La buena disposición es fundamental
El diálogo se presenta con
mucha frecuencia como una palabra talismán para resolver conflictos. Jordi Nomen
en un fragmento de En nen filòsof distingue el diálogo de la conversación y el debate: “El diálogo… requiere una atención
plena, en tanto que hay que enfocar el tema que se trata en profundidad y verlo
desde diferentes puntos de vista. Quizás el progreso no está tan marcado como
en el descubrimiento científico, pero en el diálogo hay profundización y
revisión.” (1) Es decir, dialogar no es solo hablar, supone reconocer que
nuestro interlocutor tiene algo que aportar y requiere una disposición
respetuosa para escuchar y cotejar la propia visión de lo que se está tratando
con la que él nos ofrece.![]() |
| Discurso del Papa a la Curia |
Durante el discurso al que
me referí en la entrada anterior en el que el papa Francisco se dirigía a la
Curia romana queriendo centrar su intervención en las relaciones de este
organismo hacia fuera de sí misma, tanto dentro como fuera del ámbito de la
Iglesia -que no fue lo que mediáticamente se resaltó-, introdujo unas
reflexiones sobre el diálogo que recogen criterios ya expuestos en un discurso
anterior en el epígrafe “La Curia y el Judaísmo, el Islam y las otras
religiones”. El Pontífice expone el marco que determina si el diálogo está bien
encarado para que sea fructífero, algo que trasciende el entorno en que fue
planteado y sirve para cualquier otra circunstancia en que el diálogo se produzca:
![]() |
| Discurso del Papa en Egipto |
“La relación de la Curia
Romana con las otras religiones se basa en la enseñanza del Concilio Vaticano
II y en la necesidad del diálogo. «Porque la única alternativa a la barbarie
del conflicto es la cultura del encuentro» [*]. El diálogo está construido sobre
tres orientaciones fundamentales: «El deber de la identidad, porque no se puede
entablar un diálogo real sobre la base de la ambigüedad o de sacrificar el bien
para complacer al otro. La valentía de la alteridad, porque al que es
diferente, cultural o religiosamente, no se le ve ni se le trata como a un
enemigo, sino que se le acoge como a un compañero de ruta, con la genuina
convicción de que el bien de cada uno se encuentra en el bien de todos. La
sinceridad de las intenciones, porque el diálogo, en cuanto expresión auténtica
de lo humano, no es una estrategia para lograr segundas intenciones, sino el
camino de la verdad, que merece ser recorrido pacientemente para transformar la
competición en cooperación» [*]. (2)
(1) Jordi Nomen: El nen
filòsof (2016) – Arpa Editors. 1ª edició 2016 – 195 pàgines. Capítol 5,
página 65: “El diàleg, en canvi, requereix una atenció plena, en tant que cal
enfocar el tema que es tracta en profunditat i veure'l, com dèiem abans, des de
diferents punts de vista. Potser el progrés no esta tan marcat com en la
descoberta científica, però en el diàleg hi ha aprofundiment i revisió.”
(2) Discurso del Papa Francesco el 21 de diciembre de 2017. Fuente:
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2017/december/documents/papa-francesco_20171221_curia-romana.html
[*] Fragmentos del Discurso a los participantes en la
Conferencia Internacional para la paz, Al-Azhar Conference Centre, El Cairo
(28 abril 2017).


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