Viviendo a tope
María, la protagonista de Sonrisas y lágrimas, regresa a la abadía
inquieta y confusa después de abandonar precipitadamente a la familia von Trapp
donde ejercía como institutriz. Ella había querido ser monja desde su juventud
y ahora no sabía cómo interpretar sus sentimientos por el capitán von Trapp, su
compromiso religioso y la dispar clase social entre ella y el capitán –que,
además, estaba prometido con la baronesa Schraeder- suponían, según su
criterio, un impedimento infranqueable. Al preguntarle la abadesa el motivo de
su regreso María alude a su agitado estado de ánimo y la abadesa le dice “nuestra
abadía no puede utilizarse como una evasión, ¿qué es lo que no puedes afrontar?”
María pretende solucionar la cuestión refugiándose en el claustro religioso y recurre
a pedir hacer sus votos para consolidar su estancia. La abadesa le aclara: “Estas
paredes no se levantaron para eludir problemas, tienes que afrontarlos; tienes
que vivir la vida para la cual naciste.” A continuación la superiora canta Sube montañas (Climb Ev’ry Mountain): «Sube
montañas, debes buscar… / Sube montañas mil caminos hay… / Un amor tú verás que
no quieres perder, y por siempre ese amor tú lo quieres tener.» (1)
El ejemplo de María coincide
con algunos prejuicios sobre la vida religiosa a la que consideran propia de
personas timoratas o pusilánimes que buscan un entorno que les proteja o les
resuelva unos problemas emocionales que no se atreven a afrontar, como expresa
la canción ‘Prim i mort de gana’ de la Trinca o como ironizaba sarcásticamente
un compañero de trabajo hace ya muchos años: ‘las monjas se casan con Dios
porque no hay dios que se case con ellas’. La alicorta mirada de los que no
saben ver más allá de la superficie.
Un ejemplo que rompe con un
sinfín de tópicos sobre la vida religiosa es la película-documental
protagonizada por Clare Crockett, una joven norirlandesa nacida en Derry, foco
de las tensiones político-religiosas entre católicos y protestantes, que en
aquella época dividía la ciudad en zonas de unos y otros. Era una chica vital, simpática,
con don de gentes y dotes de liderazgo que vivía la vida a tope. Quería ser
famosa y gozaba de gran popularidad en su ambiente. Había actuado en una
película y todo apuntaba hacia una prometedora carrera de actriz. Sus
expectativas de notoriedad parecían bien encaminadas.
Cuando tenía 17 años la
invitaron a ir a España en Semana Santa. Asociaba la propuesta a la posibilidad
de gozar de los tópicos turísticos: sol, playa y juerga. Cuando supo que se
trataba de un encuentro con tintes religiosos en un pueblo conquense dudó, pero
al final decidió ir. Participaba de las actividades pero aparentemente no se
implicaba, hasta que al participar del rito de besar la cruz durante los
oficios del Viernes Santo –imitando al resto de feligreses- se sintió removida.
Fue la chispa que le incitó a cambiar las perspectivas de su vida, aunque el
entusiasmo se desvaneció al regresar a su ciudad, pues volvió a la vida desenfadada
que seguía antes del viaje. Pero recibió otro chispazo en el lugar más insospechado
–los baños de una discoteca o pub mientras vomitaba- que le recordó lo que
había atisbado al besar la cruz. Un año después del encuentro decidió volver a
España para iniciar el camino vocacional al que se sentía llamada. Suponía
dejar atrás su ciudad y el estilo de vida que había llevado hasta entonces; y
asumir la incomprensión de su familia, amigos y manager.
Siguió viviendo a tope pero
con otro registro, como sugiere el título de la película, O todo, o nada. Se entregó a su vocación religiosa con intensidad
con las dificultades iniciales propias del contraste de vida. Luego fue una
monja todoterreno ejerciendo en varios destinos y tratando a todo tipo de
personas desde niños y adolescentes hasta moribundos. Sus dotes naturales no
desaparecieron, adquirieron otro realce; ya no estaban orientadas a tener fama
sino a servir a Jesucristo a través de la entrega a los demás, a los que
atendía con denuedo sin ser condescendiente.
Os animo a ver O todo, o nada. Hna. Clare Crockett (2) o
leer la biografía (3) de Clare que es una manifestación patente de la
misericordia de Dios de la cual no estamos exentos, basta que la queramos de
verdad.
(2) O todo, o nada: Hna. Clare Crockett
(1) Sonrisas y lágrimas –
Sube montañas
Sound of Music - Climb
Every Mountain


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