martes, 10 de mayo de 2016

Turbios manejos

La polémica convertida en acicate

Cuando el estreno de una película va precedido de polémica pienso que es un ingrediente que forma parte de la promoción comercial, el cebo para despertar el interés de los espectadores.
Maria Victòria Molins

Tuve noticia a través de los medios de comunicación del revuelo que suscitó la película Camino, escrita y dirigida por Javier Fesser y estrenada en 2008, cuya proyección soliviantó a la familia de Alexia González-Barros. Con el tiempo me fui enterando que el director había tomado como referencia el libro Alexia, experiencia de amor y dolor vivida por una adolescente escrito por la religiosa de la Compañía de Santa Teresa de Jesús María Victòria Molins, que fue profesora del colegio Jesús Maestro de Madrid, donde Alexia era alumna. Esta religiosa ha alcanzado notoriedad en Catalunya por su dedicación a los marginados en el barrio del Raval de Barcelona y recientemente ha sido distinguida con la Creu de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya.

Todo ello despertó en mí el deseo de conocer algo más de la historia de esta chica que quedó latente hasta fechas recientes en que en distintos momentos, no sucesivos, he tenido acceso a distintos documentos relacionados con ella. Primero el libro de María Victòria Molins; luego el testimonio en Youtube de esta religiosa, que explica cómo se gestó el libro y su sorprendente difusión y repercusión*; más adelante la película documental Alexia**, dirigida por Pedro Delgado y estrenada en 2011, donde se aportan documentos gráficos, filmaciones y testimonios de personas que la trataron, especialmente de sus cuatro hermanos vivos; por último la película Camino.

Después de ver el laureado film de Fesser, que a tenor de los títulos de crédito que aparecen al inicio, contó con un importante apoyo institucional, entendí el enfado de la familia de Alexia, porque las vicisitudes que padeció durante su enfermedad son como una máscara para construir otra historia distinta que distorsiona el relato de Victòria Molins: ni coinciden las fechas, ni los nombres, ni aparecen los hermanos varones de la joven y se inventa el fallecimiento de su padre, entre otros aspectos objetivos reseñables. La escena inicial, convirtiendo la agonía de Camino en un espectáculo con una habitación de hospital que parece el camarote de los hermanos Marx, es bastante ilustrativa de lo que se va a ofrecer a continuación. Parece más interesado el guión en presentar una particular visión del Opus Dei, aprovechando la pertenencia de la madre de Alexia y su hermana María José a esta institución. Los sueños de la protagonista también ocupan un espacio importante, en ocasiones se trata de pesadillas, en otras un romántico idilio truncado por la enfermedad. Todo ello convierte en una osadía el anuncio de que la película está “basada en hechos reales”.

Los testimonios indican que Alexia era una chica que no destacaba especialmente entre sus compañeras, salvo en algunos sencillos detalles de piedad. La dura prueba a la que le sometió el sarcoma de Ewing agigantó su figura, que eclosionó tras su fallecimiento el 5 de diciembre de 1985. El eco universal de su ejemplo propició la apertura del proceso eclesiástico de canonización en abril de 1993.


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