viernes, 9 de noviembre de 2018

El discurso de la Primera Ministra

Un ‘chute’ de autoestima teñido de responsabilidad


Continúo refiriéndome al capítulo de Borgen (1) mencionado en el escrito anterior aludiendo al discurso de la primera ministra ante el Parlamento danés en el inicio del curso político. He preferido no recortarlo a pesar de su extensión:

A Nyborg el borrador que le presenta Juul no le acaba de convencer: “Has hecho un gran trabajo, pero tiene que ser un discurso que aspire a más”.

Juul le anima a explicitar sus deseos: “Bien. ¿Qué quieres? ¿Por qué debo votarte? ¿Cuáles son tus planes a parte de conservar el poder?

Nyborg hace referencia al trabajo realizado: “Hemos logrado cambiar muchas cosas durante el primer año. Estamos transformando Dinamarca.”

Pilou Asbæk
interpreta a Kasper Juul
Pero en política no se sobrevive con los ‘éxitos’ –reales o ficticios- del pasado, es necesario crear expectativas: “¿Qué quieres?”, le dice Juul.

Nyborg reflexiona en voz alta: “Quiero decirles a los daneses que son mejores de lo que piensan, aunque lo han olvidado. Porque todos tenemos derecho a tener un coche nuevo, una cocina nueva, una familia perfecta, un amante y un yate. Desde hace tiempo vivimos en un mundo en que las personas se sienten injustamente tratadas si no tienen todo eso. Tal vez sea el momento de comprender que no podemos tenerlo todo.”

Juul orienta el mensaje: “Siempre que no sea un sermón plañidero. Formar parte de una comunidad es algo positivo.”

Nyborg continúa su razonamiento: “Sí, lo han demostrado muchas veces. Están preparados para asumir decisiones difíciles, para hacer sacrificios y lo hemos olvidado. Nos conformamos con cantar en la iglesia cuando muere alguien. ¡Luchad por todo aquello que amáis!

Puede funcionar”, es la escueta respuesta de Juul.

García-Máiquez
No pretende anunciar medidas concretas, ni pasar cuentas de su gestión, sino meterse en las entrañas de los ciudadanos para abandonar el conformismo, la relajación a la que conduce el bienestar material y la queja estéril cuando este merma: “¡Luchad por todo aquello que amáis!” ¿Un mensaje conservador? Enrique García-Máiquez se apoya en Chesterton para deshacer la idea de que el conservador es un inmovilista: “Nos trajo a raíz de esta cuestión otra de sus paradojas impagables: el conservador es el que ha de ser más revolucionario, decía, o más reactivo, digo yo, porque la dinámica de todo empuja al deterioro y a la perversión. La imagen chestertoniana resultaba bien iluminadora: quien quiera mantener una farola como está no puede dejar pasar mucho tiempo sin limpiarla, sin cambiar la bombilla, sin lijarla y sin darle una enérgica mano de pintura.”

Sidse Babett Knudsen
interpreta a Birgitte Nyborg
El discurso de Nyborg ante la cámara empieza aludiendo a un acontecimiento aglutinador: “¿Qué hace que una nación se mantenga unida? Cuando era una joven estudiante estuve en la plaza del Ayuntamiento de Copenhague el 26 de junio de 1992. Dinamarca acababa de ganar la Eurocopa de fútbol. Aquella noche no tuve ninguna duda de que éramos una nación. Una nación que casi se sabía de memoria la letra del himno nacional. Estábamos asombrados. Durante 140 años nos habíamos hecho a la idea de ser una nación de amables perdedores, vencidos regularmente por los alemanes. Entonces de repente habíamos conseguido vencerlos a ellos.” Seguro que recordamos acontecimientos parecidos que han generado un gran efecto cohesionador a nivel nacional: ‘las Olimpiadas de 1992’, ‘el mundial de fútbol de 2010’…

Adam Price
creador de Borgen
La alocución se circunscribe a un entorno de crisis económica mundial y continúa poniendo en valor lo que se ha ido consiguiendo con el paso de los años –que no ha llovido del cielo- y apela a la sensatez de los políticos para que salgan del bucle autorreferencial que tanto daño hace, porque se antepone la ambiciosa cortedad de miras al bien común de los ciudadanos: “Nos acostumbramos desde la misma cuna a tenerlo todo. Ahora nos hemos de acostumbrar al hecho de haber dejado de ser ricos. Estamos desesperados y nos preocupamos por cosas que jamás nos habrían inquietado antes. Cada uno de los miembros de esta Cámara representa a 30.000 daneses. Ellos han depositado en nosotros sus esperanzas en un futuro mejor. Ahora, más que nunca, debemos demostrar un grado de responsabilidad que trascienda las diferencias partidistas, las agendas políticas y las campañas de desprestigio.” ¿Cotejamos estas palabras con el ambiente político que se vive en nuestro país?

El conjunto de los ciudadanos ha de sentirse aludido: “Creo que los seres humanos nos necesitamos unos a otros. Creo que debemos permanecer unidos como nación. Creo que es más lo que nos une que lo que nos separa y que en el fondo somos el mismo pueblo de aquella feliz noche de junio en la plaza del Ayuntamiento. Para aquellos que han olvidado la letra, el último verso dice: ‘Nuestra vieja Dinamarca persistirá(2). ¡Esforcémonos en ello! ¡Juntos!

Un discurso patriótico que aspira a elevar el ánimo de la población, aunque sea con algunos destellos buenistas, invitando a valorar lo que se tiene, a poner el foco en lo verdaderamente importante, a dejar de estar atenazados por lo accesorio y a no enredarse en discusiones y contiendas vanas, polarizadas y viscerales, que vienen acompañadas de un grado superficialidad que impide la reflexión serena para llegar al fondo de las cuestiones, paso imprescindible para acertar en la resolución de los problemas que surjan.

El capítulo se inicia con una cita reveladora de Maquiavelo: “Un príncipe siempre tiene una razón legítima para incumplir sus promesas”, que parece deslegitimar el tono esperanzador que aporta el discurso: ‘Del dicho al hecho…’. Pero no es un discurso de promesas sino de estímulo para que todos aquellos a los que va dirigido –dentro y fuera de la Cámara- sean consciente del papel que le toca jugar en la sociedad. Una comunidad se nutre del compromiso de cada uno de sus miembros, que pueden optar por arrimar al hombro, limitarse a cumplir o parasitar.

(1) Borgen. Capítulo 10 de la 1ª temporada: Primer martes de octubre.
(2) Enrique García-Máiquez: La técnica lampedusiana. Publicado en Nuestro Tiempo, número 691, primavera 2016. Página 28
(3) Letra del himno de Dinamarca (https://www.musica.com/letras.asp?letra=1536205)

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