Liberadora de ataduras del espíritu
En la introducción que hace Alfonso López Quintás a la edición española de El Señor, obra de Romano Guardini (1), cita unas palabras de este autor en otro texto, que iluminan el tratamiento de esta palabra que tanto ha dado que hablar por ser a menudo mal usada, mal esgrimida y, tantas veces, mutilada:«...Entre 1920 y 1943 desarrollé una intensa actividad como
predicador y he de decir que pocas cosas recuerdo con tanto cariño como ésta. A
medida que pasaba el tiempo, menos me importaba el efecto inmediato. Lo que
desde un principio pretendía, primero por instinto y luego cada vez más
conscientemente, era hacer resplandecer la verdad. La verdad es una fuerza,
pero sólo cuando no se exige de ella ningún efecto inmediato, sino que se tiene
paciencia y se da tiempo al tiempo; mejor aún: cuando no se piensa en los
efectos, sino que se quiere mostrar la verdad por sí misma, por amor a su
grandeza sagrada y divina» (2).
¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela. (3)
(1) Romano Guardini: El Señor. Meditaciones sobre la persona y la vida de Jesucristo. Título original: Der Herr. Betrachtungen über die person und das leben Jesu Christi (1961). Editorial: Ediciones Cristiandad – 4ª edición (2018). Traductor: Dionisio Mínguez. 572 páginas. (Versión Kindle). Introducción, página 9
(2) Ver Romano Guardini: Apuntes para una autobiografía.
Editorial: Ediciones Encuentro, página 161



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