Tratado extenso, ameno y profundo
La celebración de los
sínodos sobre la familia en el Vaticano en 2014 –extraordinario- y 2015
–ordinario- captaron un inusitado interés mediático. El tema analizado era
sugerente y, además, el eco de opiniones divergentes entre miembros destacados
de la Iglesia sobre el tratamiento de algunos aspectos conflictivos, en los que
el pensamiento dominante en países desarrollados difiere sensiblemente con lo
que propone la doctrina de la Iglesia, acrecentaba el interés por el curso de los
debates.
Me llamó la atención la
actitud del papa Francisco durante todo el proceso. En el primero, además de
estar presente en muchas de las sesiones, animó a los participantes a
manifestar libremente sus opiniones. Si se quiere aunar voluntades y adoptar
unos criterios sólidos es necesario que previamente salgan a la luz todos los
pareceres e inquietudes y los argumentos en que se fundamentan, y se han de
poder exponer sin temor a ser señalados o menospreciados. Si no es así,
difícilmente se puede hacer un análisis certero que contribuya a dar una
respuesta adecuada.
En el intervalo entre ambos
sínodos, el papa Francisco habló con frecuencia sobre temas relacionados con la
familia en las catequesis semanales, donde daba a conocer su pensamiento
respecto a los aspectos glosados en su intervención. También se sucedieron manifestaciones
de distinto signo de los participantes en el sínodo y otros miembros relevantes
de la Iglesia.
El papa también siguió de
cerca los trabajos del segundo sínodo, que finalizó con la redacción de un
documento que recogía las conclusiones que habían obtenido el voto favorable de
la mayoría de los participantes. Este escrito ha servido de base para la confección
del texto titulado Amoris laetitia,
que es un tratado sobre el amor en la familia al alcance de todos los públicos.
Quizá parecerá una afirmación exagerada, pero es que no hace falta ser un
especialista o estar versado en temas relacionados con la Iglesia y la familia
para entender lo que el papa expone. El tono didáctico que imprime a la
narración, expresada con un lenguaje corriente, tratando aspectos cercanos al
acontecer diario de las familias, añade atractivo e interés a su lectura pese a
su extensión.
Se puede deducir que la
palabra clave para los que tienen responsabilidad pastoral en la Iglesia es discernimiento. El contenido de la
exhortación apostólica puede aliviarles de las tensiones a las que se ven
sometidos a menudo en temas familiares de sus feligreses, pero, al mismo
tiempo, les exigirá dotarse de las herramientas necesarias –formación y vida
interior- para poder resolver con acierto las situaciones que se les
presenten.
Dejando de lado la tarea de
los responsables eclesiásticos, se encontrarán en el texto muchas claves que
son de utilidad para todos, católicos o no, porque lo que concierne a la
familia es algo que a todos nos afecta. Se pueden descubrir muchos aspectos
sobre los que vale la pena reflexionar para que la vida familiar sea dinámica,
con buena convivencia, atractiva, reconfortante… Aire fresco que contribuya al
bienestar emocional, afectivo y espiritual de sus miembros, con el ingrediente principal
que lo nutre: el amor.
Podéis descargar el documento completo en el siguiente enlace: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html

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