martes, 9 de febrero de 2016

Historia de un refugiado

Vivir con el recuerdo de la madre a cuestas

¿A qué está dispuesta a renunciar una madre buscando el bien de su hijo?

En medio de una gran hambruna muchos habitantes de Etiopía emigran y se concentran en un campo de refugiados en Sudán, entre ellos los miembros de una comunidad judía que se cree descendientes del rey Salomón y la reina de Saba, a los que se denomina falashas,* que esperan ser trasladados a Israel  en aviones fletados por el gobierno de ese país dentro de la denominada Operación Moises. Una mujer cristiana empuja a su único hijo vivo a mezclarse con la expedición con la ayuda de una madre judía que acaba de perder un hijo, venciendo su resistencia con el mensaje: vete y vive.

A partir de ahí la vida de Salomón, nombre con el que se inserta en la comunidad judía, pasará por muchas vicisitudes personales y sociales: perderá pronto a su madre adoptiva, tendrá que integrarse en la comunidad judía, con su religión y tradiciones, y será adoptado por una familia que no es practicante. Mantendrá el secreto sobre su origen para evitar ser expulsado del país, sufrirá episodios de racismo y vivirá el conflicto con los palestinos en los territorios ocupados.

Salomón irá superando todos los obstáculos que se le presentan, pero una herida permanece en su corazón y en su mente: el recuerdo de su madre, de la que no sabe nada desde que abandonó el campo de refugiados.

Esta es a grandes rasgos la historia que nos cuenta Vete y vive, una película francesa dirigida por Radu Mihaileanu estrenada el año 2005, cuyo contenido adquiere especial relevancia en momentos como el actual en que el drama de los refugiados está tan presente en nuestra sociedad.






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