
Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta
Me ha permitido leer por
primera vez el poema completo y vale la pena paladearlo –lo reproduzco a
continuación de las notas referenciales-.
Os deseo que, cualquiera
que sea la situación en las que os encontréis, las fiestas navideñas supongan
un impulso para dar un mayor contenido a vuestras vidas y alienten la esperanza,
que es el fundamento de una sana alegría.
(1) Referencia de https://opusdei.org/es-es/article/4-la-prudencia-sobrenatural/
Hay luego un conjunto
inabarcable de aspectos heroicos y menores de la prudencia de Mons. Escrivá de
Balaguer, perfectamente compendiados en el lema ‑Alma, calma‑ de su escudo
familiar.
Y desde la Legación de
Honduras, con ese humor tan característico de sus cartas durante la guerra
civil, escribía a Pedro Casciaro:
«¡Calma, pequeño! Mucha
calma: «Alma, calma», se leía en el mote de un repostero *. Y es un mote que te
recomiendo.
*Acepción 4: Paño
cuadrado o rectangular con emblemas heráldicos. (RAE)
(2) Evangelio de san
Juan, capítulo 1, versículo 14
Poema de santa Teresa de
Jesús Nada te turbe extraído de http://webcatolicodejavier.org/nadateturbe.html
Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;
Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
Cruces, desgracias;
Siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.
Id, pues, bienes del
mundo;
Id, dichas vanas;
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.
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