Sacar brillo a lo cotidiano
Es una cita de Wayne Dyer al final de Tus zonas erróneas:
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| Reader's Digest Octubre 1974 |
“Nada hace que la felicidad sea más inalcanzable que
tratar de encontrarla. El historiador Will Durant describe cómo buscó la
felicidad en el conocimiento y sólo encontró desilusiones. Luego buscó la
felicidad en los viajes y sólo encontró el cansancio; luego en el dinero y
encontró discordia y preocupación. Buscó la felicidad en sus escritos y sólo
encontró fatiga. Una vez vio una mujer que esperaba en un coche muy pequeño con
un niño en sus brazos. Un hombre bajó de un tren y se acercó y besó suavemente
a la mujer y luego al bebé, muy suavemente para no despertarlo. La familia se
alejó luego en el coche y dejó a Durant con el impacto que le hizo comprender
la verdadera naturaleza de la felicidad. Se tranquilizó y constató que «todas
las funciones normales de la vida encierran algún deleite».” (1)
Su autora es June Callwood, periodista canadiense y
activista social, que incluyó este fragmento en un artículo publicado en la
revista Reader’s Digest en octubre de 1974. Para los amigos de las fórmulas
mágicas y las recetas infalibles el título del artículo es muy atractivo: El único camino seguro hacia la felicidad.
¿Qué sería de nosotros si el camino a la felicidad fuera de vía única? La
primera frase, sin embargo, allana el camino al común de los mortales a pesar
de la incertidumbre que transmite: “La felicidad es el estado más raro, más
preciado y más incomprendido del hombre” (2)
Callwood considera que la felicidad es un estado propio
de la madurez, cuando el ser humano está estabilizado emocionalmente y
capacitado para sortear dignamente los avatares que se van produciendo a lo
largo de la vida porque “la personalidad ha reunido suficiente experiencia para
emitir juicios sanos, suficiente vitalidad para amar, algunos fragmentos de
claridad y coraje, y una gran cantidad de autoevaluación. Hay un 'clic' sin
sonido y se produce un estado estable de felicidad.” (3)
Nacemos para ser felices, pero no nacemos felices, ni es
una condición que se adquiere con el simple paso del tiempo; es un logro
interior que otorga plenitud a la existencia. En las etapas de desarrollo de la
personalidad es difícil que esto se consiga, si tenemos en cuenta la diferenciación
que hace Erich Fromm -a quien Callwood cita brevemente- entre alegría y
felicidad: “La felicidad es un logro provocado por la productividad interna del
hombre y no un regalo de los dioses. La felicidad y la alegría no son la
satisfacción de una necesidad que surge de una falta fisiológica o psicológica;
no son el alivio de la tensión sino el acompañamiento de toda actividad
productiva, en pensamiento, sentimiento y acción. La alegría y la felicidad no
son diferentes en calidad; son diferentes solo en la medida en que la alegría
se refiere a un solo acto, mientras que la felicidad se puede decir que es una
experiencia de alegría continua o integrada; podemos hablar de «alegrías » (en plural) pero solo de «felicidad» (en singular). La
felicidad es la indicación de que el hombre ha encontrado la respuesta al problema
de la existencia humana”. (4)
La felicidad no es proyección, sino que es vida. Escribe
Marian Rojas Estapé que “La felicidad no es lo que nos pasa, sino cómo
interpretamos lo que nos pasa. Depende de la forma en que asimilamos una
realidad, y nuestra capacidad de orientar o enfocar dicha asimilación” (5). Will
Durant lo deducía al observar a esa joven familia y Callwood aporta otros dos ejemplos
similares: “Cuando el almirante Richard E. Byrd creía estar muriendo en el
hielo de la barrera de Ross, escribió algunos pensamientos sobre la felicidad. «Me
di cuenta de que había fallado en ver que las cosas simples, hogareñas y sin
pretensiones de la vida son las más importantes. Cuando un hombre logra una
buena medida de armonía dentro de sí mismo y su círculo familiar, logra la paz.
