Quien mucho abarca poco
aprieta

Agustín Filgueiras es autor
de varios libros de pequeño tamaño editados por Desclée de Brouwer, que
contienen una reflexión ligada a una anécdota que le antecede para cada día del
año. Los descubrí en el colegio de mis hijas y, siempre que puedo, cuando las
voy a llevar o recoger del centro, me gusta leer la que toca ese día en alguno
de los libros. Sin parecerse en el contenido, esta presentación me recuerda a
los tacos de almanaque, esos calendarios que tenían una hoja para cada día del
año (de ahí que se popularizara la expresión ‘tener tantos tacos’ para indicar
la edad de alguien).![]() |
| Benjamin Franklin |
En el relato
correspondiente al día 24 de septiembre del libro Orar con… un pan para cada día * refiere la siguiente anécdota **:
“Una madre joven, con un niño pequeño cogido de su
mano, le planteaba a (Benjamin) Franklin la necesidad de tener en abundancia
para poder ser feliz. Franklin, sin decir nada, cogió una manzana de una cesta
y se la dio al niño. El pequeño la cogió con gran alegría. Franklin le alargó
otra manzana, que el niño cogió con el mismo gozo con la otra mano. Entonces
Franklin le dio una tercera. El niño quiso abarcar las tres y no pudo; se le
cayeron todas al suelo rodando. Y el pequeño empezó a llorar.
- ¿Ves? –dijo
el sabio a la madre-. Aquí tienes un hombrecillo que posee demasiadas riquezas
para poder disfrutarlas. Con dos manzanas era feliz; con tres ya deja de serlo.
¿No ocurre a menudo lo mismo con los hombres?”
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| Agustín Filgueiras |
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“La felicidad vale más que las cosas. Por eso las
cosas no pueden darla: lo que es menos no puede dar lo que es más, el efecto no
puede ser superior a la causa”. Y continua más adelante reproduciendo la
definición de dinero premiada en un concurso organizado por un periódico
londinense: ‘Un artículo que puede usarse como
pasaporte universal para todo, menos para el Cielo. Y que vale para obtener
cualquier cosa, menos la felicidad’”.
* Agustín Filgueiras: Orar con… un pan para cada día (2000) –
Editorial Desclée de Brouwer – 6ª edición (2007)
** Si consultáis en
internet, encontraréis diversas versiones de esta anécdota.


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