No dejarse llevar por las emociones
Hace unas semanas acabé de leer
Eichmann en Jerusalén, el gran
trabajo realizado por Hannah Arendt analizando con minuciosidad y rigor
académico los hechos que se trataron en el juicio a uno de los dirigentes del
régimen nazi que más contribuyó a que se produjera el Holocausto. La escritora de
origen judío nacida en Alemania describe en él como se desarrolló el proceso
que desembocó en el exterminio de millones de judíos. Sin embargo, no gustaron
a algunos personajes socialmente relevantes la libertad y la honestidad intelectuales
con que se expresó Arendt y presionaron para que no viera la luz.
Todos los hechos históricos, se
prestan a múltiples interpretaciones; en parte porque son una especie de puzzle
cuyas piezas -los datos que se obtienen- hay que ir encajandolos para obtener
una visión cada vez más clara del conjunto; y en parte porque la investigación
puede estar contaminada por prejuicios ideológicos o de otra índole.
Leer, entre otros, el libro de
Arendt, que se publicó en 1963, hubiera bastado para constatar que hubo un plan
de exterminio premeditado que partía de la cúpula del gobierno nazi. Pero
cuando desde un análisis pretendidamente histórico se quiere hacer apología de
Hitler y su movimiento este hecho se convierte en un episodio incómodo cuya
evidencia ha de ponerse en cuarentena.
Ese era el planteamiento de
David Irving, historiador experto en Hitler, pródigo escritor y hábil polemista
al que la historiadora Deborah Lipstadt quiso desenmascarar en Negando el Holocausto: “Irving es uno de
los voceros más peligrosos para el negacionismo del Holocausto. Familiarizado
con la evidencia histórica, la inclina hasta que se conforme con sus
inclinaciones ideológicas y su agenda política”, decía en uno de ellos (1).
Irving denunció en 1996 por difamación
a Lipstadt y su editor por los perjuicios que habían ocasionado en su
reputación las afirmaciones de Lipstadt. Y lo hizo en Londres aprovechándose de
que en ese ámbito era la acusada la que tenía que demostrar la certidumbre de
lo que había escrito sobre Irving (inversión de la carga de la prueba).
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| Deborah Lipstadt |
La estrategia procesal que
siguió la defensa de Lipstadt centra el argumento de la película Negación (2), donde sobresalen las
figuras de los abogados Anthony Julius y Richard Rampton. Fue necesario un
extenso equipo para preparar el caso, hurgando en la gran cantidad de
publicaciones y manifestaciones públicas de Irving.
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| David Irving |
La importancia de contar con
una buena asistencia jurídica y centrarse en lo que se juzga procurando que los
impulsos emocionales no enturbien la exposición de los argumentos que han de
conducir a conseguir el objetivo propuesto, son algunos de los mensajes que se
pueden desprender del relato de la película.
La resonancia mediática que adquieren algunos casos actúa a menudo como elemento distorsionador que impide valorar con suficiente profundidad lo que se juzga. Guste o no la justicia institucional tiene sus procedimientos y limitaciones; y que hay que contar con ello antes de aventurarse a emitir juicios precipitados.


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