sábado, 20 de febrero de 2016

Bajar del burro

Controlar la ambición

Escribe John Steinbeck en La perla *: “se dice que los humanos no se satisfacen jamás, que se les da una cosa y siempre quieren algo más. Y se dice esto con erróneo desprecio, ya que es una de las mayores virtudes que tiene la especie y la que la hace superior a los animales que se dan por satisfechos con lo que tienen.”

La ambición es necesaria para el progreso personal, social y profesional, sin embargo, como tantas cosas buenas en la vida, es necesario controlarla para que no se convierta en una obsesión por la cual el ser humano pasa a ser dominado por el ansia de conseguir un objetivo determinado.

En Vive como quieras (You Can't Take it With You), película dirigida por Frank Capra estrenada en 1938, el empresario Anthony P. Kirby ambiciona monopolizar la fabricación de armamento en los EEUU y traza un plan para acabar con su principal competidor profesional, pero tiene una debilidad, su hijo Tony, a quien ha nombrado vicepresidente de su empresa, pero que no ha heredado de su padre la pulsión por los negocios y está enamorado de su secretaria. Por otra parte se encuentra Martin Vanderhoff que encabeza una peculiar familia bien avenida con un funcionamiento anárquico, donde cada uno hace lo que más le gusta.

Frank Capra
Dos estilos de vida muy distintos que colisionan por dos motivos: Martin es propietario de una finca que no quiere vender imprescindible para que Anthony pueda consumar su proyecto y, además, es el abuelo de la secretaria de su hijo. Ninguno de los dos piensa modificar su proyecto vital hasta que se dan cuenta que con su actitud ponen en juego la felicidad de aquellos a quienes aman especialmente: Anthony a su hijo y Martin a su nieta Alice.

La película, que hay que situar en la época en que fue realizada, nos invita a preguntarnos qué es lo verdaderamente importante en nuestra vida y hasta qué punto le damos prioridad.


* John Steinbeck: La perla, 3


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