Biografía y autobiografía
En el transcurso
de un diálogo entre Hamlet y Horacio, el primero manifiesta a su interlocutor: “Hasta
en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible. Si mi
hora es llegada, no hay más qué esperarla; si no ha de venir ya, señal que es
ahora; y si ahora no fuese, habrá de ser luego; todo consiste en hallarse
prevenido para cuando venga. Si el hombre al terminar su vida ignora siempre lo
que podría ocurrir después, ¿qué importa que la pierda tarde o temprano? Sepa
morir.” (1)
Juan Antonio
Vallejo-Nágera era un personaje muy conocido con amplias inquietudes intelectuales.
Hijo de psiquiatra, también ejerció esta profesión con éxito, pero además destacó
como docente universitario, escritor, conferenciante, encuadernador y pintor.
Sus intervenciones en radio y televisión y la obtención del Premio Planeta
incrementaron notablemente su popularidad.
Con sesenta y
tres años y una privilegiada situación social se le diagnostica un cáncer de
páncreas inoperable por haberse producido metástasis. Sabiendo que su muerte
está cercana le propone a un escritor amigo, José Luis Olaizola, escribir un
texto biográfico. Fruto de este encargo es La
puerta de la esperanza. El texto tiene la peculiaridad de unir a los
testimonios del biografiado y otros personajes relacionados con su vida, el
relato de las sesiones que ambos protagonizaron en el domicilio de
Vallejo-Nágera, donde quedan reflejados rasgos significativos de su carácter y el
estado de ánimo con que afrontaba la situación adversa en la que se encontraba.
El libro es ameno
e interesante, pero sobre todo es humano. La vida de Vallejo-Nágera parecía la
viva imagen del triunfador, una especie de rey Midas capaz de convertir en
éxito todas las actividades que afrontaba profesionalmente. Sin embargo, el relato
transmite el recorrido vital de un ser humano con don de gentes que, sin disponer
de unas cualidades excepcionales, supo, con su actitud, tomar decisiones
arriesgadas que le permitieron afrontar y superar múltiples barreras.
Releer este libro veinticinco años después ha
sido una buena experiencia.
(1) William
Shakespeare: Hamlet. Acto 5º, escena VIII
No hay comentarios:
Publicar un comentario