Daños colaterales
Relata Ramon Folch i
Camarasa en Bon dia, pare!, que su progenitor
–Josep Maria Folch i Torres- escribió en su diario, 'el Llibre blau’, el 19 de
julio de 1936: “Se produce en Barcelona un alzamiento militar que, según dicen
es sofocado el mismo día en la ciudad”… y que posteriormente intercaló “Guerra
civil y revolución” y también “estalla al mismo tiempo la revolución”. (1)
Estos dos movimientos contrapuestos, que de alguna manera reflejaban la tensión
social y política que se vivía, dieron origen a un periodo de gran sufrimiento
que se llevó por delante muchas víctimas inocentes.
Actitudes maniqueas,
estigmatizaciones, odios larvados y fomentados, ajustes de cuentas,
oportunismos… salen a la luz cuando se produce una situación de desgobierno. La
ciudadanía se divide y todo el mundo queda asignado, voluntaria o
involuntariamente a uno u otro bando, no se concibe otra opción. Los episodios de violencia
se suceden y recrudecen a medida que transcurre el conflicto (más bien los
conflictos). Las heridas físicas y morales tardan mucho en cicatrizar, que en
algunos casos nunca cauterizan. La historia está llena de situaciones
parecidas que llegan, desgraciadamente, hasta el tiempo presente.
He visto la película Un Dios prohibido, dirigida por Pablo
Moreno y estrenada en 2013. En ella se narran los hechos producidos en
Barbastro (Huesca) durante los momentos previos e iniciales de la Guerra civil
española. En esta población un comité revolucionario de predominio anarquista tomó
el mando. Una de sus primeras medidas fue recluir a un grupo de religiosos
claretianos que fueron ejecutados semanas después sin juicio previo. Aunque se
vertieron sobre ellos acusaciones infundadas el motivo principal de su trágico
destino fue su condición clerical.
El argumento se centra en las
vivencias de estos religiosos y el crispado entorno que se cernía sobre ellos y
otras personas del municipio. Destaca el apoyo mutuo entre los recluidos para
superar momentos de flaqueza o incomprensión. (2) Entre los revolucionarios no
todos comparten el destino final de los claretianos, pero una vez se arguye la dicotomía ‘o
ellos o nosotros’ se impone la actitud más radical.
Es uno más de la inmensidad
de episodios luctuosos que se produjeron en ambos lados durante la contienda hispana. A mí
me han parecido especialmente ilustrativos los que relatan Manuel Chaves
Nogales y Clara Campoamor. Estas narraciones, más que en juzgar donde están los buenos y los malos, nos invitan a reflexionar y valorar la importancia de
mantener un buen clima de convivencia a nuestro alrededor, sin dejarnos
arrastrar por los sembradores de discordias. Ninguno estamos a salvo de cometer
atrocidades si nos dejamos llevar por el ambiente.
(1)
Ramon Folch i Camarasa: Bon dia, pare! He
leído el texto publicado por la Editorial Laia. Colección Les eines número 62. 1ª
edición, año 1980. ‘Durant’. Página 171.
(2) En el enlace http://www.martiresdebarbastro.org/ encontraréis información relacionada con el episodio que relata la película.
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