miércoles, 15 de octubre de 2025

En torno al Sínodo (23)

Luz y taquígrafos

“Roma locuta, causa finita”, una sentencia de origen agustiniano (1) por la que se quiere dar a entender que una vez la autoridad competente se ha pronunciado el caso se ha cerrado.

El proceso decisional de la sinodalidad no sigue este camino (2): «El proceso decisional no concluye con la toma de decisiones. Debe ir acompañada y seguida de prácticas de rendición de cuentas y evaluación, en un espíritu de transparencia inspirado en criterios evangélicos.» No vale servirse de la opacidad del ‘ordeno y mando’; las decisiones se han de explicar y están sujetas a ser evaluadas, sin que esto suponga menoscabar la autoridad pastoral.

Al referirse a la transparencia, el Documento final del Sínodo incluye una cita de san Pablo: «Hemos renunciado a la clandestinidad vergonzante, no actuando con intrigas ni falseando la palabra de Dios; sino que, manifestando la verdad, nos recomendamos a la conciencia de todo el mundo delante de Dios» (3). Que se puede cotejar con las palabras de Jesús: «¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga» (4).

Para evitar equívocos conviene delimitar el ámbito de la transparencia, tal como expresa el Documento final: «La transparencia, en su correcto sentido evangélico, no compromete el respeto a la intimidad y a la confidencialidad, la protección y el cuidado de las personas, de su dignidad y de sus derechos, incluso frente a pretensiones indebidas de la autoridad civil. Todo ello, sin embargo, nunca puede justificar prácticas contrarias al Evangelio ni convertirse en pretexto para eludir o encubrir acciones del mal.»

Pone énfasis en el secreto de confesión, que algunas legislaciones pretenden violentar en determinados casos: «En todo caso, por lo que se refiere al secreto confesional, “el sello sacramental es indispensable y ningún poder humano tiene jurisdicción sobre él, ni puede revocarlo” Esta última frase, pronunciada por el papa Francisco (5), recuerda el drama de la película Yo confieso que dirigió Alfred Hitchcock.

Sigue el Documento: «La actitud de transparencia constituye un guardián de esa confianza y credibilidad de las que una Iglesia sinodal, atenta a las relaciones, no puede prescindir. Cuando se viola la confianza, son los más débiles y vulnerables quienes sufren las consecuencias. Allí donde la Iglesia goza de confianza, las prácticas de transparencia, rendición de cuentas y evaluación contribuyen a consolidarla, y son un elemento aún más crítico allí donde la credibilidad de la Iglesia debe ser reconstruida. Esto es especialmente importante en el cuidado y la protección de menores y de personas vulnerables (safeguarding).»

Y añade: «Estas prácticas contribuyen a asegurar la fidelidad de la Iglesia a su misión. Su ausencia es una de las consecuencias del clericalismo y, al mismo tiempo, lo alimenta. Se basa en la suposición implícita de que los que tienen autoridad en la Iglesia no deben rendir cuentas de sus acciones y decisiones, como si estuvieran aislados o por encima del resto del Pueblo de Dios.»

Un punto anterior, el 55, advertía: «La Iglesia debe escuchar con particular atención y sensibilidad la voz de las víctimas y de los sobrevivientes de los abusos sexuales, espirituales, institucionales, de poder o de conciencia de parte de miembros del clero o de personas con cargos eclesiales.» Pero la transparencia que se demanda no se limita exclusivamente a estos casos: «También concierne al estilo de vida de los pastores, los planes pastorales, los métodos de evangelización y el modo en que la Iglesia respeta la dignidad de la persona humana, por ejemplo, en lo que respecta a las condiciones de trabajo dentro de sus instituciones.»

