sábado, 1 de octubre de 2016

Diezmados por la riqueza natural

El conflicto interminable

Leo en Estrellas negras, un libro de Ryszard Kapuściński: “El Congo es escenario de interminables conflictos armados en los que están involucrados los países vecinos… Las riquezas minerales del país que desde hace cien años se califica con el nombre de  escándalo geológico (30% de las reservas mundiales de diamantes, y un 70% de coltán) constituyen una maldición para sus habitantes. Una de las causas de la interminable guerra en el este del Congo radica en la explotación de las riquezas mineras…” (1)

Kim Nguyen
En este contexto, aunque no se diga explícitamente, se desarrolla el relato de la película  canadiense Rebelde (Rebelle / War Witch) dirigida por Kim Nguyen, que fue estrenada en 2012. La protagonista es una adolescente gestante, Komona, que relata a su futuro bebé las peripecias que ha vivido desde que fue reclutada forzosamente dos años antes por un grupo rebelde que arrasó la aldea donde vivía con sus padres. Mientras narra las atrocidades que ha presenciado se va preguntando ‘¿seré capaz de quererte?’ recordando cómo fue concebido. El guión muestra cómo es la vida de los niños soldados y el modo de operar y organizarse de los grupos rebeldes que proliferan en la zona. Komona logrará escaparse en dos ocasiones, la primera acompañada por el Mago, que se convertirá en marido tras un cómico episodio; y luego zafándose de quien la estaba utilizando como esclava sexual. Sin ocultar la violencia que se genera alrededor de estos grupos rebeldes, que se trata con mesura, la película aporta también rasgos de una humanidad que se sobrepone a un ambiente hostil, tanto en la actitud audaz, valiente y leal de la protagonista como en la de otros personajes 'civiles' que intervienen. Es una película que ilustra y sensibiliza, pero no horroriza contemplarla.

África es un continente cercano físicamente pero lejano culturalmente. Cuando leí Ébano, también de Kapuściński, me sorprendieron las aseveraciones que hacía el afamado reportero polaco sobre el modo de ser y de vivir de los nativos. Reproduzco a continuación algunos fragmentos de este texto que pueden ayudar a situarnos:  

El europeo y el africano tienen un sentido del tiempo completamente diferente…  Los europeos están convencidos de que el tiempo funciona independientemente del hombre, de que su existencia es objetiva… y que sus parámetros son medibles y lineales… (para) los africanos… es una categoría mucho más holgada, abierta, elástica y subjetiva. Es el hombre el que influye sobre la horma del tiempo, sobre su ritmo y su transcurso (por supuesto, sólo aquel que obra con el visto bueno de los antepasados y los dioses)…. El tiempo es una realidad pasiva y, sobre todo, dependiente del hombre… Traducido a la práctica, eso significa que si vamos a una aldea donde por la tarde debía celebrarse una reunión y allí no hay nadie, no tiene sentido la pregunta: «¿Cuándo se celebrará la reunión?» La respuesta se conoce de antemano: «Cuando acuda la gente.»

La población de África no era sino una gigantesca y enmarañada red que, cubriendo todo el continente y hallándose en constante movimiento, fluía y se entrelazaba, se concentraba en un lugar y se dispersaba en otro… Esta forzada movilidad de su población ha hecho que en el interior de África no haya ciudades antiguas… Todos han llegado de otros lares, todos son inmigrantes. África constituye su mundo común, pero dentro de sus fronteras, ellos se han desplazado, la han pateado durante siglos (en muchas partes del continente este proceso dura hasta hoy). De ahí el impactante rasgo de esta civilización: su provisionalidad, su carácter de algo accidental, su falta de continuidad material. La choza levantada tan sólo ayer hoy ya no existe. El campo cultivado hace tan sólo tres meses hoy es tierra baldía.

La continuidad que sí goza aquí de buena salud y cimenta diferentes comunidades es la de las tradiciones y ritos tribales y el profundo culto a los antepasados. De ahí que, más que una comunión material o territorial, el africano se siente ligado con sus allegados por una comunión espiritual.

A lo largo y ancho de África, toda comunidad un poco grande tiene una cultura que le es privativa, su original sistema de creencias y costumbres, su lengua y sus tabúes, y todo junto se nos revela como algo extraordinariamente complejo, embrollado y misterioso.

(1) https://books.google.es/books?id=jS5zCwAAQBAJ&pg=PT150&lpg=PT150&dq=estrellas+negras+congo

El coltán, un mineral muy apreciado por su gran utilidad en microelectrónica, es una de las riquezas naturales que se transforman en un lastre para la población autóctona.




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