miércoles, 8 de octubre de 2025

En torno al Sínodo (22)

No se camina solo

“You’ll never walk alone” canta la afición del Liverpool Football Club, un espectáculo impresionante capaz de emocionar a todo el que lo presencie (1). Los jugadores, los técnicos, todo el equipo ha de sentirse empujado por el aliento de sus seguidores para dar lo mejor de sí mismos.

También les conviene a los dirigentes de cualquier organización no gobernar solos. La ‘soledad del jefe’ (2), cualquiera que sea su causa, es una situación anómala para el buen desarrollo de cualquier tarea colectiva. ‘Solo se va más rápido, juntos se llega más lejos’, dice un proverbio.

A pesar de su estructura jerárquica, los dirigentes de la Iglesia no han de actuar como si fueran propietarios de la parcela que tienen encomendada. El rector de la parroquia que frecuento dice que él es un masovero, alguien que cuida de esa porción del Pueblo de Dios al que ha de servir; no está ahí para hacer lo que le venga en gana. Jesucristo se lo dejó claro a los apóstoles: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (3).


El Documento final del Sínodo hace mención a una tradición eclesial (4): «Ya los Padres de la Iglesia reflexionan sobre el carácter de comunión de la misión del Pueblo de Dios a través de un triple “nada sin” (nihil sine): “nada sin el obispo”, “nada sin vuestro consejo [de los presbíteros y diáconos] y sin el consentimiento del Pueblo”. Cuando se rompe esta lógica del nihil sine, se oscurece la identidad de la Iglesia y se inhibe su misión (5)

La máxima autoridad pastoral en un territorio la ostenta el obispo, siempre que esté en comunión con el colegio episcopal unido al Santo Padre. ¿Cómo ha de gobernar?: «Como en toda comunidad que vive según la justicia, en la Iglesia el ejercicio de la autoridad no consiste en la imposición de una voluntad arbitraria. En las diversas formas en que se ejerce, está siempre al servicio de la comunión y de la acogida de la verdad de Cristo, en la cual y hacia la cual el Espíritu Santo nos guía en tiempos y contextos diversos (6)».

Aunque la competencia del obispo en la toma de decisiones sea irrenunciable, «no es incondicional: no se puede ignorar una orientación que surge en el proceso consultivo como resultado de un correcto discernimiento, sobre todo si es llevado a cabo por los órganos de participación. Una oposición entre consulta y deliberación es, por tanto, inadecuada: en la Iglesia, la deliberación tiene lugar con la ayuda de todos, nunca sin la autoridad pastoral, que decide en virtud de su oficio

Antes de pronunciarse, la autoridad pastoral deberá atender la exposición de los órganos consultivos y valorar sus argumentos. Una vez tomada la decisión, todos los que han participado en el proceso deben respetarla sin que ello les impida participar en la fase de evaluación, así como la posibilidad de apelar a una instancia superior.

El Documento final hace un llamamiento al final de este epígrafe: «Una correcta y decidida puesta en práctica de procesos decisionales auténticamente sinodales contribuirá al progreso del Pueblo de Dios en una perspectiva participativa… Sin cambios concretos a corto plazo, la visión de una Iglesia sinodal no será creíble y esto alejará a los miembros del Pueblo de Dios que han sacado fuerza y esperanza del camino sinodal. Corresponde a las Iglesias locales encontrar modalidades adecuadas para poner en práctica estos cambios.»

A todos concierne implicarse: participantes, organizadores y decisores. Y si algunos andan remoloneando, convendrá que se pongan las pilas.

(1) Himno del Liverpool cantado y subtitulado en español:  https://www.youtube.com/watch?v=bzVQjupkWvk

(2) Tomado de la consulta en Google: “La ‘soledad del jefe’ describe el aislamiento emocional y la carga de responsabilidad que sienten los líderes al estar en la cima de una organización, donde no siempre pueden compartir sus preocupaciones ni recibir el apoyo necesario.”

(3) Evangelio según san Mateo, capítulo 20, versículos 25-28. Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/nuevo-testamento-mateo/

(4) Francisco, XVI Asamblea ordinaria del Sínodo de los obispos: Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión. Título original: Por una Chiesa sinodale: comunione, participazione, missione. Documento finale, Tercera parte: “Echar la red”. Puntos tratados 88 y 91 a 94. Enlace oficial: https://www.synod.va/content/dam/synod/news/2024-10-26_final-document/ESP---Documento-finale.pdf

(5) Referencias a San Ignacio de Antioquía, Carta a los Tralianos, 2,2; San Cipriano de Cartago, Carta a los hermanos presbíteros y diáconos 14,4

(6): Evangelio según san Juan capítulo 14, versículo 16: «Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros». Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/juan/

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