martes, 5 de noviembre de 2019

¡Bendita policromía!

Objetivo multicolor


‘Cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas’, expresa que cada ser humano es único e irrepetible, a pesar de las influencias que reciba de su entorno o los proyectos a los que decida unirse. La uniformización puede ser un elemento externo de identificación de las personas, pero no el reflejo de toda su interioridad. Las generalizaciones y estereotipos no deben condicionar la valoración de la persona; suponen visiones distantes, pobres y alicortas de la riqueza que alberga todo ser humano.

El objetivo común de todos los cristianos es la santidad, sean o no suficientemente conscientes de lo que ello supone. Una llamada asequible que el papa Francisco (1) vinculaba hace dos años a las bienaventuranzas, que no exigen gestos asombrosos, no son para superhombres, sino para quien vive las pruebas y las fatigas de cada día, para nosotros. Así son los santos: respiran como todos el aire contaminado del mal que existe en el mundo, pero en el camino no pierden nunca de vista el recorrido de Jesús, aquel indicado en las bienaventuranzas, que son como un mapa de la vida cristiana.”

Pero el recorrido no es el mismo para todos, de la misma manera que es diversa la idiosincrasia de cada uno y las circunstancias personales por las que transcurre a lo largo de su vida. Bastaría con conocer la biografía de algunos de los santos canonizados para darse cuenta de ello. Si, además, tenemos en cuenta a los que el Santo Padre llama santos «de la puerta de al lado», aquellos que no constan en el calendario pero su testimonio ha calado en los que los han tratado, la policromía de la santidad nos muestra infinidad de matices: Los santos no son figuritas perfectas, sino personas atravesadas por Dios. Podemos compararlas con las vidrieras de las iglesias, que dejan entrar la luz en diversas tonalidades de color. Los santos son nuestros hermanos y hermanas que han recibido la luz de Dios en su corazón y la han transmitido al mundo, cada uno según su propia «tonalidad».”

¿Qué tienen en común entonces? El papa Francisco lo expresaba así: todos han sido transparentes, han luchado por quitar las manchas y las oscuridades del pecado, para hacer pasar la luz afectuosa de Dios. Este es el objetivo de la vida: hacer pasar la luz de Dios y también el objetivo de nuestra vida”.

Hay modelos de santidad, pero no recetas mágicas que sirvan para todos; no basta con compartir un camino que a otros hará santos si no es el apropiado para ti. “Cada caminante siga su camino”, propuso Antonio Machado como lema para una institución, según cuenta Enrique Monasterio (2). Es aplicable a múltiples facetas de la vida, sobre todo las más importantes. Y ahí radica uno de los secretos de la felicidad.

(1) Discurso del papa Francisco acompañando el rezo del Ángelus en la Solemnidad de Todos los Santos el 1 de noviembre de 2017. Texto completo en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/angelus/2017/documents/papa-francesco_angelus_20171101.html
(2) Enrique Monasterio: Unusquisque sua noverit ire via (dice el búho) *. Publicado el 11 de marzo de 2011 en el blog Pensar por libre. Fuente: https://pensarporlibre.blogspot.com/2011/03/unusquisque-sua-noverit-ire-via-dice-el.html
* “Unusquisque sua noverit ire via”, que cada uno aprenda a marchar por su propio camino. Cita latina incluída en el verso 38, estrofa 25 del libro segundo de las Elegías de Propercio, según consta en la tesis doctoral de Nuria Cejudo Boneu: Estudio y comentario del léxico amoroso en Propercio. Fuente: https://ddd.uab.cat/pub/tesis/2016/hdl_10803_384528/ncb1de1.pdf

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