domingo, 22 de diciembre de 2019

Dar sabor a la vida

Cambio de ritmo


¡Alma, calma! Aunque lo había leído en un escrito de Josemaría Escrivá, atribuía su origen a Teresa de Jesús, pero mi apreciación era incorrecta (1). Tras consultar en internet descubro que tiene que ver con un lema heráldico familiar del santo barbastrense que estimula el ejercicio de la paciencia. Parece una expresión apropiada para repetirla como un mantra en momentos de ansiedad, inquietud, irritación o nerviosismo.

La calma sería un buen regalo para el alma esta Navidad:

Calma para moderar el ritmo de actuación a una velocidad que permita saborear lo que se hace, que es la condición necesaria para poderlo disfrutar; si no es así tan solo se consume.

Calma para afrontar las reuniones con familiares, con amigos o con compañeros de trabajo con ánimo de que predomine el respeto mutuo y se colabore a dotar de un ambiente de fraternidad el encuentro.

Calma para evitar los excesos que perturban la armonía personal y colectiva.

Calma para detenernos a contemplar el Misterio de la Navidad: observando un pesebre, cantando un villancico, o asistiendo a las celebraciones civiles o religiosas. Ahondar en la maravilla que supone –por mucho que imaginemos siempre nos quedaremos cortos- lo que relata san Juan al comienzo de su evangelio: el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (2).

Como en la búsqueda relacionaba la expresión con la santa abulense, Google me mostró como alternativa el conocido poema de la santa abulense: Nada te turbe, cuyos versos iniciales son:

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta

Me ha permitido leer por primera vez el poema completo y vale la pena paladearlo –lo reproduzco a continuación de las notas referenciales-.

Os deseo que, cualquiera que sea la situación en las que os encontréis, las fiestas navideñas supongan un impulso para dar un mayor contenido a vuestras vidas y alienten la esperanza, que es el fundamento de una sana alegría.

Hay luego un conjunto inabarcable de aspectos heroicos y menores de la prudencia de Mons. Escrivá de Balaguer, perfectamente compendiados en el lema Alma, calma de su escudo familiar.
Y desde la Legación de Honduras, con ese humor tan característico de sus cartas durante la guerra civil, escribía a Pedro Casciaro:
«¡Calma, pequeño! Mucha calma: «Alma, calma», se leía en el mote de un repostero *. Y es un mote que te recomiendo.
*Acepción 4: Paño cuadrado o rectangular con emblemas heráldicos. (RAE)
(2) Evangelio de san Juan, capítulo 1, versículo 14


Poema de santa Teresa de Jesús Nada te turbe extraído de http://webcatolicodejavier.org/nadateturbe.html

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.

La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.

A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;
Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.

Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.

Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
Cruces, desgracias;
Siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.

Id, pues, bienes del mundo;
Id, dichas vanas;
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.

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