viernes, 10 de abril de 2020

Traiciones cotidianas

Grietas amenazadoras


El partido de fútbol debía estar en una situación apasionante y daba pereza acabar la contienda para llegar puntuales a clase. De pronto dije a mis compañeros que no pasaría nada si todos llegábamos tarde. No sé los que me secundaron pero, como era de prever –aunque no lo entendiera así en aquel momento-, no nos ahorramos la reprimenda del director del colegio.

Luis del Val
Una de las maneras de enmascarar el mal es cobijarlo haciendo piña, excusas particulares sustentadas en conductas colectivas. El transgresor, aunque sea de poca monta, teme el aislamiento y una forma de justificarse la encuentra en la réplica más o menos extendida de su conducta. Poco partidario del refrán ‘mal de muchos, consuelo de tontos’, más proclive a ‘allí donde estuvieres haz lo que vieres’, una actitud que suele ayudar a salir del paso, pero va dejando grietas que endurecen o emponzoñan el corazón, insensibilizándolo de la necesidad ajena.

Las grandes tropelías son cosa de pocos, quizá por ello fascinen a muchos otros. Sorprendía ver imágenes en Colombia de turistas queriendo fotografiarse junto a un sicario responsable de miles de muertos; causan estupor los homenajes a los que han cometido o amparado actos terroristas; desconcierta que se trate de héroes a quienes se caracterizan por amenazar, extorsionar, acosar o realizar actos vandálicos. Y eso, ¿por qué?

Con demasiada frecuencia se admira al protagonista de fechorías y también se desdeña al virtuoso –tonto, ‘pringao’, reprimido, hipócrita…-. Quizá se deba a que el primero ejerce un efecto placebo en la conciencia –de algún modo nos exonera de nuestras trastadas-; mientras que el segundo nos enfrenta a nuestra poquedad o miseria, algo que nos resistimos a encajar.

A ello se refería la ‘imagen del día’ Luis del Val, tomando como referencia la escultura de Antonio Castillo Lastrucci El beso de Judas (1) que procesiona en Semana Santa. De Judas dice Anne Katherine Emmerick que era “activo y servicial; pero lleno de avaricia, de ambición, de envidia, y no combatía estas pasiones. Había hecho milagros y curaba enfermos en ausencia de Jesús” (2). En una homilía reciente escuché que “tenía ideas propias”, lo cual no es malo en sí, pero “no las compartía con sus compañeros” –no las sometía al efecto purificador del contraste-. Visiones o interpretaciones de un personaje marcado por una gran traición, que fue consecuencia de muchas otras pequeñas traiciones no resarcidas: “Quien es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho; y quien es injusto en lo poco también es injusto en lo mucho.” (3)

Para del Val desde el punto de vista literario el personaje de Judas como el de otros grandes malvados resulta atrayente… las grandes maldades, las grandes traiciones… nos consuelan bastante a las personas convencionales que no somos ni héroes ni hemos protagonizado actos infames dignos de recordar. Este efecto tranquilizador de los malvados de catálogo es muy práctico para evitar reflexiones que podrían llegar a ser muy incómodas, porque, en efecto, ni las personas que tratamos a nuestro alrededor, ni nosotros mismos, creo que seríamos capaces de grandes felonías. Pero no estar en la primera división de la maldad no significa que en categorías inferiores, en un grado menor, no actuemos como Judas diminutos de andar por casa…”

Escultura de Lastrucci
A continuación describe un conjunto de comportamientos cotidianos que se pueden incluir en esta categoría maliciosa que desembocan en nos vendemos a nosotros mismos y nos traicionamos cuando callamos ante la desfachatez, cuando evitamos el enfrentamiento con el poderoso, cuando la injusticia nos resbala, y somos obsequiosos con los soberbios si tienen poder y con los déspotas si pueden perjudicarnos y callamos y otorgamos y permitimos que se continúe con los abusos.” Y concluye: “En fin, además de despreciar a Judas hoy… deberíamos mirarnos en el espejo de nosotros mismos y tratar de recordar cuántas veces y en cuántas ocasiones no fuimos lo que creemos que somos sino unos malos aprendices, unos Judas de escasa categoría.” (4)

Quizá nos estremezca la contundencia de estas palabras si nos tenemos por buena gente -buenas personas-, pero si nos detenemos a hurgar un poco en nuestro interior descubriremos pequeñas actitudes lesivas que, si no les presta atención, tienen efecto corrosivo; microtraumatismos morales que conviene tratar y corregir para evitar que se produzca una gran lesión.

(1) Curiosidades y cofradías: El Beso de Judas de Castillo Lastrucci de Málaga. Referencia: https://criosidadesycofradias.blogspot.com/2016/10/el-beso-de-judas-de-castillo-lastrucci.html
(2) Anne KatherineEmmerick (1774-1824): La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Editorial: ADADP. 187 páginas. Capítulo 5: Jesús va a Jerusalén, páginas 31 y 32.
(3) Evangelio según San Lucas, capítulo, versículo 10. Referencia, versión de EUNSA: https://www.bibliatodo.com/la-biblia/La-sagrada-biblia-edicion-eunsa/lucas-16
(4) Luis del Val: La imagen del día del 9 de abril de 2020. Espacio incluido en el programa radiofónico Herrera en Cope. Fragmento en entre los minutos 29 y 33:30 del siguiente enlace:
https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/herrera-en-cope-hora-completa/audios/herrera-cope-09-04-2020-20200409_1070513

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