jueves, 11 de agosto de 2022

Amor y verdad

Binomio vital

Solo percibimos una ínfima parte de lo que sucede a nuestro alrededor, pero no por ello esas realidades ocultas para nosotros dejan de existir. Ocurre lo mismo con la verdad, no somos capaces de conocerla en su plenitud, pero no implica que sea una simple apreciación subjetiva la que llegamos a aprehender. Nos lo recuerda Antonio Machado: ¿Tu verdad? No, la Verdad, / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela (1).

¿Vale la pena buscar la verdad? A algunos les repele -incluso hay quien declara que es algo propio de intransigentes- bien sea porque compromete, o porque les hace sentir vulnerables, o porque piensan que les condiciona, o porque quieren crear su propia realidad o, al menos, aparentarla… Edith Stein ve en ello una sublimación del espíritu: «Quien busca la verdad, consciente o inconscientemente, busca a Dios» (2).

La santa filósofa judía nos advierte que la manifestación de la verdad siempre va acompañada: «No aceptéis como verdad nada que carezca de amor. Y no aceptéis como amor nada que carezca de verdad.» Al mencionar esta cita el día en que fue canonizada como santa Teresa Benedicta de la Cruz, san Juan Pablo II añade: «El uno sin la otra se convierte en una mentira destructora» (3).

El binomio amor-verdad es el hilo conductor de la encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI, uno de cuyos puntos alude a su incidencia en las relaciones humanas: «Por esta estrecha relación con la verdad, se puede reconocer a la caridad como expresión auténtica de humanidad y como elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas, también las de carácter público. Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad. Esta luz es simultáneamente la de la razón y la de la fe, por medio de la cual la inteligencia llega a la verdad natural y sobrenatural de la caridad, percibiendo su significado de entrega, acogida y comunión. Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad. Es presa fácil de las emociones y las opiniones contingentes de los sujetos, una palabra de la que se abusa y que se distorsiona, terminando por significar lo contrario. La verdad libera a la caridad de la estrechez de una emotividad que la priva de contenidos relacionales y sociales, así como de un fideísmo que mutila su horizonte humano y universal

(1) Antonio Machado: Proverbios y cantares, LXXXV

(2) Homilía de san Juan Pablo II durante la Misa de Canonización de Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, el 11 de octubre de 1998, punto 6. Enlace: https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/homilies/1998/documents/hf_jp-ii_hom_11101998_stein.html

(3) Ibídem, punto 5

(4) Benedicto XVI: Encíclica Caritas in veritate, punto 3. Enlace: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario