Misión y actitud
Ocurre con demasiada
frecuencia que en los aledaños del poder se produzcan intrigas, cotilleos,
murmuraciones… Estar cerca de los órganos de dirección estimula algunos
comportamientos perniciosos que son consecuencia de la fragilidad de la
condición humana cuando está herida por el orgullo, la codicia y la vanidad. Empresas,
instituciones, organismos, asociaciones… son candidatos a que se inocule este
virus, especialmente cuando tienen mayor relevancia social. Si no se actúa
decididamente contra estas conductas el entorno donde se producen se va
viciando, agriando la convivencia, restando eficacia a la labor encomendada y
perjudicando el funcionamiento de la entidad a la que se sirve.
El papa Francisco quiere
realizar una profunda reforma de la Curia de la Santa Sede, una tarea que
requiere “paciencia, dedicación y delicadeza”, porque “es una institución
antigua, compleja, venerable, compuesta de hombres que provienen de muy
distintas culturas, lenguas y construcciones mentales” (1). Las estructuras no
son un fin en sí mismas, sino que deben ser un instrumento útil para que cualquier
institución pueda llevar a cabo su misión de la mejor manera posible. Las
reformas anunciadas deberían ir en esta dirección, teniendo claro, además, que
su eficacia dependerá de las personas que las lleven a cabo y del grado de
compromiso de aquellos que deberán adaptarse a ellas.
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| Discurso del Papa a la Curia 21/12/2017 |
En el discurso de
felicitación de la Navidad a la Curia el papa Francisco pronunció un discurso
en el que recordaba a sus miembros el carácter diaconal * de su labor, es decir, de servicio, en su caso al Papa y a la Iglesia. Ante el peligro de
encapsulamiento aludía al “el recurso a la imagen de los sentidos del organismo
humano nos ayuda a tener el sentido de la extroversión, de la atención hacia lo
que está fuera… Los sentidos nos ayudan a captar la realidad e igualmente a
colocarnos en la realidad.” Relacionaba también su tarea con la imagen de la
antena en su doble vertiente, emisora y receptora, para “transmitir fielmente
la voluntad del Papa y de los Superiores” y para “percibir las instancias, las
cuestiones, las preguntas, los gritos, las alegrías y las lágrimas de las
Iglesias y del mundo para transmitirlas al Obispo de Roma y permitirle que
pueda llevar a cabo con más eficacia su tarea y su misión.” (1)
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| Discurso a la Curia 21/12/2017 |
No escatimó reproches para
algunas prácticas nocivas que observaba en el colectivo llamando a “superar la
desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos que
en realidad representan —a pesar de sus justificaciones y buenas intenciones—
un cáncer que lleva a la autorreferencialidad, que se infiltra también en los
organismos eclesiásticos en cuanto tales y, en particular, en las personas que
trabajan en ellos. Cuando sucede esto, entonces se pierde la alegría del
Evangelio, la alegría de comunicar a Cristo y de estar en comunión con él; se
pierde la generosidad de nuestra consagración.”
Otra invectiva iba
destinada a “los traidores de la confianza o los que se aprovechan de la
maternidad de la Iglesia, es decir de las personas que han sido seleccionadas
con cuidado para dar mayor vigor al cuerpo y a la reforma, pero —al no
comprender la importancia de sus responsabilidades— se dejan corromper por la
ambición o la vanagloria, y cuando son delicadamente apartadas se auto-declaran
equivocadamente mártires del sistema, del «Papa desinformado», de la «vieja
guardia»…, en vez de entonar el «mea culpa».” (1)
Estas reprimendas son las
que destacaron los medios de comunicación al informar sobre dicho discurso (4),
sin apenas prestar atención al importante contenido del resto de sus
reflexiones sobre la “relación de la Curia con las naciones, con las Iglesias
particulares, con las Iglesias orientales, con el diálogo ecuménico, con el
Judaísmo, con el Islam y las demás religiones, es decir, con el mundo exterior”
(1). Una pena, pero el morbo es lo que más atrae aunque luego nos quedemos a
dos velas sobre aspectos relevantes que pasan desapercibidos a la opinión
pública y que transmiten en muchas ocasiones la imagen de la Curia romana como
una especie de antro infecto: ¡Si el Papa ha dicho esto, imagínate lo que debe
haber ahí!, podría pensarse.
Las reformas, como los
cambios, generan resistencias. No es algo exclusivo de la Curia. Entre los más
reticentes suelen estar los que se encuentran cómodos, los apoltronados, los
que se consideran dueños del puesto de trabajo, los temerosos de perder su estatus:
rango, notoriedad o visibilidad, los que tienen una visión sobredimensionada de
su función…
Las críticas hechas en
público escuecen, especialmente cuando van acompañadas de gran eco mediático. Aunque
se denuncien determinadas actitudes practicadas por unos cuantos, el conjunto
del colectivo queda señalado y dañado en su prestigio, ya bastante maltrecho ante
la opinión pública. Quizá sus palabras provoquen animadversión, recelos,
incluso rencores, en algunos de los que se sienten especialmente dolidos. Quizá
haya quien pretenda entorpecer la labor del Pontífice o ponerle en un brete,
como en la reciente petición de dimisión solicitada por el arzobispo Carlo
Viganò.
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| Papa con obispos Conferencia Espiscopal Italiana 21/05/2018 |
Pienso que cada uno debe saber dónde está y para que está. Los cargos
eclesiásticos tienen como fin último servir a la Iglesia y los miembros de la
Curia lo hacen colaborando lealmente con el Papa en sus tareas de gobierno.
Francisco les dijo a los obispos italianos “¡no es pecado criticar al Papa
aquí! No es un pecado, se puede hacer.” (2) Sabe que puede ser cuestionado en
algunos asuntos y necesita que se lo digan –es un requisito de la lealtad-
pero hay un lugar y un modo apropiado para hacerlo, de ahí la importancia del
adverbio ‘aquí’.
En las informaciones sobre
el Papa, cada vez me doy más cuenta de la importancia de no quedarse en los
titulares -que muchas veces distorsionan el contenido de sus intervenciones-
antes de juzgar, sobre todo cuando nos choquen. E, independientemente de la
opinión que nos merezca como persona, los católicos deberíamos rezar
habitualmente por él. Yo aprendí hace bastante tiempo una oración que es la que
suelo utilizar: “El Señor le guarde y le dé la vida y le haga santo en la
tierra y no le entregue a la voluntad de sus enemigos” (3).
* Etimológicamente diácono proviene del latín diaconus: «servidor»
(1) Felicitaciones
Navideñas de la Curia Romana. Discurso
del Papa Francesco en la Sala Clementina el Jueves, 21 de diciembre de 2017. Fuente: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2017/december/documents/papa-francesco_20171221_curia-romana.html
(2) Discurso del papa Francisco el 21 de mayo de 2018, en la primera
jornada de la 71ª Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI).
Fuente: https://es.zenit.org/articles/no-es-pecado-criticar-al-papa-aqui-dijo-francisco-a-los-obispos-italianos/
(3) Adelante la fe: Oratio pro Summo Pontifice. Fuente https://adelantelafe.com/oratio-pro-summo-pontifice/
(4) Un par de ejemplos:



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