La competencia de los títulos
Tras el revuelo originado por un examen de Matemáticas de la
EvAU en Valencia que los estudiantes consideran demasiado difícil -se están
recogiendo firmas para exigir que se repita-, una profesora de Matemáticas conocedora
del contenido de ese examen y de cómo se preparan estas pruebas concluía en un
espacio radiofónico –valorando los argumentos de los que se quejaban- que “lo
que tenemos que plantearnos es si estamos enseñando a los jóvenes a que se
aprendan las cosas de memoria o les estamos enseñando a razonar” porque “matemáticas
no te lo puedes estudiar de memoria.” (1)
Teóricamente se estudia para aprender, para conocer más a
fondo una materia. Sin embargo cuando de ello depende un futuro académico o
profesional el planteamiento puede cambiar, porque prima ir superando
asignaturas y cursos para conseguir una habilitación oficial.
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| Mercedes Siles |
Pero un título tan solo informa que has realizado unos
estudios que teóricamente te habilitan para ejercer una actividad
determinada, porque los conocimientos adquiridos luego se han de poner a prueba
en el ejercicio profesional diario. Mi padre me comentó que siendo encargado de sección en una empresa en la que se fabricaban motores para motocicletas tuvo
que explicarle a su jefe, un ingeniero recién licenciado, cómo funcionaban unas
máquinas que él solo había visto en planos. ¡Cuántos chascos se llevan quienes
piensan que basta con tener el título para tener abiertas de par en par las
puertas de un futuro profesional halagüeño! Tener un reconocimiento académico
ayuda mucho pero hay que sacarle lustre en el tajo.
Hay grandes profesionales que sin haber realizado estudios
superiores –habitualmente por falta de recursos económicos- han adquirido un
nivel de excelencia en sus profesiones que no han alcanzado muchos titulados
con un currículo envidiable. Se han curtido en la experiencia y han afrontado
con tesón los retos que les iba planteando la tarea a la que se dedican.
A este respecto le preguntan al historiador Stanley Payne en
una entrevista: “¿Qué piensa de los historiadores que no han pasado por la
universidad?” Y responde: “Historiador es el que escribe de historia de modo
sistemático y profesional. En la mayoría de los casos cuenta con un título universitario,
pero no es indispensable. Lo contrario es un pensamiento napoleónico: es el
Estado el que dice si eres historiador, y esto no es cierto. El criterio clave
es la capacidad de análisis intelectual y la aportación de una perspectiva crítica,
original y fundamentada. Un profesor puede tener su doctorado y ser un mal
historiador porque falta a la verdad o porque se ha entregado a la ideología, que
viene a ser lo mismo. Otra cuestión, muy importante, es que la mayoría de los profesores
de Historia no son verdaderos historiadores porque no investigan o porque su
investigación es mala. Se han quedado en su tesis doctoral y poco más. No
escriben, no publican... Es recomendable que un historiador haya pasado por la
facultad, pero algunos de los mejores no lo han hecho.” (2)
(1) Mercedes Siles, presidenta del Comité Español de
Matemáticas y vicepresidenta de la Real Sociedad Española de Matemáticas y
catedrática de Álgebra en la Universidad de Málaga. Entrevistada por Pilar
Cisneros en La Tarde de Cope donde se trata el tema entre los minutos 9:25 y 20
del podcast incluido en la siguiente dirección https://www.cope.es/programas/la-tarde/audios/tarde-5-6-2019-horas-20190605_767679
(2) Stanley Payne, entrevista
de Ignacio Uría publicada en la Revista Nuestro Tiempo, número 694, primavera
2017, páginas 6-15.
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