Un camino apasionante
Dice Catherine L’Ecuyer que la libertad es la capacidad de escoger lo bueno.* La afirmación contrasta con la percepción
tan extendida de concebir la libertad como hacer
lo que nos da la gana.
Un fragmento de La historia
interminable aborda esta concepción:
- ¿Qué significa -preguntó- “HAZ LO QUE QUIERAS”?
Eso quiere decir que puedo hacer lo que me dé la gana, ¿no crees?
El rostro de Graógraman pareció de pronto
terriblemente serio y sus ojos comenzaron a arder.
* No -dijo con voz profunda y retumbante-. Quiere
decir que debes hacer tu Verdadera Voluntad. Y no hay nada más difícil.
- ¿Mi Verdadera Voluntad? -repitió Bastián
impresionado- ¿qué es eso?
* Es tu secreto más profundo que no conoces.
- ¿Cómo puedo descubrirlo entonces?
* Siguiendo el camino de los deseos, de uno a otro,
hasta llegar al último. Este camino te conducirá a tu Verdadera Voluntad.
- No me parece muy difícil -opinó Bastián-.
* Es el más peligroso de todos los caminos -dijo el
león-.
- ¿Por qué? -pregunto Bastián-. Yo no tengo miedo.
* No se trata de eso -retumbó
Graógraman-. Ese camino exige la mayor autenticidad y atención, porque en
ningún otro es tan fácil perderse para siempre.**
De cómo usemos la libertad dependerá lo que sea nuestra vida, de ahí la
relación entre ética y libertad. La libertad es la puerta de acceso a la
capacidad de mejorar como seres humanos, pero ejercer la libertad supone estar
dispuesto a comprometerse, y el compromiso es fruto de la responsabilidad.
Quien no está dispuesto a ser responsable no será libre. Quizá podrá
encontrarse cómodo, porque la libertad supone asumir riesgos. Quien actúa ha de
admitir que se puede equivocar, como el encargado de lanzar un penalti es el
único que puede acertar, aunque puede errar. Sólo alcanza la gloria quien
arriesga y la mediocridad nos encamina hacia la mezquindad.
El filósofo Leonardo Polo ahonda en la relación entre ética y libertad como
el medio necesario de mejora personal, de crecimiento interior; un propósito
que nos mantiene plenamente activos hasta el final de nuestros días: La ética está vinculada a la perfección que
el hombre ha de lograr, pues no le es enteramente dada de antemano. Por eso el
hombre es libre con sentido; la libertad no es un absurdo. Algunos preferirían
no ser libres, porque sienten la libertad como una carga, o les asustan las
responsabilidades. Pero sin la libertad el hombre no puede mejorar. La
alternativa es ahora: el hombre puede ser mejor o empeorar. De la alternativa
propia de la libertad se desprende esta descripción: el hombre es un sistema
abierto; no un sistema en equilibrio, sino un sistema que en el tiempo no alcanza
nunca su equilibrio.***
De la vida espiritual se dice que es como subir por unas escaleras
automáticas que descienden, no impulsarse para ascender supone bajar. Sin embargo,
no hay que desanimarse si recorrer el camino se hace costoso, como declama el
rey Basilio en La vida es sueño:
la inclinación más violenta,
el planeta más impío,
sólo el albedrío inclinan,
no fuerzan el albedrío.****
*Catherine L’Ecuyer: Educar en la
realidad – Plataforma Editorial – Colección Plataforma actual – Capítulo
15. Página 144
**Michael Ende: La historia
interminable – RBA editores – Narrativa actual nº 9 – Capítulo XV ‘O’.
Página 227
***Leonardo Polo - Quién es el hombre
- VI. La ética - El hombre como sistema abierto
****Pedro Calderón de la Barca - La
vida es sueño ‘Jornada I, escena VI’

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