Dar cuenta de lo que se hace y cómo se hace, de abajo a arriba y de arriba a abajo: «Si la Iglesia sinodal quiere ser acogedora, la rendición de cuentas debe convertirse en una práctica habitual a todos los niveles.» Sin estar atenazados por el qué dirán o qué pensarán. Sin temor a mostrar las heridas que laceran su misión. Esas heridas recuerdan que en cuanto nos alejamos de Él naufragamos. Así, nos deben impulsar a acercarnos más a Él, pasando por encima del descrédito que suponen los errores y las malas prácticas. El papa León XIV, refiriéndose a las apariciones de Jesús a los apóstoles mostrándoles las llagas dice: «Jesús está ya plenamente reconciliado con todo lo que ha sufrido. No guarda ningún rencor. Las heridas no sirven para reprender, sino para confirmar un amor más fuerte que cualquier infidelidad. Son la prueba de que, precisamente en el momento en que hemos fallado, Dios no se ha echado atrás. No ha renunciado a nosotros» (6). En el momento crucial casi todos los apóstoles y discípulos fallaron y, sin embargo, fueron los encargados de poner en marcha la Iglesia con el aliento del Espíritu Santo poniendo en juego sus vidas.

Unida a la rendición de cuentas está la evaluación, que es un medio para comprobar cómo se van desarrollando los proyectos, planes, decisiones y acciones que se llevan a cabo: «La evaluación no constituye un juicio sobre las personas, sino que permite poner de relieve los aspectos positivos y las áreas de posible mejora en la actuación de quienes tienen responsabilidades ministeriales, y ayuda a la Iglesia a aprender de la experiencia, a recalibrar los planes de acción y a permanecer atenta a la voz del Espíritu Santo, centrando la atención en los resultados de las decisiones en relación con la misión.»

Concluye este epígrafe poniendo de relieve que este empeño está orientado también a mostrar a la sociedad el verdadero rostro de la Iglesia a través de la comunicación: «Tenemos que darnos cuenta de que no se trata de un empeño burocrático en sí mismo, sino de un esfuerzo comunicativo que se revela como una poderosa herramienta educativa para cambiar la cultura, además de permitirnos dar mayor visibilidad a muchas iniciativas valiosas de la Iglesia y sus instituciones, que con demasiada frecuencia permanecen ocultas.»

Celebrando hoy la Iglesia a Santa Teresa de Jesús, me parece oportuno enlazar este tema con dos estrofas de uno de sus poemas:

Nada te turbe, / Nada te espante, / Todo se pasa, / Dios no se muda, // La paciencia / Todo lo alcanza; / Quien a Dios tiene / Nada le falta: / Sólo Dios basta (7).

(1) Extraído de https://www.elpandelospobres.com/roma-locuta-causa-finita “Concilio VI ecuménico, III de Constantinopla (680-681) El origen de esta frase (Roma locuta, causa finita) lo encontramos en San Agustín de Hipona (354-430). Para cerrar la controversia pelagiana, el Papa Inocencio I condenó esa herejía con tal rotundidad en el año 417, que motivó a San Agustín de Hipona a pronunciar esta frase famosa el 23 de septiembre de 417 en su sermón número 131.10: «Refutad a los que se oponen a la gracia, y a los obstinados traédmelos a mí. Porque a propósito de esta cuestión ya se han enviado a la Sede Apostólica las actas de dos concilios; de allí han llegado también los rescriptos. El asunto quedó cerrado; ¡ojalá concluya de una vez el error!». Extraído de https://www.augustinus.it/spagnolo/discorsi/index2.htm

(2) Francisco, XVI Asamblea ordinaria del Sínodo de los obispos: Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión. Título original: Por una Chiesa sinodale: comunione, participazione, missione. Documento finale, Tercera parte: “Echar la red”. Puntos tratados 55 y 95 a 102. Enlace oficial: https://www.synod.va/content/dam/synod/news/2024-10-26_final-document/ESP---Documento-finale.pdf

(3) 2ª Carta de san Pablo a los Corintios, capítulo 4, versículo 2. Ver en https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/2-corintios/

(4) Evangelio según san Marcos, capítulo 4, versículos 21 a 23. Extraído de https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/marcos/

(5) Francisco: Discurso a los participantes en el XXX Curso sobre el Foro Interno organizado por la Penitenciaría Apostólica, 29 de marzo de 2019. Ver discurso completo en https://www.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/march/documents/papa-francesco_20190329_penitenzieria-apostolica.html

(6) León XIV: Audiencia General del 1 de octubre de 2025. Extraído de https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/audiences/2025/documents/20251001-udienza-generale.html

(7) Santa Teresa de Jesús: Poema Nada te turbe. Extraído de https://www.carmelitas.es/rincon-carmelita/rincon-carmelita-nada-te-turbe-santa-teresa-de-jesus-15-octubre-2022

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