Encargo y reto
No suelo hacer dos versiones de un mismo escrito, pero en este caso, atendiendo al tema tratado, me ha parecido oportuno hacerlo en las dos lenguas en las que me expreso: el catalán y el castellano/español, usando diferenciadamente los dos blogs en los que me manejo.
Un grupo de la parroquia estuvimos reflexionando sobre las 38 catequesis del Santo Padre sobre la oración. Cuando estábamos a punto de acabarlas decidimos continuar reuniéndonos tomando como referencia el documento final del llamado Sínodo de la sinodalidad recientemente publicado en papel, que también se puede leer y consultar en Internet (1).
La mayoría
de los presentes participamos en las reuniones preparatorias del Sínodo que se
realizaron en la parroquia, cuyas conclusiones se trasladaron al obispado. Al
acercarnos a dicho documento final una de las tentaciones que afloran es la
curiosidad por averiguar “que hay de lo que propuse o propusimos”. Pienso, sin
embargo, que ya hicimos nuestra tarea en su momento y ahora lo que toca es acercarnos
y trabajar el documento publicado para observar cómo nos afecta y cómo podemos
aplicarlo a nuestra vida y a la actividad de la comunidad parroquial.
Los cambios
suelen inquietarnos porque nos sacan de lo que viene a llamarse zona de
confort o statu quo. Nos guste más a menos lo que hay, nos vamos
adaptando; la llegada de un cambio supone romper el equilibrio en el que nos
hemos instalado y, en mayor o menor medida, genera una incertidumbre que nos
incomoda. Para el católico laico corriente los sínodos eran algo propio de
especialistas y sus conclusiones a veces nos llegaban con la lectura de la
exhortación apostólica que hacía el Papa a posteriori. Pero esta vez el
Santo Padre ha querido involucrar a todos los católicos, incluso a personas que
sin serlo podían tener algo que aportar. Es decir, las dos asambleas generales
del sínodo que se han celebrado han estado precedidas por una impresionante
movida y esto no se detiene aquí.
Lo primero
que nos preguntamos es cómo se puede albergar todo el trabajo realizado en un
documento. En la 'Nota de acompañamiento del Santo Padre Francisco' que le
precede se dice: «El Documento final de la XVI Asamblea General Ordinaria
del Sínodo de los Obispos recoge los frutos de un camino marcado por la
escucha del Pueblo de Dios y por el discernimiento de los pastores. Dejándose
iluminar por el Espíritu Santo, toda la Iglesia ha sido llamada a leer su
propia experiencia y a identificar los pasos a dar para vivir la comunión, realizar
la participación y promover la misión que Jesucristo le confió...»
¿Qué
valoración hace el Santo Padre de este documento?: «Reconociendo el valor del
camino sinodal realizado, entrego ahora a toda la Iglesia las indicaciones
contenidas en el Documento final, como restitución de lo que ha madurado
en estos años, a través de la escucha y el discernimiento, y como orientación
autorizada para su vida y misión. El Documento final participa del
Magisterio ordinario del Sucesor de Pedro y pido que sea acogido como tal.» Es
decir, no habrá una exhortación apostólica de Francisco referida al Sínodo,
remarcando al Santo Padre que «la sinodalidad es el marco interpretativo
adecuado para comprender el ministerio jerárquico.»
La Asamblea
ha terminado pero la tarea para incorporar el estilo sinodal a todos los
estamentos de la Iglesia supondrá un esfuerzo importante por lo que supone de
cambio de mentalidad en la manera de vivir, administrar y gestionar el
catolicismo: «Ahora el camino continúa en las Iglesias locales y sus
agrupaciones, valorando y teniendo muy en cuenta el Documento final». Un
proceso que refuerza la idea de comunidad y de compromiso.
Hace unos años leí 'Roma, dulce hogar', un libro en el que el matrimonio Hahn, Kimberly y Scott, expone su proceso de conversión desde el protestantismo. Me llamó la atención el siguiente párrafo: «Cuando los protestantes evangélicos se convierten al catolicismo, frecuentemente entran en una especie de “trauma cultural religioso”. Han dejado atrás congregaciones en las que se canta a pleno pulmón, con una predicación práctica basada en la Biblia, un tono conservador pro-familia en el púlpito, y un vivo sentido de comunidad; con varias reuniones de oración, compañerismo y estudio bíblico entre las que pueden escoger cada semana. En contraste, la parroquia católica media generalmente anda más bien parca en estos aspectos. Aunque los nuevos conversos normalmente sienten que ellos “han vuelto a casa” al hacerse católicos, no siempre se “sienten en casa” en sus nuevas familias parroquiales. Kimberly y yo pudimos experimentarlo.» (2). La fe puede vivirse a nivel de usuario; se puede participar en las ceremonias como un consumidor o como un espectador; quizás con el consuelo de haber cumplido y que ya es suficiente a nivel comunitario; de esta desafección se resiente toda la Iglesia. Aprovecho esta cita para pedir oraciones por Héctor, Gerard y el resto de catecúmenos adultos que está previsto que se incorporen a la Iglesia Católica durante la Pascua. En su camino voluntario y consciente para realizar este paso, a veces surgen tensiones en su entorno que lo dificultan, especialmente cuando se acerca el momento decisivo. El matrimonio Hahn también lo experimentó. También hay que orar para que, una vez incorporados a la Iglesia, sean bien acogidos por la comunidad y se sientan en casa.En cuanto a las expectativas, subrayo dos fragmentos de la Nota: «El Documento… “no es estrictamente normativo” y que “su aplicación necesitará diversas mediaciones”. Esto no significa que no comprometa desde ahora a las Iglesias a adoptar decisiones coherentes con lo que en él se indica…, a través de los procesos de discernimiento y de toma de decisiones previstos por el derecho y por el Documento mismo.» Por otra parte, reitera lo expresado en Amoris laetitia: «No todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones magisteriales. Naturalmente, en la Iglesia es necesaria una unidad de doctrina y de praxis, pero ello no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella. Esto sucederá hasta que el Espíritu nos lleve a la verdad completa (3), es decir, cuando nos introduzca perfectamente en el misterio de Cristo y podamos ver todo con su mirada. Además, en cada país o región se pueden buscar soluciones más inculturadas, atentas a las tradiciones y a los desafíos locales (4).»
El Papa, a través de las conclusiones del Sínodo, nos hace a todos los católicos un encargo que es a la vez un reto para ser parte activa en el camino terrenal que debe recorrer la Iglesia. En los siguientes escritos iré desgranando el contenido del documento mencionado al ritmo que lo tratemos en los encuentros. Lo comparto con el deseo que os intereséis por conocerlo y trabajarlo, si no lo estáis haciendo todavía.
(1)
Francisco, XVI Asamblea General ordinaria del Sínodo de los Obispos: Por una
Iglesia sinodal: comunión, participación y misión. Referencia:
https://www.synod.va/content/dam/synod/news/2024-10-26_final-document/ESP---Documento-finale.pdf
(2) Scott y
Kimberly Hahn: Roma dulce hogar (Rome Sweet Home) 1993 – Ediciones Rialp
20ª edición 2014. Traducción de Miguel Martín. Capítulo 9, páginas 181-182.
(3) Evangelio según san Juan capítulo 16, versículo 13: «Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.» Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/juan/
(4) Exhortación apostólica Amoris Laetitia, punto número 3. Referencia: https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html


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