jueves, 18 de marzo de 2021

El gran reto

Reconocer el valor del trabajo

El roto que está produciendo la pandemia a todos los niveles, empezando por el inmenso número afectados y fallecidos, tiene una de sus vertientes más funestas en el aumento vertiginoso de las cifras de paro real motivado por las restricciones impuestas a la movilidad para frenar el efecto dañino de la propagación del virus.

#
Los esfuerzos de las administraciones públicas por dar cobertura económica a las personas que han perdido su puesto de trabajo, o están stand by (ERTE), deberían ir acompañados de medidas que estimulasen la reactivación y fortalecimiento de una economía productiva que ha de permitir generar suficientes puestos de trabajo para absorber todos los que se ha destruido y rebajar los niveles de desempleo anteriores a la irrupción de la pandemia.

Porque el trabajo es mucho más que un medio de sostenimiento económico; contribuye eficazmente al desarrollo personal, a la convivencia y al progreso social. A esos y otros aspectos se refiere el papa Francisco en uno de los puntos de la encíclica Fratelli tutti que reproduzco a continuación:

«El gran tema es el trabajo. Lo verdaderamente popular —porque promueve el bien del pueblo— es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. Esa es la mejor ayuda para un pobre, el mejor camino hacia una existencia digna. Por ello insisto en que “ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo” (2). Por más que cambien los mecanismos de producción, la política no puede renunciar al objetivo de lograr que la organización de una sociedad asegure a cada persona alguna manera de aportar sus capacidades y su esfuerzo. Porque “no existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo” (3). En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensión irrenunciable de la vida social, ya que no sólo es un modo de ganarse el pan, sino también un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a sí mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo.» (1)

(1) Papa Francisco: Carta encíclica Fratelli tutti, Capítulo V: La mejor política, punto 162. Texto completo en http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html

(2) Recogido de la Carta encíclica Laudato si, punto 128.

(3) Recogido del Discurso al Cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede el 12 enero 2015.

# Recogido de https://pt.slideshare.net/tatianamunoz7965692/valor-del-trabajo-borrador/3


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario