viernes, 14 de septiembre de 2018

El Papa y la Curia

Misión y actitud


Ocurre con demasiada frecuencia que en los aledaños del poder se produzcan intrigas, cotilleos, murmuraciones… Estar cerca de los órganos de dirección estimula algunos comportamientos perniciosos que son consecuencia de la fragilidad de la condición humana cuando está herida por el orgullo, la codicia y la vanidad. Empresas, instituciones, organismos, asociaciones… son candidatos a que se inocule este virus, especialmente cuando tienen mayor relevancia social. Si no se actúa decididamente contra estas conductas el entorno donde se producen se va viciando, agriando la convivencia, restando eficacia a la labor encomendada y perjudicando el funcionamiento de la entidad a la que se sirve.

El papa Francisco quiere realizar una profunda reforma de la Curia de la Santa Sede, una tarea que requiere “paciencia, dedicación y delicadeza”, porque “es una institución antigua, compleja, venerable, compuesta de hombres que provienen de muy distintas culturas, lenguas y construcciones mentales” (1). Las estructuras no son un fin en sí mismas, sino que deben ser un instrumento útil para que cualquier institución pueda llevar a cabo su misión de la mejor manera posible. Las reformas anunciadas deberían ir en esta dirección, teniendo claro, además, que su eficacia dependerá de las personas que las lleven a cabo y del grado de compromiso de aquellos que deberán adaptarse a ellas.

Discurso del Papa a la Curia 21/12/2017
En el discurso de felicitación de la Navidad a la Curia el papa Francisco pronunció un discurso en el que recordaba a sus miembros el carácter diaconal * de su labor, es decir, de servicio, en su caso al Papa y a la Iglesia. Ante el peligro de encapsulamiento aludía al “el recurso a la imagen de los sentidos del organismo humano nos ayuda a tener el sentido de la extroversión, de la atención hacia lo que está fuera… Los sentidos nos ayudan a captar la realidad e igualmente a colocarnos en la realidad.” Relacionaba también su tarea con la imagen de la antena en su doble vertiente, emisora y receptora, para “transmitir fielmente la voluntad del Papa y de los Superiores” y para “percibir las instancias, las cuestiones, las preguntas, los gritos, las alegrías y las lágrimas de las Iglesias y del mundo para transmitirlas al Obispo de Roma y permitirle que pueda llevar a cabo con más eficacia su tarea y su misión.” (1)

Discurso a la Curia 21/12/2017
No escatimó reproches para algunas prácticas nocivas que observaba en el colectivo llamando a “superar la desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos que en realidad representan —a pesar de sus justificaciones y buenas intenciones— un cáncer que lleva a la autorreferencialidad, que se infiltra también en los organismos eclesiásticos en cuanto tales y, en particular, en las personas que trabajan en ellos. Cuando sucede esto, entonces se pierde la alegría del Evangelio, la alegría de comunicar a Cristo y de estar en comunión con él; se pierde la generosidad de nuestra consagración.”

Otra invectiva iba destinada a “los traidores de la confianza o los que se aprovechan de la maternidad de la Iglesia, es decir de las personas que han sido seleccionadas con cuidado para dar mayor vigor al cuerpo y a la reforma, pero —al no comprender la importancia de sus responsabilidades— se dejan corromper por la ambición o la vanagloria, y cuando son delicadamente apartadas se auto-declaran equivocadamente mártires del sistema, del «Papa desinformado», de la «vieja guardia»…, en vez de entonar el «mea culpa».” (1)

Estas reprimendas son las que destacaron los medios de comunicación al informar sobre dicho discurso (4), sin apenas prestar atención al importante contenido del resto de sus reflexiones sobre la “relación de la Curia con las naciones, con las Iglesias particulares, con las Iglesias orientales, con el diálogo ecuménico, con el Judaísmo, con el Islam y las demás religiones, es decir, con el mundo exterior” (1). Una pena, pero el morbo es lo que más atrae aunque luego nos quedemos a dos velas sobre aspectos relevantes que pasan desapercibidos a la opinión pública y que transmiten en muchas ocasiones la imagen de la Curia romana como una especie de antro infecto: ¡Si el Papa ha dicho esto, imagínate lo que debe haber ahí!, podría pensarse.

Las reformas, como los cambios, generan resistencias. No es algo exclusivo de la Curia. Entre los más reticentes suelen estar los que se encuentran cómodos, los apoltronados, los que se consideran dueños del puesto de trabajo, los temerosos de perder su estatus: rango, notoriedad o visibilidad, los que tienen una visión sobredimensionada de su función…

Las críticas hechas en público escuecen, especialmente cuando van acompañadas de gran eco mediático. Aunque se denuncien determinadas actitudes practicadas por unos cuantos, el conjunto del colectivo queda señalado y dañado en su prestigio, ya bastante maltrecho ante la opinión pública. Quizá sus palabras provoquen animadversión, recelos, incluso rencores, en algunos de los que se sienten especialmente dolidos. Quizá haya quien pretenda entorpecer la labor del Pontífice o ponerle en un brete, como en la reciente petición de dimisión solicitada por el arzobispo Carlo Viganò.

Papa con obispos Conferencia
Espiscopal Italiana 21/05/2018
Pienso que cada uno debe saber dónde está y para que está. Los cargos eclesiásticos tienen como fin último servir a la Iglesia y los miembros de la Curia lo hacen colaborando lealmente con el Papa en sus tareas de gobierno. Francisco les dijo a los obispos italianos “¡no es pecado criticar al Papa aquí! No es un pecado, se puede hacer.” (2) Sabe que puede ser cuestionado en algunos asuntos y necesita que se lo digan –es un requisito de la lealtad- pero hay un lugar y un modo apropiado para hacerlo, de ahí la importancia del adverbio ‘aquí’.

En las informaciones sobre el Papa, cada vez me doy más cuenta de la importancia de no quedarse en los titulares -que muchas veces distorsionan el contenido de sus intervenciones- antes de juzgar, sobre todo cuando nos choquen. E, independientemente de la opinión que nos merezca como persona, los católicos deberíamos rezar habitualmente por él. Yo aprendí hace bastante tiempo una oración que es la que suelo utilizar: “El Señor le guarde y le dé la vida y le haga santo en la tierra y no le entregue a la voluntad de sus enemigos” (3).

* Etimológicamente diácono proviene del latín diaconus: «servidor»

(1) Felicitaciones Navideñas de la Curia Romana. Discurso del Papa Francesco en la Sala Clementina el Jueves, 21 de diciembre de 2017. Fuente: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2017/december/documents/papa-francesco_20171221_curia-romana.html
(2) Discurso del papa Francisco el 21 de mayo de 2018, en la primera jornada de la 71ª Asamblea General de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI). Fuente: https://es.zenit.org/articles/no-es-pecado-criticar-al-papa-aqui-dijo-francisco-a-los-obispos-italianos/
(3) Adelante la fe: Oratio pro Summo Pontifice. Fuente https://adelantelafe.com/oratio-pro-summo-pontifice/
(4) Un par de ejemplos:


No hay comentarios:

Publicar un comentario