viernes, 9 de octubre de 2020

El efecto de los milagros

La percepción de lo inexplicable

Hans y Martin están desolados. Buscan la caja que contiene un corazón preparado para ser trasplantado a un adolescente. La avioneta donde se transportaba se ha estrellado tras sufrir los embates de una tormenta de nieve; el piloto ha aparecido muerto en un refugio cercano. ¿Dónde estará la caja en medio de un paisaje cubierto de nieve? Cada minuto que pasa es un obstáculo para que el órgano conserve su utilidad. Han arriesgado su vida en la operación de rescate y tienen la impresión de que ha sido un esfuerzo baldío. Sin mucho convencimiento el doctor Martin murmura una súplica mientras su hermano Hans confecciona una cruz con dos ramas en memoria del piloto fallecido: «Si de verdad existes, ayúdanos». Poco después Hans oye un ruido sospechoso al clavar la cruz en medio de la nieve: el extremo de la cruz ha topado con la caja, lo que permitirá que el corazón llegue a tiempo para trasplantarlo al paciente. Es un episodio de la ficción televisiva Doctor en los Alpes. (1)

Ese acordarse de santa Bárbara cuando truena, esta manera de poner consciente o inconscientemente –la desesperación tiene efectos insospechados- a prueba a Dios instándole a que se manifieste para librarnos de un apuro, muchas veces se queda ahí, cualquiera que sea el resultado que se produzca. En la ficción los rescatadores no experimentan ningún cambio apreciable en su comportamiento, en su actitud vital, tras la experiencia; sin embargo el guionista sí que pone el acento en ese capítulo en los efectos taumatúrgicos de un gesto de cariño de una madre hacia su hijo.

Escribe Fulton Sheen glosando el episodio evangélico de la resurrección de Lázaro: «los milagros no son remedios contra la incredulidad. Algunos no creerían aunque cada día hubiera resurrecciones de muertos.» Poco antes se refiere a las reacciones contrapuestas que inspira un mismo hecho: «De la misma manera que el sol brilla sobre el barro y lo endurece, y brilla sobre la cera y la ablanda, así este gran milagro de nuestro Señor endureció algunos corazones para la incredulidad y ablandó a otros para la fe.» (2) La eficacia de los milagros, de tantos hechos extraordinarios favorables que no tienen explicación lógica que ocurren alrededor de nuestra vida –cualquiera que sea su dimensión-, depende de la disposición interior con que se perciben, como puede extraerse del testimonio de Manuel Nevado. (3)

Manuel Nevado
Manuel es un médico que desde la adolescencia fue alejándose de la creencia en Dios hasta convertirse en ateo militante –no sólo fáctico-. Su padre, Manuel Nevado Rey, médico radiólogo, se curó milagrosamente de una “enfermedad profesional, la radiodermitis crónica” en las manos –incurable en aquellos momentos- tras invocar la intercesión del entonces beato Josemaría Escrivá. Esta curación inexplicable tras ser estudiada minuciosamente propició la canonización del beato casi diez años más tarde (4). A pesar de ser médico y observar el cambio operado en las manos de su padre, Manuel se negó obstinadamente a considerarlo un milagro, desechando –consecuentemente- la invitación para asistir la ceremonia de canonización acompañando a sus padres y a sus hermanos con sus respectivas familias.

Padres de Manuel Nevado
Transcurridos dos años de la canonización, su padre sufrió otra patología que le llevó a seguir un tratamiento en el centro hospitalario en el que Manuel trabajaba, lejos de su residencia habitual. Los domingos sus padres iban a Misa, primero solos, pero luego por precaución Manuel y su esposa decidieron acompañarles y entrar en el templo, aunque podían haber optado por esperar fuera. Fue así como poco a poco Manuel se fue implicando interiormente hasta hacer efectiva su conversión –su regreso consciente y comprometido a la práctica religiosa- cuatro años más tarde.

Detalle ceremonia canonización
Hay un leve paralelismo entre la historia ficticia y la historia real. El hallazgo de la caja se realiza tras una obra de misericordia: ‘honrar a los difuntos’. La conversión de Manuel se realiza honrando a su padre y su madre asistiéndolos en sus necesidades. Hechos que relaciono con las palabras de Jesús: «'Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo: porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme'. Entonces le responderán los justos: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos peregrino y te acogimos, o desnudo y te vestimos?, o ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a verte?' Y el Rey, en respuesta, les dirá: 'En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis'.» (5)

En la película el amor materno hace que un corazón vuelva a latir, en Manuel el amor filial hizo revivir su fe, reencontrarse con Dios.

(1) Serie televisiva alemana Doctor en los Alpes (Der Bergdoktor). 3ª temporada, capítulo 1

(2) Fulton John Sheen: Vida de Cristo. Título original: Life of Christ (1958). Editorial: Herder – 7ª edición (1996). Traductor: Juan Godó Costa. 525 páginas. Capítulo 31: La resurrección que preparó su muerte.

(3) Ver crónica en Religión en libertad. Enlace: https://www.religionenlibertad.com/personajes/64893/era-medico-ateo-vio-milagro-autentico-pero-creyo.html

(4) Descripción oficial del milagro aprobado para la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer. Enlace: http://www.vatican.va/latest/documents/escriva_miracolo-canoniz_sp.html

(5) Evangelio según san Mateo, capítulo 25, versículos 34 a 40

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