jueves, 6 de junio de 2019

Para aprender o para pasar

La competencia de los títulos


Tras el revuelo originado por un examen de Matemáticas de la EvAU en Valencia que los estudiantes consideran demasiado difícil -se están recogiendo firmas para exigir que se repita-, una profesora de Matemáticas conocedora del contenido de ese examen y de cómo se preparan estas pruebas concluía en un espacio radiofónico –valorando los argumentos de los que se quejaban- que “lo que tenemos que plantearnos es si estamos enseñando a los jóvenes a que se aprendan las cosas de memoria o les estamos enseñando a razonar” porque “matemáticas no te lo puedes estudiar de memoria.” (1)

Teóricamente se estudia para aprender, para conocer más a fondo una materia. Sin embargo cuando de ello depende un futuro académico o profesional el planteamiento puede cambiar, porque prima ir superando asignaturas y cursos para conseguir una habilitación oficial.

Mercedes Siles
Pero un título tan solo informa que has realizado unos estudios que teóricamente te habilitan para ejercer una actividad determinada, porque los conocimientos adquiridos luego se han de poner a prueba en el ejercicio profesional diario. Mi padre me comentó que siendo encargado de sección en una empresa en la que se fabricaban motores para motocicletas tuvo que explicarle a su jefe, un ingeniero recién licenciado, cómo funcionaban unas máquinas que él solo había visto en planos. ¡Cuántos chascos se llevan quienes piensan que basta con tener el título para tener abiertas de par en par las puertas de un futuro profesional halagüeño! Tener un reconocimiento académico ayuda mucho pero hay que sacarle lustre en el tajo.

Hay grandes profesionales que sin haber realizado estudios superiores –habitualmente por falta de recursos económicos- han adquirido un nivel de excelencia en sus profesiones que no han alcanzado muchos titulados con un currículo envidiable. Se han curtido en la experiencia y han afrontado con tesón los retos que les iba planteando la tarea a la que se dedican.

A este respecto le preguntan al historiador Stanley Payne en una entrevista: “¿Qué piensa de los historiadores que no han pasado por la universidad?” Y responde: Historiador es el que escribe de historia de modo sistemático y profesional. En la mayoría de los casos cuenta con un título universitario, pero no es indispensable. Lo contrario es un pensamiento napoleónico: es el Estado el que dice si eres historiador, y esto no es cierto. El criterio clave es la capacidad de análisis intelectual y la aportación de una perspectiva crítica, original y fundamentada. Un profesor puede tener su doctorado y ser un mal historiador porque falta a la verdad o porque se ha entregado a la ideología, que viene a ser lo mismo. Otra cuestión, muy importante, es que la mayoría de los profesores de Historia no son verdaderos historiadores porque no investigan o porque su investigación es mala. Se han quedado en su tesis doctoral y poco más. No escriben, no publican... Es recomendable que un historiador haya pasado por la facultad, pero algunos de los mejores no lo han hecho.” (2)

(1) Mercedes Siles, presidenta del Comité Español de Matemáticas y vicepresidenta de la Real Sociedad Española de Matemáticas y catedrática de Álgebra en la Universidad de Málaga. Entrevistada por Pilar Cisneros en La Tarde de Cope donde se trata el tema entre los minutos 9:25 y 20 del podcast incluido en la siguiente dirección https://www.cope.es/programas/la-tarde/audios/tarde-5-6-2019-horas-20190605_767679
(2) Stanley Payne, entrevista de Ignacio Uría publicada en la Revista Nuestro Tiempo, número 694, primavera 2017, páginas 6-15.


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