El sabueso del cielo # 5
Me contaba un agente comercial jubilado una estrategia comercial que consiste en acortar los procesos para realizar un determinado servicio o tarea productiva, aunque sea a costa de prescindir de algunas verificaciones necesarias para comprobar que se ofrece en condiciones óptimas. Esta labor de control de calidad se deriva a los clientes, involuntarios conejillos de indias, que con sus quejas permiten a la compañía corregir las deficiencias que se produzcan. Un antiguo refrán definía los trabajos mal acabados (chapuceros) como
‘tente mientras cobro’. Yo viví los graves problemas operativos que generó en mi empresa la puesta en marcha de un proceso informático encargado a una multinacional de la consultoría, sin embargo, el informe que presentó dicha multinacional los obviaba e indicaba que había sido un éxito porque se había activado el día previsto, cómo se había hecho no parecía importar.
Cuando lo único importante es el escaparate -la apariencia-, la consistencia se resiente. Lo mismo ocurre cuando centramos nuestra vida en hacer cosas y acumular experiencias movidos por impulsos o modas, sin prestar atención a su conveniencia o al provecho que aportan. Con la ayuda de la formación y el poso que deja una experiencia reflexionada se consigue apreciar los matices que acompañan a cada situación, aprendiendo a hacer las distinciones precisas entre aquello que se valora o se juzga. Es
el discernimiento que
nos permite actuar juiciosamente, alejándonos de actuar impulsiva o mecánicamente.
Cuando inicié el recorrido por el poema de Francis Thompson tan solo contaba con lo expuesto en uno de los capítulos de
Dios y el hombre. Desentrañar el contenido de los fragmentos, con la dificultad que supone para alguien poco versado en inglés traducir poesía que, además, contiene usos lingüísticos arcaicos, ha permitido adentrarme en los entresijos del comportamiento humano cuando se siente instado a recorrer un camino que se resiste a transitar.
El final del poema de Thompson se puede resumir en la conocida frase de san Agustín:
«Nos has hecho Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (1). El Venerable Fulton Sheen recita algunos versos de este último fragmento del poema en una de sus alocuciones filmadas, los asocia al llamamiento de Jesús:
«venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (3). La charla, que versa sobre el diablo y sus manifestaciones, dura 37 minutos. La inicia con destellos de humor y el tono general es ameno, instructivo y profundo. Os invito a verla en el enlace que indico al final. Hay una reflexión que a mí me ha parecido especialmente iluminadora que se desarrolla a partir del minuto 23:30 y trata de la forma de actuar de Jesús y el diablo en cada uno de nosotros ante el pecado –lo que nos aleja de Dios-, antes y después de cometerse.
THE HOUND OF HEAVEN / 5
155 Now of that long
pursuit
156 Comes on at hand the
bruit;
157 That Voice is round me
like a bursting sea:
158 'And is thy earth so
marred,
159 Shattered in shard on
shard?
160 Lo, all things fly
thee, for thou fliest Me!
161 Strange, piteous,
futile thing!
162 Wherefore should any
set thee love apart?
163 Seeing none but I
makes much of naught' (He said),
164 'And human love needs
human meriting:
165 How hast thou
merited---
166 Of all man's clotted
clay the dingiest clot?167 Alack, thou knowest
not
168 How little worthy of
any love thou art!
169 Whom wilt thou find to
love ignoble thee,
170 Save Me, save only Me?
171 All which I took from
thee I did but take,
172 Not for thy harms,
173 But just that thou
might'st seek it in My arms.
174 All which thy child's
mistake
175 Fancies as lost, I
have stored for thee at home:
176 Rise, clasp My hand,
and come!'
177 Halts by me that
footfall:
178 Is my gloom, after
all,
179 Shade of His hand,
outstretched caressingly?
180 'Ah, fondest,
blindest, weakest,
181 I am He Whom thou
seekest!
182 Thou dravest love from
thee, who dravest Me.'
EL SABUESO DEL CIELO / 5
155 Ahora, de esa larga persecución
156 viene el soplo;
157 esa Voz me rodea como un mar embravecido:
158 «¿Está tu corazón estropeado,
159 destrozado, hecho añicos?
160 ¡Mira, todo lo que te inquieta procede de Mi!
161 ¡Ser extraño, lamentable, fútil!162 ¿Por qué deberían apartarte del amor?
163 Me has visto hacer mucho de la nada» (Dijo),
164 «El amor humano necesita merecerse:
165 ¿Qué mérito tiene,
166 el grumo más lúgubre de toda la arcilla macerada?
167 ¡Ay, no sabes
168 cuán poco digno eres de cualquier amor!
169 ¿A quién encontrarás que acoja tu innoble amor marchito,
170 salvo a Mí, tan solo a Mí?
171 Todo lo que te quité, lo tomé,
172 no por tus faltas,
173 sino para que lo busques en Mis brazos.
174 Todos los errores de niño
175 que imaginabas perdidos, los conservo para ti en casa:
176 ¡Levántate, toma Mi mano y ven!»
177 Me detengo:
178 ¿Es mi oscuridad, después de todo,
179 la sombra de Su mano, extendida acariciadoramente?
180 «Ah, el más cariñoso, el más ciego, el más débil,
181 ¡Yo soy Aquel a Quien tú buscas!
182 Conduce tu amor a quien te conduce a Mí.»
El poema completo lo podéis encontrar en el siguiente enlace:
(1)San Agustín: Confesiones, libro primero, capítulo I. Enlace: http://www.augustinus.it/spagnolo/confessioni/conf_01_libro.htm «Grande eres, Señor, y muy digno de alabanza1; grande tu poder, y tu sabiduría no tiene medida2. ¿Y pretende alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación, y precisamente el hombre, que, revestido de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado y el testimonio de que resistes a los soberbios? Con todo, quiere alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación. Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.»
(2) Arzobispo Fulton John Sheen: Sobre el Diablo. Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=vYr5_MkRpDA
(3) Evangelio según san Mateo, capítulo 11, versículo 28
No hay comentarios:
Publicar un comentario