Estructura de un gran discurso
En uno de los
episodios de la serie televisiva danesa Borgen (1), Kasper Juul, el
controvertido jefe de prensa de la primera ministra Birgitte Nyborg, está
preparando el discurso de inicio del curso político que la mandataria ha de
pronunciar en el Parlamento. Busca inspiración en el emblemático discurso
inaugural del presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy en el Capitolio
de Washington, cuyo párrafo más destacado decía: “Así pues, compatriotas:
preguntad, no qué puede hacer vuestro país por vosotros; preguntad, qué podéis
hacer vosotros por vuestro país. Conciudadanos del mundo: preguntad, no qué
pueden hacer por vosotros los Estados Unidos de América, sino qué podremos
hacer juntos por la libertad del hombre.” (2)
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| Nyborg y Juul en la ficción televisiva |
Flirteando con
la secretaria de la primera ministra, Juul va verbalizando sus impresiones
sobre la intervención del malogrado presidente estadounidense: “Lo fantástico
del discurso inaugural de Kennedy es que es conmovedor y al mismo tiempo crea
la sensación de íntima afinidad con el presidente… No puedo copiar las palabras
aunque quizá pueda copiar la estructura. Está construido como un cohete de tres
pisos. Es como una oración, ‘no pregunten’ tres veces: eso crea ritmo. El ritmo
está ligado a nuestro cuerpo. Los políticos no deben dirigirse sólo a nuestra
mente, también a nuestras tripas y a nuestro corazón: donde se fijan las
palabras.”
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| Julián Marías |
Instruir,
remover, conmover… El arte de la oratoria que en su mejor versión notaba a
faltar Julián Marías hace poco más de veintidós años: “Lo malo es que nuestra
época ha sustituido la «retórica» por la «propaganda»… La retórica, la buena
retórica, consistía en mover a las personas mediante la palabra, y no
necesitaba mentir, sino apelar con el estilo literario a los resortes profundos
de lo humano. La propaganda –plaga del siglo XX– manipula a los hombres
profanándolos mediante la mentira, la distorsión de la realidad, su
ocultamiento. Y esto está tan arraigado, y el talento literario es tan escaso,
que es problemático pasar del aterrador dominio de la propaganda al ámbito
salvador de la buena retórica veraz e ilusionante. En el comienzo de la
democracia griega, decía Pericles, según el testimonio de Tucídides: «El que
sabe y no se explica claramente, es lo mismo que si no pensara». De ahí la
necesidad de la palabra justa y expresiva, capaz de hacer entender y de entusiasmar,
de movilizar lo mejor de los ciudadanos.” (3)
Instruir,
remover, conmover… para esperanzar, para aglutinar, para construir un futuro
prometedor con una ciudadanía cohesionada. Por esa senda transita en el episodio el discurso
de Nyborg al que haré mención en el próximo escrito.
(1) Borgen.
Capítulo 10 de la 1ª temporada: Primer martes de octubre.
(2) Discurso
completo en Salvador Rus Rufino: Palabras para el corazón y la razón. Fuente: https://www.elmundo.es/especiales/2013/internacional/jfk/el-politico/5.html
(3) Julián Marías: Qué
vamos a hacer. Publicado en el periódico ABC el 12/09/96. Reproducido en http://www.conoze.com/doc.php?doc=1840



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