lunes, 12 de septiembre de 2016

Víctimas de la irracionalidad

Daños colaterales

Relata Ramon Folch i Camarasa en Bon dia, pare!, que su progenitor –Josep Maria Folch i Torres- escribió en su diario, 'el Llibre blau’, el 19 de julio de 1936: “Se produce en Barcelona un alzamiento militar que, según dicen es sofocado el mismo día en la ciudad”… y que posteriormente intercaló “Guerra civil y revolución” y también “estalla al mismo tiempo la revolución”. (1) Estos dos movimientos contrapuestos, que de alguna manera reflejaban la tensión social y política que se vivía, dieron origen a un periodo de gran sufrimiento que se llevó por delante muchas víctimas inocentes.

Actitudes maniqueas, estigmatizaciones, odios larvados y fomentados, ajustes de cuentas, oportunismos… salen a la luz cuando se produce una situación de desgobierno. La ciudadanía se divide y todo el mundo queda asignado, voluntaria o involuntariamente a uno u otro bando, no se concibe otra opción. Los episodios de violencia se suceden y recrudecen a medida que transcurre el conflicto (más bien los conflictos). Las heridas físicas y morales tardan mucho en cicatrizar, que en algunos casos nunca cauterizan. La historia está llena de situaciones parecidas que llegan, desgraciadamente, hasta el tiempo  presente.

He visto la película Un Dios prohibido, dirigida por Pablo Moreno y estrenada en 2013. En ella se narran los hechos producidos en Barbastro (Huesca) durante los momentos previos e iniciales de la Guerra civil española. En esta población un comité revolucionario de predominio anarquista tomó el mando. Una de sus primeras medidas fue recluir a un grupo de religiosos claretianos que fueron ejecutados semanas después sin juicio previo. Aunque se vertieron sobre ellos acusaciones infundadas el motivo principal de su trágico destino fue su condición clerical.

El argumento se centra en las vivencias de estos religiosos y el crispado entorno que se cernía sobre ellos y otras personas del municipio. Destaca el apoyo mutuo entre los recluidos para superar momentos de flaqueza o incomprensión. (2) Entre los revolucionarios no todos comparten el destino final de los claretianos, pero una vez se arguye la dicotomía ‘o ellos o nosotros’ se impone la actitud más radical.

Es uno más de la inmensidad de episodios luctuosos que se produjeron en ambos lados durante la contienda hispana. A mí me han parecido especialmente ilustrativos los que relatan Manuel Chaves Nogales y Clara Campoamor.  Estas narraciones, más que en juzgar donde están los buenos y los malos, nos invitan a reflexionar y valorar la importancia de mantener un buen clima de convivencia a nuestro alrededor, sin dejarnos arrastrar por los sembradores de discordias. Ninguno estamos a salvo de cometer atrocidades si nos dejamos llevar por el ambiente.

(1) Ramon Folch i Camarasa: Bon dia, pare! He leído el texto publicado por la Editorial Laia. Colección Les eines número 62. 1ª edición, año 1980. ‘Durant’. Página 171.
(2) En el enlace http://www.martiresdebarbastro.org/ encontraréis información relacionada con el episodio que relata la película.

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