Debates ruidosos
con poca sustancia
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| Miguel Herrero |
En TVE se
retransmitía uno de los debates previos a las Elecciones Generales de 1986. Se
cumplían cuatro años desde que el PSOE había llegado al gobierno y el tema tratado era
el ‘estado del Estado’. “En un momento del debate, Miguel Herrero (Alianza
Popular)… mostró dos actas del Consejo
de Ministros, referidas a unas bodegas reprivatizadas, a raíz de la
expropiación de Rumasa, en las que se reflejaba una divergencia de 800 millones
de pesetas. Alfonso Guerra (PSOE) negó la existencia de ese documento, y dijo
textualmente: «Me está usted calumniando. Recuerde —le dijo a Herrero— que por algo
semejante tiene usted un proceso abierto en Valladolid, y personalmente tengo
la esperanza de que usted sea procesado. »
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| Alfonso Guerra |
Al final del debate se cambió
sorprendentemente el orden de intervención de manera que Guerra, que había iniciado las intervenciones, también las finalizó. En ese bloque “todos los intervinientes, salvo,
claro está, Alfonso Guerra, concordaron en que estaba pendiente la auténtica
reforma administrativa, la redacción de un estatuto de la función pública y un
pacto de Estado sobre las autonomías y su financiamiento. Guerra… terminó
reafirmando lo mismo que había dicho al principio: «Ustedes propenden a un
modelo de vuelta atrás, mientras el nuestro es de modernidad.»" El resto de los
intervinientes no pudieron replicar porque se dio por concluido el debate. (1)
Comenté este
episodio con un amigo que estaba estudiando periodismo y hoy es corresponsal en
Estados Unidos de un periódico de ámbito nacional, que me comentó que el discurso sin
argumentos de Guerra había llegado con más fuerza a los televidentes, me ponía
como ejemplo lo que había experimentado en su casa, que el de los demás. Han
percibido que se ha impuesto a los demás.
En este contexto me parece interesante reproducir un artículo de Manuel Casado publicado en
la revista Nuestro Tiempo (2) con el título Estrategias del lenguaje político. La
anécdota referida en el último párrafo es ilustrativa de un discurso sin argumentos
que parece ser más eficaz que cualquier razonamiento, por muy fundamentado que esté.
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| Karl Johann Kautsky |
“Por ser más
propio de los lenguajes totalitarios que del lenguaje político en general,
resulta especialmente chocante el
reiterado uso que hoy se hace, por parte de la clase política y de los gobernantes, del insulto y de la
descalificación global como armas ofensivo-defensivas. Se acude a términos que
presentan un rígido dualismo maniqueo, que clasifican los hechos y las personas
en progresistas o reaccionarios. Son, en muchos casos, términos vacios,
irracionales, que sólo sirven para golpear al adversario ideológico y dejarlo
fuera de combate sin necesidad de esgrimir argumentos de razón, entre otros
motivos porque quizá se carece de ellos.
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| Lenin |
Se cuenta que uno
de los colaboradores de Lenin dijo en cierta ocasión a éste que había que
contestar a un artículo publicado por el socialista Kautsky. Lenin le
respondió: “¿Y por qué contestar? Kautsky nos replicará, y habrá que contestar
a su réplica; no terminaremos nunca. Basta con anunciar que Kautsky es un traidor
a la clase obrera y todo quedará claro para todo el mundo”
(2) Nuestro Tiempo. Número 350. Agosto 1983. Páginas 114 a 118. El fragmento referido en la 117.




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