Apresurados y, a menudo, disparatados
‘Rápido, rápido: cuanto son dos y dos’. ‘Cinco’. ¡Error, son
cuatro! ¿Me ha pedido rapidez o exactitud?’ El ansia inmoderada de mandar
mensajes a las redes sociales o contestar al momento a todo lo que a uno le
pregunten, suele ser fuente de incomprensiones, agravios, reacciones
desquiciadas, discusiones estériles que agrían el espíritu de los oyentes o
lectores…
Inmediatez, intemperancia, intolerancia. Tres conceptos que
suelen estar concatenados en el discurso público. La inmediatez no deja espacio
para la reflexión, altera el estado de ánimo y nos conduce a la intolerancia.
Lo comprobamos a diario en las redes sociales y en los pronunciamientos de
muchos políticos y actores sociales.

Una columna de María Rabell (1) publicada en El Debate con la creadora de Harry
Potter, J. K. Rowling, como protagonista, intercambiando mensajes con dos
usuarios de la red social X deja este fragmento: «Todo comenzó cuando un
usuario la acusó de forma extrema: “Quieres que la gente muera por el simple
hecho de expresar su identidad de género”. A lo que Rowling respondió: “Estoy
segura de que puedes respaldar esa afirmación con una cita mía, porque de lo
contrario podría parecer que eres exactamente el tipo de persona que estoy
describiendo: creencias fijas, cero pruebas, inventando agravios para
justificar el deseo de silenciar a las personas que dicen cosas que no te
gustan”.

Fue entonces cuando otro usuario intervino y le preguntó: “’Creencias
fijas’, ¿qué creencias has cambiado, JK?” Y allí Rowling, lejos de esquivar la
pregunta, desplegó un catálogo de giros vitales que dejan ver la evolución de
su pensamiento. Subrayó, además, que estos eran solo algunos ejemplos, pues “probablemente
podría enumerar al menos veinte cosas más sobre las que he cambiado de opinión”».
La columnista describe a continuación algunos de los cambios
que la escritora menciona. No se trata de cambios cosméticos oportunistas, sino
consecuencia del diálogo, la escucha y la reflexión, que junto con el
conocimiento y la experiencia van modelando nuestro pensamiento y nuestra
personalidad.
Escribe James Clear en Hábitos atómicos: «Hay una
tremenda presión social para cumplir con las reglas del grupo. La recompensa de
ser aceptado con frecuencia es mayor que la recompensa de ganar una discusión o
de parecer inteligente o de encontrar la verdad. En muchas ocasiones,
preferimos estar equivocados y pertenecer al grupo que estar en lo correcto,
pero solos» (2). La tentación de acomodarse al discurso dominante a pequeña o
gran escala para ser uno más y evitar los problemas de ir contracorriente sobrevuela
sobre nuestra manera de expresarnos y comportarnos.
No es el caso de Rowling, que ha tenido que sufrir un gran
acoso por expresar sus ideas y opiniones. Tampoco lo fue para Hannah Arendt por
las críticas recibidas tras publicar Eichman en Jerusalén, que en una
entrevista en la televisión alemana decía: «Sé que hay que pagar un precio por
la libertad, pero no puedo decir que me guste pagarlo» (3).

Buscando autoafirmaciones podemos reducir las personas a un
cliché que hemos construido o adoptado; de ahí nacen muchos juicios apresurados
que suelen ser injustos. Y nos recuerda san Agustín: «Pues ¿qué hombre puede
juzgar a otro hombre? Todo está lleno de juicios temerarios. Aquel de quien
habíamos perdido toda esperanza se convierte repentinamente y se convierte en
el mejor. Aquel de quien habíamos esperado tanto, cae repentinamente y se convierte
en el peor. Tanto nuestro temor como nuestro amor son inseguros. Qué es el día
de hoy un hombre cualquiera, apenas lo sabe él mismo. Con todo, en cierta
medida, él sabe qué es hoy; en cambio, qué será mañana, ni él mismo lo sabe»
(4).
(1) Extraído de https://www.eldebate.com/religion/20250920/jk-rowling-he-luchado-fe-religiosa-desde-adolescencia-tengo-vacio-forma-dios-dentro-mi_335927.html
(2) James Clear: Hábitos atómicos. Título original:
Atomic Habits (2018). Editorial: Diana – 32ª edición (2024). Traductora:
Gabriela Moya. 333 páginas. Capítulo 9, página 144.
(3) Entrevista a Hannah Arendt realizada por Günter
Gauss y emitida por la televisión de Alemania Occidental el 28 de Octubre de
1964. Sobre el minuto 55 pronuncia esta frase. Es una entrevista muy
sustanciosa que os recomiendo, se puede ver en https://www.youtube.com/watch?v=WDovm3A1wI4
(4) San Agustín: Sermón 46 (Sobre los pastores),
punto 27. Extraído de https://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/index2.htm
No hay comentarios:
Publicar un comentario