Objetivo multicolor
‘Cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas’, expresa
que cada ser humano es único e irrepetible, a pesar de las influencias que
reciba de su entorno o los proyectos a los que decida unirse. La uniformización
puede ser un elemento externo de identificación de las personas, pero no el
reflejo de toda su interioridad. Las generalizaciones y estereotipos no deben condicionar
la valoración de la persona; suponen visiones distantes, pobres y alicortas de
la riqueza que alberga todo ser humano.
El objetivo común de todos los cristianos es la santidad,
sean o no suficientemente conscientes de lo que ello supone. Una llamada asequible
que el papa Francisco (1) vinculaba hace dos años a las bienaventuranzas, que “no
exigen gestos asombrosos, no son para superhombres, sino para quien vive las
pruebas y las fatigas de cada día, para nosotros. Así son los santos: respiran
como todos el aire contaminado del mal que existe en el mundo, pero en el
camino no pierden nunca de vista el recorrido de Jesús, aquel indicado en las
bienaventuranzas, que son como un mapa de la vida cristiana.”
Pero el recorrido no es el mismo para todos, de la misma
manera que es diversa la idiosincrasia de cada uno y las circunstancias personales
por las que transcurre a lo largo de su vida. Bastaría con conocer la biografía
de algunos de los santos canonizados para darse cuenta de ello. Si, además,
tenemos en cuenta a los que el Santo Padre llama santos «de la puerta de al
lado», aquellos que no constan en el calendario pero su testimonio ha calado en
los que los han tratado, la policromía de la santidad nos muestra infinidad de
matices: “Los santos no son figuritas perfectas, sino personas atravesadas por
Dios. Podemos compararlas con las vidrieras de las iglesias, que dejan entrar
la luz en diversas tonalidades de color. Los santos son nuestros hermanos y
hermanas que han recibido la luz de Dios en su corazón y la han transmitido al
mundo, cada uno según su propia «tonalidad».”
¿Qué tienen en común entonces? El papa Francisco lo
expresaba así: “todos han sido transparentes, han luchado por quitar las
manchas y las oscuridades del pecado, para hacer pasar la luz afectuosa de
Dios. Este es el objetivo de la vida: hacer pasar la luz de Dios y también el
objetivo de nuestra vida”.
Hay modelos de santidad, pero no recetas mágicas que
sirvan para todos; no basta con compartir un camino que a otros hará santos si
no es el apropiado para ti. “Cada caminante siga su camino”, propuso Antonio
Machado como lema para una institución, según cuenta Enrique Monasterio (2). Es
aplicable a múltiples facetas de la vida, sobre todo las más importantes. Y ahí
radica uno de los secretos de la felicidad.
(1) Discurso del papa Francisco
acompañando el rezo del Ángelus en la Solemnidad de Todos los Santos el 1 de
noviembre de 2017. Texto completo en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2017/documents/papa-francesco_angelus_20171101.html
(2) Enrique
Monasterio: Unusquisque sua noverit ire
via (dice el búho) *. Publicado el 11 de marzo de 2011 en el blog Pensar
por libre. Fuente: https://pensarporlibre.blogspot.com/2011/03/unusquisque-sua-noverit-ire-via-dice-el.html
* “Unusquisque sua noverit ire via”, que cada uno
aprenda a marchar por su propio camino. Cita latina incluída en el verso 38,
estrofa 25 del libro segundo de las Elegías
de Propercio, según consta en la tesis doctoral de Nuria Cejudo Boneu: Estudio y comentario del léxico amoroso en
Propercio. Fuente: https://ddd.uab.cat/pub/tesis/2016/hdl_10803_384528/ncb1de1.pdf


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