El conflicto interminable
Leo en Estrellas negras, un libro de Ryszard Kapuściński: “El Congo es
escenario de interminables conflictos armados en los que están involucrados los
países vecinos… Las riquezas minerales del país que desde hace cien años se
califica con el nombre de escándalo
geológico (30% de las reservas mundiales de diamantes, y un 70% de coltán)
constituyen una maldición para sus habitantes. Una de las causas de la
interminable guerra en el este del Congo radica en la explotación de las
riquezas mineras…” (1)![]() |
| Kim Nguyen |
En este contexto, aunque no
se diga explícitamente, se desarrolla el relato de la película canadiense Rebelde
(Rebelle / War Witch) dirigida por Kim Nguyen, que fue estrenada en 2012. La
protagonista es una adolescente gestante, Komona, que relata a su futuro bebé
las peripecias que ha vivido desde que fue reclutada forzosamente dos años
antes por un grupo rebelde que arrasó la aldea donde vivía con sus padres. Mientras narra las atrocidades que ha presenciado se va preguntando
‘¿seré capaz de quererte?’ recordando cómo fue concebido. El guión muestra cómo
es la vida de los niños soldados y el modo de operar y organizarse de los
grupos rebeldes que proliferan en la zona. Komona logrará escaparse en dos
ocasiones, la primera acompañada por el Mago, que se convertirá en marido tras
un cómico episodio; y luego zafándose de quien la estaba utilizando como
esclava sexual. Sin ocultar la violencia que se genera alrededor de estos
grupos rebeldes, que se trata con mesura, la película aporta también rasgos de una
humanidad que se sobrepone a un ambiente hostil, tanto en la actitud audaz, valiente y leal de la protagonista como
en la de otros personajes 'civiles' que intervienen. Es una película que ilustra y sensibiliza, pero no
horroriza contemplarla.
África es un continente
cercano físicamente pero lejano culturalmente. Cuando leí Ébano, también de Kapuściński, me sorprendieron las aseveraciones
que hacía el afamado reportero polaco sobre el modo de ser y de vivir de los
nativos. Reproduzco a continuación algunos fragmentos de este texto que pueden
ayudar a situarnos:
“El europeo y el africano
tienen un sentido del tiempo completamente diferente… Los europeos están convencidos de que el
tiempo funciona independientemente del hombre, de que su existencia es objetiva…
y que sus parámetros son medibles y lineales… (para) los africanos… es una
categoría mucho más holgada, abierta, elástica y subjetiva. Es el hombre el que
influye sobre la horma del tiempo, sobre su ritmo y su transcurso (por
supuesto, sólo aquel que obra con el visto bueno de los antepasados y los
dioses)…. El tiempo es una realidad pasiva y, sobre todo, dependiente del hombre…
Traducido a la práctica, eso significa que si vamos a una aldea donde por la
tarde debía celebrarse una reunión y allí no hay nadie, no tiene sentido la
pregunta: «¿Cuándo se celebrará la reunión?» La respuesta se conoce de
antemano: «Cuando acuda la gente.»”
“La población de África no
era sino una gigantesca y enmarañada red que, cubriendo todo el continente y
hallándose en constante movimiento, fluía y se entrelazaba, se concentraba en
un lugar y se dispersaba en otro… Esta forzada movilidad de su población ha
hecho que en el interior de África no haya ciudades antiguas… Todos han llegado
de otros lares, todos son inmigrantes. África constituye su mundo común, pero
dentro de sus fronteras, ellos se han desplazado, la han pateado durante siglos
(en muchas partes del continente este proceso dura hasta hoy). De ahí el
impactante rasgo de esta civilización: su provisionalidad, su carácter de algo
accidental, su falta de continuidad material. La choza levantada tan sólo ayer
hoy ya no existe. El campo cultivado hace tan sólo tres meses hoy es tierra
baldía.
La continuidad que sí goza
aquí de buena salud y cimenta diferentes comunidades es la de las tradiciones y
ritos tribales y el profundo culto a los antepasados. De ahí que, más que una
comunión material o territorial, el africano se siente ligado con sus allegados
por una comunión espiritual.”
“A lo largo y ancho de
África, toda comunidad un poco grande tiene una cultura que le es privativa, su
original sistema de creencias y costumbres, su lengua y sus tabúes, y todo
junto se nos revela como algo extraordinariamente complejo, embrollado y
misterioso.”
(1) https://books.google.es/books?id=jS5zCwAAQBAJ&pg=PT150&lpg=PT150&dq=estrellas+negras+congo
El coltán, un mineral muy apreciado por su gran utilidad en microelectrónica, es una de las riquezas naturales que se transforman en un lastre para la población autóctona.





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