lunes, 15 de enero de 2024

Un zasca* oportuno

Remediar juicios peyorativos

Los filósofos tienden a hurgar en los conceptos para ofrecer una visión más amplia de su significado. Es lo que me ocurrió con el prejuicio hasta que primero oí y luego leí a Antonio Fornés en ¿Son demócratas las abejas? referirse a él. En el texto cita a Hans-Georg Gadamer, «para quien el prejuicio, esto es, el juicio previo, es algo imprescindible a la hora de acercarnos al mundo» (1). Remarca Fornés: «Los prejuicios son algo así como las gafas que necesitamos para poder ver la realidad. Esta precomprensión no es otra cosa que nuestra precomprensión de nosotros mismos. Cualquier observación del ser humano es, en el fondo, poco más que una interpretación desde sus presupuestos teóricos, al fin y al cabo somos seres finitos conformados por el lenguaje y la historia, por tanto ni siquiera escogemos nuestros prejuicios, sino que nos vienen dados» (2). El prejuicio sería así una herramienta de la que disponemos, nutrida por el entorno, los conocimientos y la experiencia.

Sin embargo, la mala fama del prejuicio viene dada porque en muchas ocasiones se convierte en refugio de juicios precipitados o temerarios y de un trato injusto con alguien. Una conducta que nos deteriora humanamente y nada tiene que ver con la oportuna cautela que corresponde aplicar a cada situación.


Hace unos días leí la publicación de un amigo de Facebook muy activo en la red. Unas frases que remitían a una entrada de su blog. Reaccioné peyorativamente a estas frases anticipando imaginativamente el contenido del escrito. Más tarde me dije: ‘deja de imaginar y léelo, luego ya decidirás si quieres comentarlo’. En el impasse leo en la oración de laudes un texto paulino: «Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que digáis sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen. . Y no provoquéis más al santo Espíritu de Dios, con el cual fuisteis marcados para el día de la redención. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo» (3). Un zasca en la línea de flotación de mi primera reacción.

Tuve claro entonces que tenía que leer el escrito y me propuse escribir al amigo de Facebook, al menos para pedirle perdón por mi mal prejuicio. Al final, esta petición de perdón fue acompañada de un comentario sobre lo que me había sugerido el contenido de su escrito una vez leído.

*Zasca: Respuesta cortante, chasco, escarmiento (definición de la RAE).

(1) Ver Gadamer: Verdad y método, publicado en la editorial Sígueme, Salamanca 1977, páginas 336-337: «Un análisis de la historia del concepto muestra que sólo en la Ilustración adquiere el concepto del prejuicio el matiz negativo que ahora tiene. En si mismo “prejuicio” quiere decir un juicio que se forma antes de la convalidación definitiva de todos los momentos que son objetivamente determinantes. [...]

“Prejuicio” no significa pues en modo alguno juicio falso, sino que está en su concepto el que pueda ser valorado positivamente o negativamente. [...].»

Extraído de https://encyclopaedia.herdereditorial.com/wiki/Recurso:Gadamer:_el_prejuicio_de_los_prejuicios

(2) Ver Antonio Fornés / Jesús A. Vila: ¿Son demócratas las abejas? La democracia en la época del coronavirus (2020). Editorial: Diëresis – 2ª edición (2020). 215 páginas. Página 129

(3) Ver Carta de san Pablo a los Efesios, capítulo 4, versículos 29-32. Texto incluido en la oración de laudes del 12 de enero de 2024.

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