martes, 3 de noviembre de 2015

Fantasía romántica

Más que una comedia

Los que nos emocionamos con facilidad viendo películas tenemos ocasión de hacer trabajar a nuestros lacrimales con Ojalá fuera cierto (Just Like Heaven) dirigida por Mark S. Waters.

La fantasía del relato permite que no se preste mucha atención a las incoherencias narrativas del guión, pero no por ello está exenta de mensajes más profundos que quizá pasen desapercibidos por tratarse de una comedia.

David está deprimido desde que murió su mujer, la estrambótica situación que vive con las apariciones de Elizabeth en el apartamento le sacan del ensimismamiento que le mantenía bloqueado.

Elizabeth hipoteca su vida y su salud por el trabajo, dejándose utilizar por sus compañeros.

Los sobrinos de Elizabeth tratan con naturalidad a su tía, pese a estar postrada en coma, le hablan, hacen travesuras… Me ha recordado la atención que tenían mis sobrinas con mi padre los cerca de cinco años que pasó enfermo tras varios ictus, cómo le mimaban, cuando murió ellas tenían ocho y seis años. Situación que contrasta con la aprehensión de algunos padres que evitan que sus hijos visiten enfermos graves u hospitales pensando que les va a trastornar emocionalmente.

Elizabeth ha hecho un testamento vital que querría deshacer cuando se da cuenta de sus consecuencias y no tiene posibilidad física de dar marcha atrás.

Se puede relacionar el exagerado empeño del destino para que David y Elisabeth unan sus vidas, con la cadena de casualidades que han propiciado que muchas parejas se conocieran y unieran sus vidas.


Además de la emoción, los sollozos y las lágrimas hay otros aspectos sugerentes que se pueden considerar, si se quiere.

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