Liberarse de prejuicios
Hace unos días
aludí a Arsénico por compasión,
película de 1944 dirigida por Frank Capra, en una entrada del blog Buidant el pap en la que comentaba la
decisión del gobierno holandés de llevar al parlamento una ampliación de la ley
de suicidio asistido. (1) Esta mención me animó a verla de nuevo, esta vez por
completo. Es una comedia negra divertida, alocada y esperpéntica, con tanto
enredo de por medio que puede llegar a marear. Parece como si al guionista se
le hubiera ido de la mano la narración con la acumulación de tantas situaciones
inverosímiles.
La trama del film me ha hecho reflexionar
sobre los estereotipos, (2) esas ideas preconcebidas inmutables que invaden el
pensamiento dejando en suspenso la reflexión, sobreponiéndose en muchos casos a
la realidad. ‘Cría fama y échate a dormir’, dice un refrán que bien podría
aplicarse a las amables y atentas ancianas Abby y Martha Mortimer protagonistas
de la película. ¿Quién puede llegar a pensar siquiera que pueden hacer un
rasguño a alguien? Ni siquiera la policía se toma la molestia de comprobar las
revelaciones de los que aseguran, porque lo han visto, que el sótano de la casa
está poblado de antiguos arrendatarios.
Hay estereotipos
que son muy difíciles de deshacer, aunque se presenten pruebas palmarias que
los refuten. No hay reacción porque se ha levantado un muro impenetrable a
cualquier argumento que los pueda cuestionar. A veces se les conoce como leyendas urbanas, en otras ocasiones
forman parte del relato que adorna una ideología, o se convierten en la excusa
para justificar una opinión o un comportamiento.
Yo pensaba… A mí
me dijeron… Ya se sabe… Se dice… Se habla… Se comenta… ¡Cuántos chascos cuando
la realidad desmonta las suposiciones! Pero aun es estos casos puede prevalecer
la contumacia, (3) la incapacidad para reconocer el error. Se necesita honradez
intelectual para dejar de lado las etiquetas y superar los prejuicios. Dice
Einstein que “es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.
Los estereotipos
afectan a la fama de las personas, la percepción que tienen los demás de uno,
una mochila cuya carga que se ha de de aprender a soportar. Como dice Vania,
uno de los personajes de Las chicas de
alambre “todos tenemos una imagen de nosotros mismos, pero nunca coincide
con la que tienen los demás. Y debemos entender la de los demás, aunque sin
dejar de ser nosotros mismos.” (4) Por mucho esfuerzo que se ponga no se logra
contentar a todo el mundo, en parte por lo que relata la misma protagonista: “Una
vez, un famoso fotógrafo me hizo unas fotos que no me acabaron de gustar, y se
lo dije. Yo era muy joven entonces. Él me contestó: «Yo no trabajo para la idea
que tienes tú de ti misma, sino que lo hago a partir de la idea que yo tengo de
ti.»” No sale a cuenta querer aparentar lo que no se es. Aunque se pueda
obtener un beneficio a corto plazo, se entra en una dinámica perversa que acaba
perjudicando. Sin embargo, conviene estar atento para escuchar y reflexionar
sobre aspectos que se refieren a la propia conducta si se quiere mejorar como
persona.
Para la buena
convivencia, la que genera bienestar y que es fuente de sinergias, (5) los
estereotipos pueden ser, como mucho, información nunca condicionante.
(2) Estereotipo: Idea
o imagen aceptada por la mayoría como patrón o modelo de cualidades o de
conducta. (RAE)
(3) Contumaz: Rebelde,
porfiado y tenaz en mantener un error. (RAE)
(4) Jordi Sierra
i Fabra: Las chicas de alambre. Capítulo
XXXIV (http://p.se-todo.com/law/2731/index.html?page=14)
(5)Sinergia: Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales
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