jueves, 13 de diciembre de 2018

Dependencia tecnológica

¿Quién ejerce el dominio?


Nicholas Carr
Hace unos años Nicholas Carr (1) alertaba de los cambios vitales que producían las facilidades que nos proporcionan plataformas como la de Google: “En los últimos años he tenido la incómoda sensación de que alguien, o algo, ha estado jugueteando con mi cerebro, cambiando el esquema de su circuito neuronal, reprogramando la memoria… No estoy pensando del modo que antes lo hacía.”

Como escritor lo notaba especialmente en el modo de afrontar la lectura: “Antes me era fácil sumergirme en un libro o en un artículo largo… Ahora casi nunca es así. Ahora mi concentración casi siempre comienza a disiparse después de dos o tres páginas. Me pongo inquieto, pierdo el hilo, comienzo a buscar otra cosa que hacer. La lectura profunda… se ha convertido en una lucha.”

Donde radica, para él, el problema: “Desde hace ya más de una década, he estado pasando mucho tiempo en línea, buscando y navegando y a veces añadiendo a la gran base de datos de Internet.” No oculta, sin embargo el beneficio que le ha reportado: “La red ha sido una bendición para mí como escritor. Puedo hacer en minutos la investigación que en un tiempo requería días en salas de la biblioteca o de las publicaciones periódicas. Unas pocas búsquedas en Google, algunos “clics” rápidos en hiperenlaces y obtengo el dato revelador o la cita sucinta que andaba buscando.”

Las palabras de Carr hacen hincapié en cómo nos afectan los hábitos que adquirimos y la importancia que tiene que seamos capaces de controlar las herramientas que usamos. Sabemos que la tecnología puede crear dependencia, por ejemplo nomofobia, pero su uso resulta beneficioso siempre que los aparatos no se adueñen de nuestra vida, ocupando los primeros lugares entre nuestras prioridades y generando estados de necesidad e inquietud que nos trastornan. Quizá nos convendría hacer un chequeo periódico para calibrar nuestro nivel de dependencia tecnológica y la capacidad para soportar periodos de abstinencia sin que nuestra salud se vea comprometida.


(1) Artículo completo en: http://asociacioneuc.org/documentos/docsEUCs/62EUCNicholasCarr.pdf

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