Lastrada por el cálculo
Antes nunca estuve así enamorado / No sentí jamás esta sensación / La gente en las calles parece más buena /Todo es diferente, gracias al amor // La felicidad, ¡ja, ja, ja, ja! / De sentir amor / Hoy hace cantar / A mi corazón / La felicidad, ¡ja, ja, ja, ja! / Me la dio tu amor / Hoy vuelvo a cantar / Gracias al amor, / y todo gracias al amor.
Una pegadiza canción interpretada por Palito Ortega (1) que concuerda
con lo que escribe la psiquiatra Marian Rojas Estapé (2): «Al enamorarnos, todo
cobra una ilusión especial. Lo que sucede es mejor, el mundo se convierte en un
lugar más amable, las canciones nos recuerdan a esa persona. Queremos saltar,
bailar y llevar una sonrisa puesta todo el día. Al enamorarnos, el organismo
genera endorfinas y percibe de forma más leve el dolor y la tristeza. Cualquier
oportunidad es buena para disfrutarla. Sentimos menos apetito, dormimos menos
¡y aguantamos! Las emociones son más intensas de lo normal y la alegría se
activa ante pequeños estímulos.»
He abordado este tema tras leer la columna Obligados a la
felicidad (4), escrita por un estudiante de periodismo en una revista
universitaria, que se inicia con esta frase:
«La constante necesidad de aparentar ser feliz es una tiranía que nos
esclaviza y nos saca de la realidad.» ¿A qué se refiere? Ignacio Cortés glosa Happycracia
(5), el libro escrito por Edgar Cabanas y Eva Illouz que cuestiona la
instrumentalización que de la felicidad hace la psicología positiva, cuyo
objeto es «el estudio científico de la felicidad y el bienestar, centrándose en
las fortalezas humanas, las emociones positivas y el funcionamiento óptimo de
las personas para que vivan vidas plenas y con sentido» (6).
Contemplada de esta manera la felicidad abandonaría la instancia subjetiva del individuo para convertirse en objeto de cálculo obtenido a partir de los parámetros elaborados por ‘psicólogos positivos’, cuyas conclusiones repercuten en todo tipo de relaciones personales, profesionales y sociales; ¿acaso no se hace incluso un ranking de ‘países felices’? La frase de Ignacio Cortés expresa una de las consecuencias de objetivar la felicidad; también la perplejidad de aquel paciente que al leer el informe del médico dice: ‘cómo es que estoy tan bien y me encuentro tan mal’.
El psiquiatra Enrique Rojas, padre de Marian, dice en una entrevista (7): «La felicidad consiste en hacer algo que merezca la pena con la propia vida. Eso se consigue teniendo un proyecto de vida con cuatro grandes temas: amor, trabajo, cultura y amistad. La felicidad es suma de haber trabajado estas herramientas con tesón y voluntad. Es importante moderar las ambiciones, tener expectativas controladas.»¿Y usted es feliz?, le preguntan. «Mi
grado felicidad es positivo. Tengo una mujer excepcional y unas hijas que me
llenan de vida. Tengo un trabajo como psiquiatra que centra mi vida por
completo, pero la felicidad absoluta no existe, solo se da en el otro barrio.
Tenemos que aspirar a una felicidad razonable, lo que yo llamo una vida
lograda, aquella en la que los principales argumentos de la vida han funcionado
bien, y, al mismo tiempo, tener buena salud y mala memoria. Saber olvidar y
superar las adversidades es salud mental.»
Escucharemos muchas afirmaciones y consejos para ser felices, pero es en la gestión del día a día, con sus aciertos y errores, donde percibiremos aquello que nos aporta felicidad y lo que nos desazona. Si somos capaces de reflexionar sobre ello sin obsesionarnos es posible que nos demos cuenta de lo insospechados que son, tantas veces, los caminos por los que nos llega la felicidad.
(1) Palito Ortega: La felicidad. Se puede escuchar en
https://www.youtube.com/watch?v=Z9As8OJ165w
(2) Marian Rojas Estapé: Encuentra tu persona vitamina
(2021). Editorial: Espasa - 1ª edición: 2021. 318 páginas. Capítulo 15, páginas
217 y 213-214.
(3) Primera acepción de la RAE de la palabra felicidad:
https://dle.rae.es/felicidad?m=form
(4) Ignacio Cortés Vidal de Villalonga: Obligados a la
felicidad. Artículo publicado en el número 722 de la revista Nuestro Tiempo,
mayo 2025, página 76. Lo podéis leer en
https://nuestrotiempo.unav.edu/w/obligados-a-la-felicidad
(5) Edgar Cabanas y Eva Illouz: Happycracia. Título original: Happycratie (2018). Editorial: Paidós – Colección: Contextos - 3ª impresión (2019). Traductora: Núria Petit. 219 páginas. Capítulo 1, página 47.





No hay comentarios:
Publicar un comentario