sábado, 30 de julio de 2022

Enfrentarse a los despropósitos

 

El sabueso del cielo # 4

Me suele costar mucho dedicar unos minutos de reflexión serena para ver cómo ha ido el día; el cuerpo me pide a menudo pasar de puntillas o hacer un
pasapalabra. Y qué importante es, sin embargo, ir descubriendo el polvo que se nos ha ido pegando y pedir perdón por ello, ofrecer el cansancio y los sinsabores, agradecer tantos detalles que nos benefician y suelen pasar ocultos, poner en nuestra agenda un propósito, una consigna para arrancar el día siguiente enchufados… Es más fácil manejar nuestra vida cotidiana poniendo el foco en un espacio reducido de tiempo que reaccionando solo cuando las cosas no van como nos gustaría..

Tenemos muchos elementos de distracción para no acometer ese mirarnos hacia adentro y perdemos con ello la posibilidad de descubrir multitud de tesoros que rondan a nuestro lado, buscamos fuera lo que tiene que salir de dentro: «El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca» (1).

El activismo al que nos empujan los modos sociales dominantes produce adicciones que nos apartan de la realidad que fluye a nuestro alrededor y a ser presa fácil del aburrimiento cuando no hay un gadget a nuestro lado que nos entretenga. Catherine L’Ecuyer menciona en uno de sus libros la sorpresa de un padre que lleva de excursión a sus hijos y cuando llega a la cima de una montaña les muestra, gozoso, la belleza el paisaje; la respuesta que recibe es: ‘¡Bah, tanto esfuerzo para ver un fondo de pantalla!’

Ese examen cotidiano, que nos acerca a conocer nuestra propia realidad, preserva también de tener que tomar las decisiones drásticas que llegan cuando por una razón u otra se descubre el alcance del deterioro que se ha ido produciendo paulatinamente en nuestra vida por la dejación a la que la hemos sometido. Algo así le ocurre al protagonista del poema de Francis Thompson en el fragmento que abordo. Un sueño le revela acontecimientos azarosos de su vida que le sumen en el desconsuelo. Dándose cuenta de su indignidad se pregunta si merece la atención que Dios le presta: ‘Ya sea el corazón del hombre o la vida, eso es lo que produce Tu cosecha, ¿deben Tus sembrados ser abonados con putrefacta muerte?’

THE HOUND OF HEAVEN / 4

111 Naked I wait Thy love's up que se lifted stroke!

112 My harness piece by piece Thou hast hewn from me,

113 And smitten me to my knee;

114 I am defenceless utterly.

115 I slept, methinks, and woke,

116 And, slowly gazing, find me stripped in sleep.

117 In the rash lustihead of my young powers,

118 I shook the pillaring hours

119 And pulled my life upon me; grimed with smears,

120 I stand amid the dust o' the mounded years---

121 My mangled youth lies dead beneath the heap.

122 My days have crackled and gone up in smoke,

123 Have puffed and burst as sun-starts on a stream.

124 Yea, faileth now even dream

125 The dreamer, and the lute the lutanist;

126 Even the linked fantasies, in whose blossomy twist

127 I swung the earth a trinket at my wrist,

Amaranto
128 Are yielding; cords of all too weak account

129 For earth with heavy griefs so overplussed.

130 Ah! is Thy love indeed

131 A weed, albeit an amaranthine weed,

132 Suffering no flowers except its own to mount?

133 Ah! must---

134 Designer infinite!---

135 Ah! must Thou char the wood ere Thou canst limn with it?

136 My freshness spent its wavering shower i' the dust;

137 And now my heart is as a broken fount,

138 Wherein tear-drippings stagnate, spilt down ever

139 From the dank thoughts that shiver

140 Upon the sighful branches of my mind.

141 Such is; what is to be?

142 The pulp so bitter, how shall taste the rind?

143 I dimly guess what Time in mists confounds;

144 Yet ever and anon a trumpet sounds

145 From the hid battlements of Eternity;

146 Those shaken mists a space unsettle, then

147 Round the half-glimpsèd turrets slowly wash again.

148 But not ere him who summoneth

149 I first have seen, enwound

150 With glooming robes purpureal, cypress-crowned;

151 His name I know, and what his trumpet saith.

152 Whether man's heart or life it be which yields

153 Thee harvest, must Thy harvest-fields

154 Be dunged with rotten death?



EL SABUESO DEL CIELO / 4

111 ¡Desnudo espero el golpe elevado de tu amor!

112 Me has cortado el arnés pieza por pieza,

113 y me lastimé la rodilla;

114 estoy completamente indefenso.

115 Me dormí, creo, y desperté,

116 y, mirando despacio, me encontré desnudo en el sueño.

117 En la erupción lujuriosa de mis poderes juveniles,

118 agité las horas fundamentales

119 y atraje sobre mí mi vida; mugrienta suciedad,

120 estaba de pie en medio del polvo acumulado durante tantos años -

121 mi juventud destrozada yacía muerta debajo de un montón.

122 Mis días crepitaron y se convirtieron en humo,

123 se hincharon y estallaron como el sol naciente se refleja en un arroyo.

124 Sí, ahora le fallaba incluso el sueño

125 al soñador, y el laúd al laudista;

126 incluso las fantasías encadenadas, en cuyo giro florido

127 yo balanceaba sobre la tierra con una baratija en mi muñeca,

128 estaban cediendo; cuerdas de todos demasiado débiles para tenerlas en cuenta

129 por la tierra, tan sobrecargada con penas pesadas.

130 ¡Ah! ¿Es Tu amor en verdad

131 una mala hierba, aunque sea una mala hierba de amaranto *,

132 que solo soporta las propias flores para crecer?

133 ¡Ah! Obligación---

134 Diseñador infinito!---

135 ¡Ah! ¿Debías carbonizar la madera antes de poder iluminar con ella?

136 Mi frescura se había gastado vacilante en una lluvia de polvo;

137 y entonces mi corazón era como una fuente rota,

138 donde las gotas de lágrimas se estancan, separadas para siempre

139 de los pensamientos húmedos que temblaban

140 sobre las susurrantes ramas de mi mente.

141 ¿Es así como va a ser?

142 ¿La pulpa tan amarga, cómo probar la corteza?

143 Adivino vagamente qué el Tiempo se confunde en la niebla;

144 sin embargo, de vez en cuando suena una trompeta

145 desde las escondidas almenas de la Eternidad;

146 esas nieblas agitadas trastornan un espacio, entonces

147 alrededor de las torrecillas medio vislumbradas se lavan lentamente otra vez.

148 Pero no antes de haber visto

149 a quien te ha llamado, envuelto

150 con túnicas sombrías purpúreas, coronadas de ciprés;

151 sé su nombre, y lo que dice su trompeta.

152 Ya sea el corazón del hombre o la vida, eso es lo que produce

153 Tu cosecha, ¿deben Tus sembrados

154 ser abonados con putrefacta muerte?



El poema completo lo podéis encontrar en el siguiente enlace:

http://www.houndofheaven.com/poem

*Amaranto puede referirse también a una flor que no se marchita nunca.

(1) Evangelio según san Lucas, capítulo 6, versículo 45

No hay comentarios:

Publicar un comentario