miércoles, 24 de mayo de 2023

Honrar a los difuntos

Guardarse juicios apriorísticos

Al introducir el texto literario que reproduce en su sección ‘Dos veces cuento’, el profesor universitario de literatura Joseluís González hace un recorrido por personajes que conforman el universo literario de Gabriel García Marquez (1). Se detiene en el protagonista del siguiente microcuento:

«El drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida

Sin ánimo exegético, el cuento del premio Nobel colombiano me sugiere una llamada de atención a aquellos que atraviesan por un estado interior tenebroso para decirles algo así como lo que canta Chayanne en Madre Tierra:

«Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba

Disfruta las cosas buenas que tiene la vida».

Joseluís González toma otro camino al elegir este relato: «De todas las generaciones de personajes que perviven en la literatura de Gabriel García Márquez, me quedo… también con este desencantado del décimo piso de ese cuento sin título de aquello que llamó Como ánimas en pena. Siempre son un descubrimiento. Sobre todo, ahora que conozco que Santa Teresa escuchó una moción que le reprochaba el que no rezase por la gloria eterna de un pariente suyo que se había quitado la vida tirándose desde un puente a un río. La voz superior que entendió Teresa de Jesús le dijo con claridad: “Entre el puente y el agua estaba Yo” (2). Y a ver qué dos brazos miden esa apiadada distancia, a ver.»
Sintoniza esta apreciación de la santa abulense con lo que contó el papa Francisco en una de sus homilías durante la Misa celebrada en casa Santa Marta: «Recordemos la historia de la pobre viuda que fue a confesarse con el cura de Ars (su marido se había suicidado; había saltado del puente al río). Y lloraba. Y dijo: ‘Yo soy una pecadora, pobrecilla. ¡Pero, pobre mi marido! ¡Está en el infierno! Se suicidó y el suicidio es un pecado mortal. Está en el infierno’. Y el cura de Ars dijo: ‘Deténgase, señora, porque entre el puente y el río está la misericordia de Dios’. Hasta el final, hasta el final, está la misericordia de Dios.»

El piadoso deber de rezar por los que nos han precedido se sobrepone a las circunstancias de la vida y la muerte del difunto. Así lo entendía aquel abuelo que me dirigió la palabra mientras esperábamos en bancos contiguos la apertura de la ermita de la parroquia de Santa Eulàlia de Provençana donde se iba a celebrar la Misa. Me contó que lo primero que hacía al entrar era visitar el nicho donde están depositadas las cenizas de su nieto, que se había suicidado cuando tenía 17 años: desasosiego, desesperanza, reto, travesura adolescente… quién sabe que bullía en el interior de este chico en ese fatídico instante, porque había vivido mucho hasta entonces, me decía el abuelo, que pidió que sus cenizas estuvieran en el columbario de la parroquia. Él no le juzgaba, rezaba por él y le sentía cerca. Yo, desde entonces, tengo a menudo un recuerdo para este muchacho cuando rezo por los difuntos, y en este caso pido además por la reconciliación de su madre y su hermana, una relación maltrecha desde que ocurrió el suceso.

Joseluís González
(1) Joseluís González: Dos veces cuento. Publicado en la revista Nuestro Tiempo, números 487-488, enero/febrero 1995.

(2) Otra versión de este mismo hecho: «Es conocida la anécdota de santa Teresa de Jesús al respecto. Cuando se enteró de que un joven por quien rezaba se había suicidado tirándose por el puente al río (una manera de hacerlo que hoy parece un tanto primitiva, pero que entonces era usual), la santa se encaró con el Señor, y oyó la respuesta divina: “Teresa, Teresa, ¿acaso no sabías que entre en puente y el río estaba Yo?”. Al parecer se arrepintió a tiempo.» Extraído de https://es.aleteia.org/2013/08/09/dado-que-el-suicidio-es-un-pecado-grave-el-que-se-quita-la-vida-se-condena/

(3) Papa Francisco: Homilía Casa Santa Marta 18 de marzo de 2019. Extraído de https://es.zenit.org/2019/03/18/misa-del-papa-en-santa-marta-no-juzguen-a-los-demas-no-condenen-y-perdonen/

No hay comentarios:

Publicar un comentario