La
eterna búsqueda
El
Evangelio* nos deja en ascuas cuando Pilatos después de formularle a Jesús la pregunta:
¿Qué es la verdad?, se marcha sin
esperar respuesta.
La
verdad no siempre se vislumbra con nitidez y además sabemos que nuestro
conocimiento siempre será parcial como refleja un pasaje de la biografía
novelada de santo Tomás de Aquino escrita por Louis de Wohl**, La luz apacible:
-Maestro: ¿Cómo
definiría la verdad?
-La verdad es la adecuación o conformidad
entre la visión intelectual y el objeto considerado. El error, la no
conformidad.
Y
a continuación repregunta (parece que tiene vocación de periodista).
-Pero, ¿podemos
conocer la verdad total?
-No. Sólo Dios... Pero eso no quiere decir
que nuestro conocimiento, aunque sea parcial, tenga que ser falso. Pensad, por
ejemplo, que encontráis en la calle un trozo de estaño. Si pensáis que es de
plata, os equivocáis. Pero si decís: «es un trozo de metal», acertáis y decís
la verdad, aunque no sepáis que es un trozo de estaño perteneciente a una copa que
ya no servía. Yo, por mi parte, puedo saber eso -porque vi quién la tiraba a la
basura- y no saber, sin embargo, que vos lo ibais a recoger. Pero lo que yo sé
también es verdad. El único que lo sabe todo -toda la verdad- es Dios. El sabe
de dónde procedía ese trozo de estaño y cuál será su destino final. Conoce
todas sus propiedades, muchas de las cuales nosotros ignoramos, y cuál ha sido,
es y será su destino en el Universo. Lo cual no quiere decir que lo que vos y
yo sabemos, por incompleto que sea, no sea verdad.
La
respuesta puede tranquilizar momentáneamente a algunos, pero para los
intelectualmente inquietos parece insuficiente, porque bulle en su interior el
deseo de profundizar, de alejarse de la tentación de un escepticismo estéril.
Y
para aquellos que piensan y manifiestan que no hay una verdad objetiva, sumergiéndola
en la subjetividad: ‘mi verdad’, ‘tu verdad’, ‘su verdad’; un poema de Machado****
es suficientemente explícito:
y ven conmigo a
buscarla.
La tuya, guárdatela.
*Jn.
18,38
**
Louis de Wohl: La luz apacible (The
quiet Light) 1949 – Ediciones Palabra 1984 – Traducción Joaquín Esteban Perruca
- Libro tercero. Capítulo XV. Páginas 285-286 y 286-287
***
Leonardo Polo: Quién es el hombre
1991 – Ediciones Rialp 1991 I.El
hombre ante los problemas. Los límites de la ciencia’ •El trilema hiatrogénico.
Páginas 40-41
****Antonio
Machado: Antología poética – Salvat editores-
Biblioteca básica Salvat, libro RTV 16 – Nuevas canciones (1917-1930), Galerías
LXXXV



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