miércoles, 27 de julio de 2022

Qué y para qué de la Iglesia

Universal, maestra y sanadora

Consecuencia del calor o de la siesta de la tarde, por la noche no había manera de conciliar el sueño. Pasado un buen rato decidí levantarme y leer un rato en la cocina, que es el lugar de la casa donde menos se molesta a los que duermen en las habitaciones. Me llevé La madre de Gorki, pero cuando iba a iniciar la lectura pensé que podía rezar el Oficio de Lectura * del día recién estrenado, que no fue suficiente para que apareciera Morfeo, pero dejó huella un texto de san Cirilo de Jerusalén, un obispo del siglo cuarto que se distinguió por ser un gran catequista en una época convulsa de la Iglesia por la propagación de la herejía arriana.

Como es conocido, el papa Francisco ha convocado para el año 2023 la celebración de un sínodo sobre la sinodalidad (hacer camino juntos) que está dando mucho que hablar por algunas de las propuestas que las Conferencias Episcopales han hecho públicas, extraídas de las aportaciones de los fieles que han participado en los distintos grupos que se han ido formando, yo estuve en uno de los de mi parroquia.

El texto mencionado de san Cirilo de Jerusalén se titula La Iglesia o convocación del pueblo de Dios y su primer párrafo expresa de manera sucinta y diáfana, al menos para mí, lo que es la Iglesia y lo que podemos esperar básicamente de ella cuando nos ponemos a debatir y proponer qué camino ha de seguir:

«La Iglesia se llama católica o universal porque está esparcida por todo el orbe de la tierra, del uno al otro confín, y porque de un modo universal y sin defecto enseña todas las verdades de fe que los hombres deben conocer, ya se trate de las cosas visibles o invisibles, de las celestiales o las terrenas; también porque induce al verdadero culto a toda clase de hombres, a los gobernantes y a los simples ciudadanos, a los instruidos y a los ignorantes; y, finalmente, porque cura y sana toda clase de pecados sin excepción, tanto los internos como los externos; ella posee todo género de virtudes, cualquiera que sea su nombre, en hechos y palabras y en cualquier clase de dones espirituales.» (1)

P. S. Tras la lectura posterior de un capítulo del libro de Gorki asomó el sueño y aproveché la ocasión para dejar que penetrara. Esto no va en detrimento de La Madre, un libro que encuentro muy interesante.

*El Oficio de Lectura es una de las partes de la Liturgia de las Horas que se reza a lo largo del día.

(1) San Cirilo de Jerusalén: Catequesis XVIII, punto 23. Enlace: https://mercaba.org/TESORO/CIRILO_J/Cirilo_20.htm

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