miércoles, 7 de noviembre de 2018

Instruir, remover, conmover

Estructura de un gran discurso


En uno de los episodios de la serie televisiva danesa Borgen (1), Kasper Juul, el controvertido jefe de prensa de la primera ministra Birgitte Nyborg, está preparando el discurso de inicio del curso político que la mandataria ha de pronunciar en el Parlamento. Busca inspiración en el emblemático discurso inaugural del presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy en el Capitolio de Washington, cuyo párrafo más destacado decía: “Así pues, compatriotas: preguntad, no qué puede hacer vuestro país por vosotros; preguntad, qué podéis hacer vosotros por vuestro país. Conciudadanos del mundo: preguntad, no qué pueden hacer por vosotros los Estados Unidos de América, sino qué podremos hacer juntos por la libertad del hombre.” (2)

Nyborg y Juul
en la ficción televisiva
Flirteando con la secretaria de la primera ministra, Juul va verbalizando sus impresiones sobre la intervención del malogrado presidente estadounidense: “Lo fantástico del discurso inaugural de Kennedy es que es conmovedor y al mismo tiempo crea la sensación de íntima afinidad con el presidente… No puedo copiar las palabras aunque quizá pueda copiar la estructura. Está construido como un cohete de tres pisos. Es como una oración, ‘no pregunten’ tres veces: eso crea ritmo. El ritmo está ligado a nuestro cuerpo. Los políticos no deben dirigirse sólo a nuestra mente, también a nuestras tripas y a nuestro corazón: donde se fijan las palabras.”

Julián Marías
Instruir, remover, conmover… El arte de la oratoria que en su mejor versión notaba a faltar Julián Marías hace poco más de veintidós años: “Lo malo es que nuestra época ha sustituido la «retórica» por la «propaganda»… La retórica, la buena retórica, consistía en mover a las personas mediante la palabra, y no necesitaba mentir, sino apelar con el estilo literario a los resortes profundos de lo humano. La propaganda –plaga del siglo XX– manipula a los hombres profanándolos mediante la mentira, la distorsión de la realidad, su ocultamiento. Y esto está tan arraigado, y el talento literario es tan escaso, que es problemático pasar del aterrador dominio de la propaganda al ámbito salvador de la buena retórica veraz e ilusionante. En el comienzo de la democracia griega, decía Pericles, según el testimonio de Tucídides: «El que sabe y no se explica claramente, es lo mismo que si no pensara». De ahí la necesidad de la palabra justa y expresiva, capaz de hacer entender y de entusiasmar, de movilizar lo mejor de los ciudadanos.” (3)

Instruir, remover, conmover… para esperanzar, para aglutinar, para construir un futuro prometedor con una ciudadanía cohesionada. Por esa senda transita en el episodio el discurso de Nyborg al que haré mención en el próximo escrito.

(1) Borgen. Capítulo 10 de la 1ª temporada: Primer martes de octubre.
(2) Discurso completo en Salvador Rus Rufino: Palabras para el corazón y la razón. Fuente: https://www.elmundo.es/especiales/2013/internacional/jfk/el-politico/5.html
(3) Julián Marías: Qué vamos a hacer. Publicado en el periódico ABC el 12/09/96. Reproducido en http://www.conoze.com/doc.php?doc=1840

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