sábado, 1 de septiembre de 2018

Arte sometido a la política

Exigencias totalitarias


Una de las manifestaciones de los regímenes totalitarios es el desprecio a lo que cada persona es en sí misma, como expresa Koestler en El cero y el infinito: “El individuo no era nada, el Partido lo era todo” (1). Toda la realidad política, cultural, social… ha de sumergirse en los planteamientos que marca la ideología, ahogando cualquier brote de disensión presente y futura.

Un reputado pintor vanguardista Władysław Strzemiński, impulsor del unismo (2), ejercía como profesor de en la Escuela Superior de Artes Visuales del Estado (SHSVA) en Łódź (Polonia), de la que había sido cofundador. Su prestigio social se vio comprometido al chocar con las directrices de las autoridades polacas sometidas al régimen soviético. Lo desarrolla el guion de Los últimos años del artista (3) en el que se recrea un speech del Ministro de Cultura en el SHSVA, donde expone los objetivos de su departamento: “El realismo socialista integrado al arte, la lucha contra el cosmopolitismo y contra el servilismo a la cultura occidental, el uso de los grandes logros soviéticos y, sin lugar a dudas, el vínculo con las clases populares. Por lo tanto, el partido defenderá el realismo socialista, aunque para ello se caiga en el esquematismo sin convertir eso en un problema. Necesitamos despertar el odio hacia el arte no ideologizado y cargado de formalismo y cinismo, hacia el arte decadente y capitalista surgido del cosmopolitismo de América. Lo digo con todas mis fuerzas: el arte que da voz a la falta de ideología es enemigo de los trabajadores”.

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Desoyendo los consejos que le habían dado previamente Strzemiński se dirige al orador: “Señor ministro, quisiera preguntarle qué es una obra de arte. Para mí es una forma definida, no un realismo claro. Siempre he repetido que voy a luchar por un arte que se acomode lo más posible a su época, ya que en realidad el arte es un laboratorio de formas. Los que cuentan son los que abren el camino a las nuevas formas y el arte nuevo no debe tan solo buscar la utilidad sino algo más elevado, pero veo que ahora hay una tendencia a confundir la frontera entre el arte y la política, lo cual actúa solo en interés de un grupo.”

Strzemiński y Kobro
Dicha intervención junto a su resistencia a someterse a los dictados del régimen le costaron caro: “Strzemiński fue despojado de su posición en el SHSVA por decisión del Ministerio de Cultura y Arte por no respetar la doctrina realista socialista.” (4) Pero no quedó ahí todo, porque el objetivo era relegarlo al ostracismo: aquellas obras que había donado y estaban expuestas una sala del Museo de Arte de Łódź junto a las de su esposa, Katarzyna Kobro, fueron descolgadas y, además, se le retiró el reconocimiento oficial como artista, que le impedía incluso comprar el material pictórico necesario para trabajar en su apartamento.

Andrzej Wajda
Para mantenerse en el poder el totalitarismo no admite ningún atisbo de contestación a las órdenes o instrucciones de sus dirigentes.

(1) Arthur Koestler: El cero y el infinito. Título original: Darkness at Noon -Oscuridad y mediodía- (1941). Editorial: Destino (1971) – Colección: Ancora y Delfín, número 37. Traductora: Eugenia Serrano Balanyá. 255 páginas
(2) Unismo: Tendencia artística polaca de los años 20 que se desarrolla dentro del constructivismo y que reconoce en la existencia objetiva del cuadro su única razón de ser, eludiendo cualquier valor no plástico. Fuente: http://www.wordreference.com/definicion/unismo
(3) Los últimos años del artista: Afterimage. Título original: Powidoki (Afterimage). Año: 2016. Duración: 98 min. País: Polonia. Dirección: Andrzej Wajda. Fuente: https://www.filmaffinity.com/es/film769122.html
(4) Władysław Strzemiński. 21.11.1893—26.12.1952, en Culture.pl Artists. Fuente: https://culture.pl/en/artist/wladyslaw-strzeminski
(5) Foto recogida de https://www.pressreader.com/spain/historia-y-vida/20170620/281702614710263

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