Para crecer hay que
arriesgarse
Juan es una gaviota
inconformista, no le atrae seguir las costumbres ancestrales de su especie
centradas en volar para comer. Quiere experimentar nuevas sensaciones, romper
con la cadencia monótona de la existencia de sus congéneres, asumiendo riesgos
para volar más alto y más rápido.
La respuesta a sus
éxitos será la incomprensión, primero de sus padres, luego por los dirigentes
de la bandada, que se resisten a cualquier modificación en el comportamiento
que se espera de una gaviota, haciendo oídos sordos a cualquier posibilidad de
mejora.
Será en otros lares
donde encontrará comprensión a sus inquietudes y donde se convertirá en
formador de otras gaviotas que no se conforman con ser gregarias.
Leyendo Juan Salvador Gaviota he pensado en
tantos emprendedores inconformistas que asumen riesgos gracias a los cuales
las ciencias, las artes, las técnicas… han ido progresando. Si miro atrás en
mis seis décadas de vida observo gran cantidad de transformaciones positivas
para la humanidad que parecían impensables entonces.
Dar sentido a nuestra existencia, preguntarse por lo que somos y hacemos, huir de la comodidad que representa refugiarse en la muchedumbre, ser capaces de arriesgarse para actuar con libertad… son algunos de los mensajes que me ha transmitido el breve texto de Richard Bach. También hay momentos en que el relato se eleva tanto que me he perdido en el éter.
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