Del texto al cine
Quien tras haber leído Suite francesa hayan visto la película basada, teóricamente, en la novela de Irène Nemirovsky, comprobarán que el guion cinematográfico no sólo simplifica enormemente la narración centrándose en la segunda parte del texto, sino que algunos episodios del relato de Némirovsky están distorsionados. Se podría decir que son dos realidades distintas pese a ser una secuela de la otra, que la discrepancia entre el lenguaje literario y el cinematográfico no justifica.
El hecho de ser una película ‘basada en’ y no ‘una adaptación’ parece que da mayor margen al guionista para construir su historia; sin embargo sabe que el título actúa como un cebo que pretende aprovecharse del tirón del texto literario y, quizá también, de los admiradores de la obra de Irène Némirovsky.
No me debería haber extrañado por otras experiencias similares, pero la curiosidad por ver como se plasmaba en el cine una obra tan intensa y con personajes tan variopintos me sedujo. Recordé haber leído una queja del escritor Miguel Delibes sobre la adaptación de una de sus obras y buscando en internet he encontrado un artículo de Àngel Comas (1) que habla de la relación de este autor, que también fue crítico cinematográfico, con el cine.Dice Comas que «de sus críticas queda claro que “en el buen cine sobran las palabras”, que en las adaptaciones “hay que sintetizar y podar” o “contar la misma historia mediante un instrumento distinto, sustituyendo la calidad literaria por la calidad plástica”» y elogiaba al director que supiese conservar el espíritu del autor.
Un buen número de las obras del laureado escritor fueron ‘llevadas
al cine’. Nos cuenta Comas que «Delibes solía participar en la producción de
las adaptaciones de sus novelas y colaborar en la elaboración de los guiones.
No era extraño verle en algún rodaje. Solía aceptar de buen grado los
resultados, aunque no le gustasen, consciente de que cine y literatura tienen
poco que ver. En general, las adaptaciones no estuvieron a la altura de sus
novelas, lo cual resulta habitual. Cada director tomó lo que más le convino y, aunque
con rigor y respeto, convirtió su filme en propio con Delibes en segundo plano.»
Esas adaptaciones influyeron en la evolución literaria de Delibes, especialmente en el uso del lenguaje. Sin embargo, con el paso del tiempo, no sin resquemor, se rindió a la evidencia de que no podía influir en los guiones cinematográficos como le hubiera gustado: «Su hija Elisa, presidenta de la Fundación Miguel Delibes, recordó "la gradual desilusión" de su padre a medida que observaba en la pantalla el resultado de las adaptaciones de sus libros, ya que no se ajustaban del todo a lo que él creía que debía hacerse. "Era muy exigente, pero ya en los años noventa acabó por comprender que el cine era otra realidad, que él vendía los derechos y que no podía 'meter mano' así como así. Gradualmente se fue desilusionando por esta razón”.»
Cuando vayamos a ver una película atraídos por el hecho de estar basada en un libro cuya lectura nos ha entusiasmado conviene estar prevenidos ante un disgusto o una decepción, aunque no tiene por qué ocurrir de esta manera.
(1) Àngel Comas: Miguel Delibes y el cine. Publicado en la revista Atticus, número 41. Extraído de un enlace de https://revistaatticus.es/2021/07/10/miguel-delibes-y-el-cine


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