lunes, 9 de marzo de 2020

Manos consagradas

Una realidad que se nos escapa


Me había impactado hace unos meses la lectura de Luna negra (1), una historia escrita en primera persona donde la principal protagonista narraba porque decidió abandonar Nigeria y las peripecias por las que tuvo que pasar antes de recalar en la residencia en la que el padre Pateras y sus hermanos de congregación atendían a inmigrantes en Algeciras. Un libro que abría horizontes mentales respecto a los migrantes, alejados de los eslóganes de la propaganda política.

Tenía interés en leer otra novela de la misma autora, María Vallejo-Nágera, que había adquirido notoriedad pero en la biblioteca la tenían prestada y me decidí por otro de sus libros, El castigo de los ángeles (2). Los epígrafes daban alguna pista de su contenido, aunque la sinopsis optase por destacar la comezón interior de la protagonista.

La rutilante vida de Clara guarda un secreto espinoso que le reconcome sin encontrar quien pueda aliviarle del trance. Tras unos cuantos años incubándolo se arriesga a abrir su corazón a alguien que acaba de conocer unas horas antes. A partir de ahí se desencadenan una serie de decisiones que le llevarán primero a Bosnia cuando todavía humean los estragos ocasionados por la guerra fratricida en la antigua Yugoslavia y luego a contemplar el fenómeno religioso que se produce en Medjugorje, situado en Herzegovina, lugar donde cuatro chicas y dos chicos han sido testigos desde 1981 de apariciones de la Virgen María, la Gospa como se le llaman en esas tierras, que han ido relatando una y otra vez a pesar de que el Vaticano todavía no las haya reconocido públicamente, teniendo que soportar múltiples interrogatorios y pruebas psicológicas por parte de autoridades civiles y eclesiásticas desde entonces, sin que su testimonio haya variado. Ahora todos están casados y tienen hijos.

Medjugorje
El texto incluye una supuesta entrevista a dos de las videntes Vicka y Marija, pero al finalizar el relato, que transmite las experiencias vividas en ese precipitado viaje a los Balcanes en forma de cartas que Clara le envía a una compañera de trabajo, la autora hace un comentario acerca de la veracidad de los acontecimientos expuestos que me dejó perplejo y me puse a cotejar en internet. Encontré una entrevista donde le preguntaban a la escritora si eran reales esas entrevistas y contestaba: “Las entrevistas de El castigo de los ángeles no las hice yo. Los videntes digamos que están hartos de los peregrinos. Son chiquitos que desde pequeñitos han estado perseguidos por masas, desde el Vaticano y los comunistas de los primeros años hasta millones de peregrinos que llegan allí de todo el mundo. Esto les ha hecho ser esquivos con la gente. Lo único que hacen cuando les suplican mucho es dar una pequeña conferencia muy rápida. Yo tuve la suerte de estar en dos de estas conferencias. Me quedé absolutamente impresionada, por sus respuestas y por el carácter que mostraban ante lo que les estaba ocurriendo. Tomé esa información, la escribí, y luego investigué mucho.” (3)

María es una conversa de Medjugorje, como lo explica en la entrevista que publicó el semanario Alba y en una charla en un centro parroquial de Cáceres (4), en el que me llama la atención el tono coloquial de su intervención, la franqueza con que manifiesta sus carencias formativas precedentes y, sobre todo, el realce que hace de la figura del sacerdote –manos consagradas-, como instrumento divino a través del cual fluye la gracia posibilitando la transubstanciación y dando la absolución, más allá de las cualidades o defectos personales que le adornen.

María Vallejo-Nágera
María ha recibido luces extraordinarias que la han hecho percibir con claridad lo que para el común de los cristianos es una cuestión exclusivamente de fe y lo expresa con tal sencillez y gracejo que cuesta hacerse a la idea. Como suele ocurrir, estas gracias espirituales excepcionales vienen acompañadas de la cruz: incomprensiones familiares, obstáculos profesionales: “pasé de ser la niña mimada de la editorial a ser una apestada”, ataques en las redes sociales… No han sido óbice para seguir escribiendo y publicando en diferentes sellos editoriales, así como para continuar profundizando en su fe y dando testimonio.

(1) María Vallejo-Nágera: Luna negra. La luz del Padre Pateras (2004). Editorial: Belacqva – Colección: Pensamiento – 4ª edición (2005). 256 páginas
(2) María Vallejo-Nágera: El castigo de los ángeles (2002). Editorial: Planeta – Colección: Fábula – 2ª edición (2002). 247 páginas
(4) Testimonio de María Vallejo-Nágera en el Centro Parroquial Jesucristo Resucitado de Cáceres (2012). Video completo en https://www.youtube.com/watch?v=YHZiUz21FfE

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