El amor auténtico no tiene medida
Durante una charla (1) pronunciada en el Monasterio de Sant Cugat del Vallés el obispo Antoni Vadell –fallecido recientemente- se dirigió a los asistentes diciéndoles 'sabéis que Jesús añadió dos mandamientos nuevos al decálogo', una observación que se recibió con perplejidad por el auditorio –al menos así me lo parece en el vídeo de Youtube- y también por mí mientras lo veía; después de un pequeño silencio los dijo. Y mira que uno de ellos está expuesto de manera suficientemente clara en el evangelio de Juan: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros. Como yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor unos a otros.” (2). El otro es una especie de corolario, porque el amor es por sí mismo expansivo, quien ama quiere contagiar su alegría: “Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura” (3).Los apóstoles y los discípulos de Jesús tenían una
referencia visible para seguir estos mandatos, aun así les podría pasar lo
mismo que nos ocurre muchas veces, al menos a mí, que no sabemos apreciar
suficientemente el afecto y el amor de los demás, nos acostumbramos, lo damos
por sentado, como si fuera un derecho que hemos adquirido. Por el contrario,
damos mucha más importancia a cualquier cosa que no funciona como nos gustaría,
por pequeña que sea, tendiendo a poner el grito en el cielo. Convendría que nos
preguntáramos a menudo de cuántas cosas buenas que nos pasan damos gracias,
incluso de aquellas de las que sólo nos damos cuenta cuando ha pasado un cierto
tiempo. Hay una oración que hace referencia a ello: 'Os doy gracias Señor por
todos los beneficios que he recibido, también por los desconocidos por mí'.
Concuerda con lo que expresa san Pablo en el capítulo 13 de la primera carta de a los Corintios. Aunque se puede consultar con facilidad en internet o en cualquier Biblia o Nuevo Testamento, lo reproduzco al final de las notas de este escrito (6). El amor es el ingrediente necesario para la excelencia de todo lo que hacemos, decimos y sentimos, no hay virtud como tal que no vaya acompañada por el amor.
*Los textos bíblicos están extraídos de la versión de la Bíblia Eunsa https://www.bibliatodo.com/la-biblia/version/La-sagrada-biblia-edicion-eunsa
(1) Mons. Antoni Vadell: Ingredientes esenciales para una
parroquia evangelizadora. Charla pronunciada en el Monasterio de Sant Cugat del
Vallés el 21 de junio de 2021. La intervención completa la encontrará en
https://www.youtube.com/watch?v=0SZAFgrxau0
(2) Evangelio según san Juan, capítulo 13, versículos
34-35
(3) Evangelio según san Marcos, capítulo 16, versículo 15
(4) Corruptio optima, pessima
(5) Benedicto XVI: Homilía en el 5º aniversario de la
muerte de san Juan Pablo II el 29 de marzo de 2010. Extraído de https://evangeli.net/evangelio/dia/2022-04-11
(6) Primera carta de san Pablo a los Corintios, capítulo
13
1 Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los
ángeles, si no tengo caridad, sería como el bronce que resuena o un golpear de
platillos.
2 Y aunque tuviera el don de profecía y conociera todos
los misterios y toda la ciencia, y aunque tuviera tanta fe como para trasladar
montañas, si no tengo caridad, no sería nada.
3 Y aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi
cuerpo para dejarme quemar, si no tengo caridad, de nada me aprovecharía.
4 La caridad es paciente, la caridad es amable; no es
envidiosa, no obra con soberbia, no se jacta,
5 no es ambiciosa, no busca lo suyo, no se irrita, no
toma en cuenta el mal,
6 no se alegra por la injusticia, se complace en la
verdad;
7 todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo
soporta.
8 La caridad nunca acaba. Las profecías desaparecerán,
las lenguas cesarán, la ciencia quedará anulada.
9 Porque ahora nuestro conocimiento es imperfecto, e
imperfecta nuestra profecía.
10 Pero cuando venga lo perfecto, desaparecerá lo
imperfecto.
11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como
niño, razonaba como niño. Cuando he llegado a ser hombre, me he desprendido de
las cosas de niño.
12 Porque ahora vemos como en un espejo, borrosamente;
entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de modo imperfecto, entonces
conoceré como soy conocido.


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