miércoles, 17 de noviembre de 2021

Ideología al servicio de las élites

Lógica contra el sentido común



'Las ideas tienen consecuencias' incluye el título de un artículo de Josep Miró i Ardèvol en el que hace referencia a la difusión de la ideología de género (1). Las ideas no surgen de la nada: hay una serie de circunstancias, tanto ambientales como personales, que influyen en su generación. “El tipo de filosofía que elijas depende del tipo de persona que seas”, dice Fichte.

Para que esas ideas proliferen y se expandan han de intervenir factores que exceden la capacidad persuasiva de su autor. Sardà i Salvany se refería a ello hablando de la propagación de herejías en el seno de la Iglesia Católica: «Nada hubiera sido el Arrianismo sin el apoyo de los emperadores arrianos; nada el Protestantismo sin el favor de los príncipes alemanes deseosos de sacudir el yugo de Carlos V; nada el Anglicanismo sin el de los lores ingleses cebados por Enrique VIII con los bienes de los Cabildos y monasterios.» (2)

Josep Miró i Ardèvol
De modo análogo se puede decir que la ideología de género no tendría la repercusión que está teniendo si no contara con el apoyo de poderosos magnates, grupos políticos y económicos y organismos internacionales influidos por ellos interesados en su propagación. Para Miró
«la prosperidad de esta ideología responde a una confluencia insólita, una alianza objetiva entre el liberalismo cosmopolita de la globalización, el de las reducidas élites económicas con gran poder económico, también la industria del entretenimiento en todas sus facetas y la progresía, la post izquierda, que surge después del declive y práctica extinción del marxismo.» Supone una herramienta ideológica útil para los fines que persiguen, que no tienen como objetivo –a pesar de sus grandilocuentes palabras- beneficiar al conjunto de los seres humanos sino su propio provecho.

Jean-François Braunstein expone, describe y analiza en La filosofía se ha vuelto loca algunas de esas ideas que están siendo promocionadas, cuya deriva produce estupor: «Si llevamos hasta el límite la lógica de los razonamientos de los eminentes profesores universitarios que hemos comentado aquí, llegamos a conclusiones no solamente absurdas sino abyectas.» En el tema tratado por Miró escribe en la fase conclusiva del libro: «Si aceptamos la idea de que el sexo biológico no tiene la menor importancia y que el género ‘se elige’, va a ser difícil evitar la consecuencia de que nuestro cuerpo esté enteramente a disposición de nuestra voluntad y podamos transformarlo como nos apetezca. Si la identidad es también ‘a voluntad’, va a ser posible que cada uno de nosotros surfee de un género a otro.» (3)

Uno puede sorprenderse de que reputados pensadores puedan llegar a conclusiones disparatadas, sin embargo Pascal ya advertía en uno de sus pensamientos: “si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas”. De hecho, uno de los planteamientos de la teoría de género consiste en una distorsión antropológica que sobrevalora la voluntad, desligando el comportamiento de la esencia del ser humano. Es algo así como construir una casa sin fundamentos en los que sustentarse. Por otro lado, como recuerda María Calvo: «cuando las premisas son falsas, la lógica lleva irremediablemente al absurdo» (4), se comienza negando la trascendencia y se acaba negando la realidad: la virtualidad y la fantasía son un acomodo más atractivo para elucubrar. Por último, la vanidad juega un papel muy importante, ¡cuánto cuesta bajarse del burro del error cuando te están vitoreando por ello! Braunstein cita a Orwell: «Desde luego hay que ser un intelectual para creerse semejante cosa: alguien normal no podría nunca llegar a alcanzar tal grado de simpleza» (5).

Va a ser difícil desembarazarse de la presión que pretende imponer a través de leyes, reglamentos y propaganda una manera de pensar. Será necesario actuar con inteligencia, evitando tragarse los sapos que se difunden a través de los mensajes políticos, los medios de comunicación y las series televisivas. Orwell confiaba en el ciudadano común: «Mi principal motivo de esperanza se basa en el hecho de que la gente corriente es siempre fiel a su código moral» (6).

(1) Josep Miró i Ardèvol: Las ideas tienen consecuencias: el caso espectacular de la ideología de género. Publicado en Forum Libertas el 5 de noviembre de 2021. Extraído de https://www.forumlibertas.com/las-ideas-tienen-consecuencias-el-caso-espectacular-de-la-ideologia-de-genero/

(2) Félix Sardá y Salvany: El liberalismo es pecado. Cuestiones candentes (1884). Editorial: Alta Fulla – Colección: Tinta fina, número 4 – 1ª edición (1999). 188 páginas. Capítulo XL

(3) Jean-François Braunstein: La filosofía se ha vuelto loca. Título original: La philosophie devenue folle (2018). Editorial Ariel, Kindle edition (2019). Traducción de Alberto Torrego. 249 páginas. Conclusión: Antes humanismo que compostismo, página 241

(4) María Calvo Charro. Reseña del libro Mi deseo es la ley. Los derechos del hombre sin naturaleza de Grégor Puppinck, publicada en Nueva Revista el 13 de enero de 2021. Extraído de https://www.nuevarevista.net/gregor-puppinck-mi-deseo-es-la-ley-los-derechos-del-hombre-sin-naturaleza/

(5) George Orwell, Notas sobre el nacionalismo, Colección Endebate (ebook), 2012. Citado por Braunstein en el libro mencionado.

(6) George Orwell, Carta a Humphry House en abril de 1940. Citado por Braunstein en el libro mencionado.

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