El camino del amor
Camino de Jerez en un autobús de línea regular que inicia su recorrido en Sevilla, viajan tres mujeres jóvenes, dos de ellas sentadas en los asientos posteriores a los que ocupamos mi esposa y yo. La tercera, apoyada en el reposabrazos de un asiento contiguo, dirige una amistosa conversación con sus compañeras durante todo el trayecto como si no viajase nadie más con ellas.Nos sorprende gratamente el contenido de la conversación,
más profunda de lo que imaginamos en personas de su edad. Quien lleva la voz
cantante va introduciendo temas que son al mismo tiempo inquietudes: vivienda,
viajes, espiritualidad, relación de pareja… Da la impresión que quien lleva la
iniciativa tiene una visión idealizada de esta última. El autobús llega al
destino y oímos que se dirigen al aeropuerto, no hemos llegado a descubrir qué relación
hay entre ellas y qué las unía en este viaje. Nosotros seguimos nuestro camino
hacia el hotel donde pernoctaremos dos días.
Le entrevista (1) es muy interesante porque aborda cómo vive
la autora el proceso de elaboración del libro, la presentación del manuscrito,
las sugerencias del editor, la publicación y la repercusión del texto en los
lectores -lectoras, sobre todo-. Además, cómo interpreta ella las situaciones
expuestas en el texto.
Un tanto sensibilizado por la conversación que escuché en el autobús, destaco unos fragmentos de la entrevista:
Le preguntan a Lucía Solla: Ha hablado del error que es poner el amor romántico como meta en la vida. ¿Lo opinaba antes de escribir el libro?Contesta: «No lo pensé hasta que empecé a dar entrevistas y
hablar de la novela en voz alta. A mí me encanta el amor romántico y estoy muy
a favor, pero a través de la historia de Marina y Jaime vemos que es
perjudicial fijarlo como meta. Es una crítica a entenderlo mal, a construirlo
de manera ya enferma de base. El amor tiene que surgir, tienes que crearlo
de forma sana, equilibrada, pero si te marcas como objetivo tener novio o
novia, es muy probable que te saltes muchos límites por el camino para
conseguirlo y que pases por alto cosas que no te gustan. Es lo que le
sucede a Marina. En su caso, se le junta con un duelo que quiere cubrir con
otra persona. Ella cree que el amor es la solución a todo, porque además su
padre también se lo dijo. Y el amor no puede solucionar los problemas, los
tienes que solucionar tú. Te puede ayudar la gente que te quiere a tu
alrededor, pero no te va a salvar una persona en concreto.»
Se le pregunta a continuación: ¿Ha reflexionado sobre qué es una relación sana?
Y responde: «Lo he pensado en negativo: por qué o cómo
empieza a construirse mal una relación. Cuando los cimientos ya están mal
colocados o cuando empiezas desde una vulnerabilidad, o la otra persona se
adentra en una herida y crea desde ahí el vínculo. Para que la relación sea
sana lo importante es la comunicación y la confianza. Cuando no te atreves
a ser tú, o a decir ciertas cosas porque igual molesta, o a salir con tus
amigas o amigos porque eso le puede parecer incómodo a la otra persona. Si hay
algún gesto que te despierte miedo a su reacción o incomodidad, por ahí no es.
Donde hay urgencia tampoco; tiene que ser siempre con tiempo.»
La última frase abre un interrogante: ¿Urgencia?
Lucía aclara: «Con urgencia no se puede construir nada de
forma sana. Es imposible con prisas. Con tiempo para conocer a la otra
persona a lo mejor pasan los meses y te das cuenta de que no es quien creías, y
está genial que te hayas dado cuenta. Pero, si cuando lo descubres ya estáis
viviendo juntos porque has corrido, o le has hecho promesas, o tu familia cree
que es el amor de tu vida, es muchísimo más difícil deshacerlo.»
Una breve pincelada de una sustanciosa entrevista que podéis
leer completa en https://nuestrotiempo.unav.edu/w/lucia-solla-sobral-entrevista-relacion-sana



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