La
polémica convertida en acicate
Cuando
el estreno de una película va precedido de polémica pienso que es un
ingrediente que forma parte de la promoción comercial, el cebo para despertar
el interés de los espectadores.
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| Maria Victòria Molins |
Tuve
noticia a través de los medios de comunicación del revuelo que suscitó la
película Camino, escrita y dirigida
por Javier Fesser y estrenada en 2008, cuya proyección soliviantó a la familia
de Alexia González-Barros. Con el tiempo me fui enterando que el director había
tomado como referencia el libro Alexia,
experiencia de amor y dolor vivida por una adolescente escrito por la
religiosa de la Compañía de Santa Teresa
de Jesús María Victòria Molins, que fue profesora del colegio Jesús Maestro
de Madrid, donde Alexia era alumna. Esta religiosa ha alcanzado notoriedad en
Catalunya por su dedicación a los marginados en el barrio del Raval de
Barcelona y recientemente ha sido distinguida con la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya.
Todo
ello despertó en mí el deseo de conocer algo más de la historia de esta chica que
quedó latente hasta fechas recientes en que en distintos momentos, no sucesivos,
he tenido acceso a distintos documentos relacionados con ella. Primero el libro
de María Victòria Molins; luego el testimonio en Youtube de esta religiosa, que
explica cómo se gestó el libro y su sorprendente difusión y repercusión*; más
adelante la película documental Alexia**,
dirigida por Pedro Delgado y estrenada en 2011, donde se aportan documentos
gráficos, filmaciones y testimonios de personas que la trataron, especialmente de
sus cuatro hermanos vivos; por último la película Camino.
Después
de ver el laureado film de Fesser, que a tenor de los títulos de crédito que
aparecen al inicio, contó con un importante apoyo institucional, entendí el
enfado de la familia de Alexia, porque las vicisitudes que padeció durante su
enfermedad son como una máscara para construir otra historia distinta que
distorsiona el relato de Victòria Molins: ni coinciden las fechas, ni los
nombres, ni aparecen los hermanos varones de la joven y se inventa el fallecimiento
de su padre, entre otros aspectos objetivos reseñables. La escena inicial,
convirtiendo la agonía de Camino en un espectáculo con una habitación de
hospital que parece el camarote de los hermanos Marx, es bastante ilustrativa
de lo que se va a ofrecer a continuación. Parece más interesado el guión en
presentar una particular visión del Opus Dei, aprovechando la pertenencia de la
madre de Alexia y su hermana María José a esta institución. Los sueños de la
protagonista también ocupan un espacio importante, en ocasiones se trata de
pesadillas, en otras un romántico idilio truncado por la enfermedad. Todo ello
convierte en una osadía el anuncio de que la película está “basada en hechos
reales”.
Los
testimonios indican que Alexia era una chica que no destacaba especialmente
entre sus compañeras, salvo en algunos sencillos detalles de piedad. La dura
prueba a la que le sometió el sarcoma de Ewing agigantó su figura, que
eclosionó tras su fallecimiento el 5 de diciembre de 1985. El eco universal de
su ejemplo propició la apertura del proceso eclesiástico de canonización en
abril de 1993.


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