miércoles, 20 de noviembre de 2019

Lidiar con las emociones

Sin embotellamientos ni incubaciones


“Son necesarias… son básicas para la supervivencia” (1), pero algunas nos incomodan, al menos en determinados momentos: no encajan en nuestro ambiente o nuestra cultura. También porque nos ponen en un aprieto cuando pugnan con nuestra voluntad impulsándonos a hacer lo que no queremos hacer o nos hemos propuesto no hacer, aunque luego lo intentemos justificar con un razonamiento motivado (2). Saben de su poder los que se dedican a la publicidad, la propaganda, los medios de comunicación, las distintas manifestaciones artísticas: “Arte es todo aquello que logra emocionar, conmover, escribe Reyes Calderón (3).

Las emociones aportan información valiosa sobre nuestra personalidad: “señales que nos indican aquello que nos importa”, dice la psicóloga Susan David, que ha acuñado el término “agilidad emocional” para definir “la capacidad de convivir con nuestros pensamientos, emociones y recuerdos de forma saludable, de manera que esto nos ayude a vivir siendo coherentes con nuestros valores… Tiene que ver con conectar con nosotros mismos para poder avanzar en nuestra vida hacia la persona que queremos ser.” (4)

Ese cotejo con los propios valores es una de las diferencias con respecto a la inteligencia emocional: “capacidad que tenemos para gestionar, comprender o manejar nuestras propias emociones” para “mejorar nuestra calidad de vida… y tener mejores relaciones con los demás…” (5) David cuestiona que baste con el autodominio: “Lo que mi trabajo y mis investigaciones muestran es que controlar las emociones suele ser contraproducente, porque puede producir amplificación (6): Cuando intentamos controlar nuestras emociones, apartarlas, acaban por volver. Y vuelven fortalecidas, y acabamos por actuar de maneras en las que no queríamos actuar.” (4)

Para la psicóloga sudafricana afincada en los Estados Unidos se “trata de estar abiertos a nuestras emociones, de aceptarlas y de ser compasivos con nosotros mismos”, teniendo en cuenta que “nuestras emociones han evolucionado para ayudar a adaptarnos, a desarrollarnos, a sobrevivir.” (4)

Hay dos respuestas a las emociones que David considera especialmente nocivas. Una de ellas consiste en “embotellarlas”, decirle a algunas emociones ‘no procede’ -nunca o en este momento-: la “gente se juzga a sí misma por tener esas emociones… O las apartan, por considerar, de algún modo, que no son legítimas. Intentan racionalizar sus emociones. La otra es “incubarlas”: “las tratas como hechos”, que es algo así como confundir el estado de ánimo con la realidad. Para David: embotellar e incubar, parecen muy diferentes, pero ambas afectan muy negativamente nuestra salud, nuestro bienestar y a todos los aspectos de nuestra vida.” (4)

El método de Susan David se puede resumir en cuatro fases:

“Exteriorizar”, que supone aceptar, mostrar, como dice Marian Rojas “quien se traga las emociones se ahoga –silencio emocional-” (1); además apostilla David “cuando apartamos nuestras emociones o nos quedamos atascados en ellas (rigidez emocional), estamos dejando de usar algo fantástico que tenemos dentro, que puede ser complejo e incómodo, pero que es importante para nosotros: el sistema de señalización que hemos desarrollado como especie.” (4)

“Alejarse”: “cuando tomas algo de distancia, cuando escribes, o cuando ves de una forma más objetiva tus propias emociones”, “porque tú no eres tus emociones (4). Un fragmento de El monte de las ánimas nos da una pauta para desbloquear un estado emocional intenso: “Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca, y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato, me decidí a escribirla, como, en efecto, lo hice.” (7)

“Preguntarte tus porqués” es diálogo con tu interior para confrontar lo que sientes con lo que realmente te importa, tus valores.

“Avanzar”: “Si podemos aprender de nuestras emociones y podemos entender lo que intentan decirnos, podremos usar esa información de maneras increíblemente útiles.” (4)

Prestando atención a la información que procede de nuestras emociones, aprovechándola para conocernos mejor, estaremos en mejores condiciones de alcanzar los objetivos vitales que nos hayamos propuesto. Así podría resumirse, bajo mi punto de vista, la propuesta de Susan David, que además de explicarla en la entrevista que me ha servido de referencia, también lo ha desarrollado en un libro titulado Agilidad emocional.

(1) Marian Rojas: «Si nos pasamos la vida buscando ser perfectos, enfermamos », entrevista de Álvaro Sánchez León publicada en la revista Nuestro Tiempo, número 704, otoño 2019
(2) Victoria Pérez: Razonamiento motivado o por qué piensas que tienes razón incluso cuando estás equivocado, publicado en Hipertextual el 14 de marzo de 2017: “El razonamiento motivado es el resultado de la implicación de nuestras emociones en nuestros razonamientos y decisiones hipotéticamente racionales.” Texto completo en https://hipertextual.com/2017/03/razonamiento-motivado
(3) Reyes Calderón: Dispara a la luna (2016). Editorial Planeta – Colección: Autores españoles e iberoamericanos – 1ª edición (2016). 605 páginas. Capítulo 5, página 46
(4) Susan David: Agilidad emocional: un entrenamiento para vivir mejor. Entrevista de Zuberoa Marcos para el proyecto educativo Aprendemos juntos. Entrevista completa, video y texto en: https://aprendemosjuntos.elpais.com/especial/cuatro-pasos-para-alcanzar-la-agilidad-emocional-susan-david/
(5) Javier Iriondo: ¿Qué es la inteligencia emocional? 6 claves para desarrollarla. Texto completo en: https://javieririondo.es/2017/06/04/que-es-la-inteligencia-emocional/
(6) Amplificación (inconsciente): Amplificación es un concepto incluido en la psicología analítica de Carl Gustav Jung y que hace alusión a aquel proceso que genera una expansión, ampliación o concentración de una imagen inconsciente u onírica por medio de asociaciones mediadas por el simbolismo o cualquier otro sistema metafórico. Fuente: https://esacademic.com/dic.nsf/eswiki/77200
(7) Gustavo Adolfo Becquer: El monte de las ánimas. Texto completo en http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/rimas-y-leyendas--0/html/00053dfc-82b2-11df-acc7-002185ce6064_7.html

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