Más cerca de lo que nos parece
Faltándome inspiración busqué
un soporte para que aquellos breves minutos frente al sagrario en la capilla de
la parroquia se convirtieran en oración. Acudí a la Liturgia de las Horas, aleatoriamente
escogí los textos de la hora Nona y un fragmento del himno con el que daba inicio
fue suficiente para entablar el diálogo con Aquel a quien había ido a visitar:
Quien diga que Dios ha
muerto
que salga a la luz y vea
si el mundo es o no tarea
de un Dios que sigue
despierto.
Ya no es su sitio el
desierto
ni en la montaña se
esconde;
decid, si preguntan dónde,
que Dios está —sin mortaja—
en donde un hombre trabaja
y un corazón le responde.
(1)

No hay comentarios:
Publicar un comentario