martes, 27 de agosto de 2024

La razón que lo une todo

Teselas para construir un mosaico

Estaba desvelado. Mis hijas habían venido a despedirse a las 4:20 antes de emprender un viaje de un par de días y el sueño se esfumó. Me puse a leer un rato y lo intenté de nuevo sin éxito. Tras unos instantes sentado buscando relajación decidí acostarme hasta que sonara el despertador a la 7. En estos casos -me contaba mi madre, mi abuela decía: ‘si no descansen els ullets que descansin els ossets’ (si no descansan los ojitos, que descansen los huesitos). En estado yacente se colaron en mi interior los acordes de una canción de Calum Scott que forma parte de la playlist de mi hija Anna, ‘You are the reason’ (1). El título, como si fuera un mantra, se iba repitiendo en mi mente evocando lecturas y testimonios.

Pensé en aquel cineasta ávido de contar historias que decía que su vida había discurrido como una carretera con varios carriles inconexos: en uno transitaba la familia, en otro la profesión, en otro la práctica religiosa… hasta que se vio sorprendido por la irrupción de un conjunto de historias que era reacio a tratar cinematográficamente y quiso desentrañar que mensaje había oculto en todo ello. Descubrió que había algo que conectaba con todo lo que formaba parte de su vida, que daba sentido al conjunto. Desde entonces ha acometido proyectos ambiciosos que anteriormente le hubieran parecido impensables llevar a cabo, por considerarlos comercial y económicamente inviables.

Recordé un artículo reciente de Clara González publicado en El Debate en el que se hace eco de la intervención del laureado nadador Enhamed Enhamed -ha ganado 37 medallas en Juegos Paralímpicos y Campeonatos del Mundo en que ha participado- en el congreso Deporte y fe celebrado recientemente en Sevilla (2). Enhamed se quedó ciego a los 8 años, un trauma que le atormentaba a pesar de los éxitos deportivos que iba consiguiendo. «Una coincidencia le llevó a estar sentado junto a un sacerdote en un vuelo desde Canarias a Madrid… Pasó las dos horas y media de trayecto bombardeándolo a preguntas. “Le planteé la pregunta clave: Si tú tienes tan claro que todo es una cuestión de fe y que los caminos del Señor son inescrutables, ¿por qué yo soy ciego?”. El religioso le respondió: “No lo sé, pero eso es algo que tendrás que averiguar”… Ello le hizo reflexionar unas semanas hasta que se dio cuenta de que por mucho que hiciese kilómetros en el agua, lo que le faltaba era el entrenamiento mental “un cambio drástico en la forma de ver las cosas”. Cambió la pregunta que tanto se había hecho a lo largo de su vida por “¿para qué soy ciego?”“Ese fue el punto de inflexión. Comencé a vivir agradeciendo y valorando las cosas. Agradeces el desayuno, agradeces al entrenador… y, poco a poco, fui cambiando”».

El último en aparecer fue el neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor Frankl narrando su experiencia de reclusión en campos de concentración nazi -estuvo en cuatro- en El hombre en busca de sentido, del que he seleccionado el siguiente párrafo: «Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias- para decidir su propio camino… Fundamentalmente, pues, cualquier hombre podía, incluso bajo tales circunstancias, decidir lo que sería de él -mental y espiritualmente-, pues aún en un campo de concentración puede conservar su dignidad humana. Dostoyevski dijo en una ocasión: 'Sólo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos' y estas palabras retornaban una y otra vez a mi mente cuando conocí a aquellos mártires cuya conducta en el campo, cuyo sufrimiento y muerte, testimoniaban el hecho de que la libertad íntima nunca se pierde. Puede decirse que fueron dignos de sus sufrimientos y la forma en que los soportaron fue un logro interior genuino. Es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y propósito» (3).

La vida de cada uno contiene múltiples facetas, acontecimientos y actuaciones, formando teselas que van llenando un mosaico que hay que dotar de sentido.

(1) Calum Scott: You Are The Reason. Video oficial en https://www.youtube.com/watch?v=ShZ978fBl6Y

(2) Clara González: Las medallas de oro no bastaban al mejor nadador español de la historia: «El Señor es mi pastor». Publicado en El Debate el 23 de agosto de 2024. Se puede leer artículo y ver el video de la ponencia en https://www.eldebate.com/religion/catolicos/20240823/medallas-oro-no-bastaban-mejor-nadador-espanol-historia-senor-mi-pastor_221567.html

(3) Viktor Frankl: El hombre en busca de sentido. Párrafos extraídos de https://www.logoterapia.net/viktor-frankl-y-la-logoterapia/1/biografia-de-viktor-frankl

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