Al final solo dos cosas realmente le importa a un hombre, independientemente de
quién sea; el afecto y la comprensión de su familia.»
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| Richard Evelyn Byrd |
Un escritor estadounidense anunció que había sido un
hombre feliz todos los días de su vida adulta. Por supuesto, admitió, que había
habido días en que estaba desempleado y hambriento, días de dolor, días de
náuseas y enfermedades. Pero en cada uno de ellos había podido contactar con la
parte más profunda de sí mismo que operaba de manera constante, sólida y feliz.
Una saturación, una plenitud permanente de felicidad es rara, pero en el mundo
abundan personas que logran fragmentos cada vez mayores de ella.” (6)
No hay una fórmula mágica ni una receta infalible que
sirva para todos, pero puede bastar con poner los medios para sacar brillo a lo
cotidiano.
(1) Wayne Dyer: Tus zonas erróneas. Capítulo 12: Retrato
de una persona que ha eliminado todas las zonas erróneas. Artículo de June
Callwood titulado: The one sure way to
happiness, publicado en la revista Reader’s Digest el mes de octubre de
1974. Artículo completo en: http://www.oocities.org/newkalibo/art5.html
Texto de la cita en inglés:
Nothing on earth renders happiness less approachable
than trying to find it. Historian Will Durant described how he looked for
happiness in knowledge, and found only disillusionment. He then sought
happiness in travel, and found weariness; in wealth, and found discord and
worry. He looked for happiness in his writing and was only fatigued. One day he
saw a woman waiting in a tiny car with a sleeping child in her arms. A man
descended from a train and came over and gently kissed the woman and then the
baby, very softly so as not to waken him. The family drove off and left Durant with
a stunning realization of the real nature of happiness. He relaxed and
discovered that «every normal function of life holds some delight.»
(2) Callwood, artículo citado: Happiness is the
rarest, most prized and most misunderstood state of man.
(3) Callwood, artículo citado: The personality has put
together enough experience to make sane judgments, enough vitality to love, a
few fragments of clarity and courage, and a great deal of self- appraisal.
There is a soundless 'click', and a steady state of happiness ensues.
(4) Erich Fromm: Man for Himself. An Inquiry into the
Psychology of Ethics. Fuente: https://fromm-online.org/en/glueck/
. Texto en inglés: Happiness is an achievement brought about by man’s inner
productiveness and not a gift of the gods. Happiness and joy are not the
satisfaction of a need springing from a physiological or a psychological lack;
they are not the relief from tension but the accompaniment of all productive
activity, in thought, feeling, and action. Joy and happiness are not different
in quality; they are different only inasmuch as joy refers to a single act
while happiness may be said to be a continuous or integrated experience of joy;
we can speak of „joys” (in the plural) but only of „happiness” (in the
singular).
Happiness is the indication that man has found the
answer to the problem of human existence: the productive realization of his
potentialities and thus, simultaneously, being one with the world and
preserving the integrity of his self. In spending his energy productively he
increases his powers, he “burns without being consumed.”
(5) Marian Rojas Estapé: Cómo hacer que te pasen cosas
buenas (2018). Editorial: Espasa – 10ª edición (2019). Capítulo 5: Vivir el
momento presente, página 115
(6) Callwood, artículo citado: When Adm. Richard E.
Byrd believed himself to be dying in the ice of the Ross Barrier, he wrote some
thoughts on happiness. «I realized I had failed to see that the simple, homely,
unpretentious things of life are the most important. When a man achieves a fair
measure of harmony within himself and his family circle, he achieves peace. At
the end only two things really matter to a man, regardless of who he is; the
affection and understanding of his family.»
One American writer announced that he had been a
happy man every day of his adult life. Of course, he admitted, there had been
days when he was jobless and hungry, days of grief, days of nausea and illness.
But on each one of them he had been able to contact the deepest part of himself
which was operating steadily, soundly and happily. A permeating, permanent sate
of happiness is rare -but the world abounds in people who are achieving ever-
larger fragments of it.



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