lunes, 26 de octubre de 2020

Itinerario del desarrollo intelectual

La gestión del conocimiento

Se atribuye a Sócrates la frase “solo sé que no sé nada”, que viene a sintetizar una reflexión más extensa sobre la sabiduría que recoge Platón en su Apología de Sócrates (1). Una referencia más cercana nos la proporciona un recién titulado en periodismo al dar una pincelada a su experiencia universitaria: «De la universidad sé que, si se aprovecha, uno sale con más preguntas que respuestas, que la sabiduría es estar siempre dispuesto a cambiar de opinión…» (2)

 Entiendo la sabiduría como un conocimiento vasto, profundo y operativo de una materia, que se nutre de información, estudio, reflexión y experiencia; se podría considerar una erudición eficazmente gestionada. Ni la sabiduría, ni la erudición pueden llegar a ser enciclopédicas, una palmaria limitación que conlleva que el buen erudito y el verdaderamente sabio se alejen de una posición engreída y, mucho menos, pedante.

El conocimiento constituye un almacén que se abastece con las posibilidades de acceso a él y la actitud que se muestre frente a ellas. La calidad de ese conocimiento viene determinada en gran parte por la disposición a preguntar y hacerse preguntas, algo que recuerda los interminables -y a veces desesperantes- porqués de los niños. Lo apunta Ken Bain: «las preguntas juegan un papel esencial en el proceso de aprendizaje y de modificación de modelos mentales. Las preguntas nos ayudan a construir el conocimiento. Señalan vacíos en nuestras estructuras de memoria y son fundamentales para indexar la información que logramos cuando desarrollamos una respuesta para esa pregunta.» (3)

La actitud frente al conocimiento la esquematizó William Perry –profesor de Harvard- hace medio siglo en un estudio -con una base extremadamente selectiva- sobre el desarrollo intelectual de los estudiantes (4) en el que reconoció cuatro etapas principales que denominó Dualismo (conocimiento en blanco y negro), Multiplicidad (todo es gris), Relativismo (cada cosa se circunscribe a un contexto) y Compromiso (nuestro conocimiento no está aislado; tiene un impacto en nuestro ser moral). Un trabajo posterior de cuatro mujeres (5) desarrolló el esquema de Perry en clave feminista, identificando cada una de las etapas con los siguientes conceptos: Conocimiento recibido (escuchando las voces de los demás), Conocimiento subjetivo (la voz interior), Conocimiento Procedimental (conocimiento separado y conectado) y Conocimiento construido (integración de voces).

Lo que se puede inferir de las conclusiones de ambos trabajos es que para elaborar un criterio sólido sobre alguna materia el itinerario pasa por superar una fase inicial de credulidad, para ir avanzando a través de la inquietud por profundizar asimilando la aridez de los momentos de desconcierto y escepticismo para asentar una postura razonada y razonable; siendo conscientes, al mismo tiempo, que pueden surgir nuevas circunstancias o aportaciones que inviten a reconsiderar lo que se había establecido. La acumulación de conocimiento ha de tener una estructura dinámica y flexible: se ha de irrigar y ha de fluir, se ha de oxigenar para limpiarlo de impurezas; todo ello con el fin de que sea provechoso para uno mismo y para los demás.

(1) Platón, Apología de Sócrates: “Yo soy más sabio que este hombre. Puede muy bien suceder, que ni él ni yo sepamos nada de lo que es bello y de lo que es bueno; pero hay esta diferencia, que él cree saberlo aunque no sepa nada, y yo, no sabiendo nada, creo no saber. Me parece, pues, que en esto yo, aunque poco más, era más sabio, porque no creía saber lo que no sabía.”

"…son muchos los que creen saberlo todo, aunque no sepan nada o casi nada."

"…todos los que me escuchan creen que yo sé todas las cosas sobre las que descubro la ignorancia de los demás."

(2) Marcos Ondarra: Más preguntas que respuestas, publicado en la revista Nuestro Tiempo, número 707, verano 2020

(3) Ken Bain: Lo que hacen los mejores profesores universitarios. Editor: Publicacions de la Universitat de València (PUV). Capítulo 2, epígrafe 3.

(4) William G. Perry: Forms of intellectual and ethical development in the college years. Los datos en los que basaba Perry su estudio estaban extraídos de estudiantes de sus cursos varones blancos.

(5) Belenky, Clinchy, Goldberger and Tarule: Women's Ways of Knowing


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario